reseñas flamenco »

Manuel Valencia - Entre mis manos - La Bienal

Guitarra: Manuel Valencia - Cante: Felipa del Moreno Violín: Bernardo Parrilla Percusión: Ángel Sánchez "Cepillo" Palmas: Carlos Grilo, Manuel Salado, Diego Montoya y Juan Diego Valencia Artista invitada: Pastora Galván Colaboración especial al cante: Juan José Amador
20 de septiembre de 2016
Texto: Sara Arguijo
Fotos: Oscar Romero / La Bienal

 

Manuel Valencia, la guitarra cantaora

Desde que Manuel Valencia se convirtió en acompañante imprescindible de cantaores como Vicente Soto ‘Sordera’, Manuel Agujetas, Juana la del Pipa, su tío Fernando Terremoto o, más recientemente David Lagos y Jesús Méndez, la afición vio en su toque dulces resquicios de una guitarra añorada que, sin embargo, suena completamente actual.

Manuel Valencia

Su paso firme, el sonido propio de su sonanta, su camino al margen de las modas y la actitud respetuosa que mantiene hacia el instrumento lo convirtieron pronto en un guitarrista prometedor que venía ofrecer algo nuevo en las corrientes actuales, por lo que tiene de añejo. Así vino el Giraldillo Revelación en la pasada Bienal y así lo confirmó en la presentación del que es su primer disco como solista que presentó este lunes en Santa Clara.

‘Entre mis manos’ es una propuesta en la que se percibe a partes iguales frescura y conocimiento. Fermentada con la dedicación y el detalle con que se nutre el vino de su tierra. Un recital en el que Valencia es capaz de transmitir toda la esencia jerezana sin imitaciones, rehuyendo de los tópicos. Para mostrar que hay un nuevo Jerez que huele distinto.

Su sonanta es cantaora. Tan precisa y con tanto compás que no requiere voces ajenas porque ya canta él con sus manos. Su toque es sosegado y profundamente flamenco. Nadie dudará qué está haciendo porque Valencia suena a lo que es. Con gitanería, con pellizco, con cabeza y con corazón.

Sus bulerías arrancaron oles en cada falseta porque en este palo al guitarrista le sobran los recursos. Pero además, el tocaor impresionó con ‘Velo en flor’, una minera-fandango con el violín de Parrilla y el acompañamiento de palmas y percusión con la que invitó a una cata para paladares exquisitos. También por alegrías arañó las cuerdas como si se recogiera una bata de cola repleta de volantes. Y dolió en una seguiriya austera con humedad de bodegas.

Excelente el acompañamiento y geniales las aportaciones de un Juan José Amador roto por malagueñas y una Pastora Galván arrebatadora por bulerías. Lo dicho, un concierto para disfrutar de un flamenco que tiene claro su territorio. Ahora, a seguir viendo por dónde nos lleva. 

Manuel Valencia

Manuel Valencia

Manuel Valencia