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Ciutat Flamenco: el festival de Barcelona da un paso adelante

Los platos fuertes fueron el último espectáculo de Rocío Molina y el concierto de Dani de Morón en el Auditori.
29 de mayo de 2017
Silvia Cruz Lapeña

 

El Ciutat Flamenco ha alargado sus duración y extendido su presencia, algo que empezaba a resultar vital para poder referirnos a él como un festival de ciudad. Ocupar lugares como el Auditori, el Tradicionàrius o la Biblioteca Nacional ha sido un paso decisivo para que la afición sienta que Barcelona es flamenca y tiene espacios donde poder serlo. 

El arranque con “Caída del cielo”, de Rocío Molina, no pudo ser mejor. Las entradas agotadas desde hace meses y gente en la puerta pidiendo, por favor un tiquet, fueron la mejor muestra de la expectación que generó la bailaora malagueña. Hubo en la ejecución algunos errores pero impactó la puesta en escena, la complejidad de la obra y el repertorio de movimientos que puso sobre las tablas del Mercat de les Flors la de Torre del Mar.  La habilidad de Molina es incuestionable y lo que es capaz su cuerpo también, algo que demostró en un flashmob en el que demostró también dotes comunicadoras.

“Es la hora” fue otro d los espectáculos que se pudieron ver en el Mercat. La obra está dirigida por un ex miembro de La Fura del Baus, Hansel Cereza, que puso de manifiesto su dominio de la escena, la luz y los detalles en una propuesta sobria pero eficiente. La historia, que se demoraba en el instante en que los toreros se preparan para salir a la plaza, fue devorada por Eli Alaya, bailaora con una expresividad facial y corporal que trasciende toda academia. La potencia de su pierna se comió el espectáculo en el buen sentido: todos nos quedamos con ganas de verla más y en otros registros. 

En el hall del Mercat de les Flors bailó José Manuel Álvarez acompañado de la percusión de Lucas Balbo en una performance con la que el bailaor catalán reflexiona sobre las maneras en que él se plante el viaje del flamenco de lo tradicional a la modernidad. Entusiasmó desde el primer segundo y apenas 20 minutos de actuación sirvieron para que el público le dedicara dos enteros de ovación cerrada. 

 

Diálogos

En esta edición ha sido interesante el intento de poner a dialogar el flamenco con otra manifestaciones artísticas más o menos distantes. Se hizo en el concierto doble que incluyó un recital de Antonia Contreras y Juan Ramón Caro y otro del cantante valenciano Josep Aparicio “Apa”. entre uno y otro y sin necesidad de mezclarse se puso de manifiesto lo que tienen en común el flamenco con otras músicas de raíz de la Península Ibérica. Fue más que didáctico sentir las bulerías o las malagueñas adaptadas al torrente de voz del intérprete valenciano y comprobar las diferencias con las versiones flamencas. 

Lo que funciona peor es el formato de concierto doble, más por falta de costumbre o interés del público que por la organización, pues en este caso el programa tenía muchísimo sentido pues entre ambos conciertos se consiguió dar también una lección de música. Por su parte, Antonia Contreras dio un recital clásico, en el que pellizcó por soleá y acabó de derretir al público con unos tangos en los que se acordó de Enrique Morente. Caro, que tocó de dulce, jugaba en casa y quizás por eso, se regodeó un poquito más de la cuenta en su toque, dejando menos espacio del esperado al cante de la malagueña, ganadora de la última Lámpara Minera.

Ese intento de diálogo tuvo menos sentido en el caso de Auto-Sufi-Ciencia, donde Pedro Burruezo puso flamenco y música sufí sobre un escenario creado para la ocasión en la Biblioteca de Cataluña. El espacio es hermoso, pero poco adecuado: que el escenario estuviera a la misma altura provocó no pocos problemas entre una audiencia que quería ver lo que escuchaba y que se movió todo lo que duró el show por intentarlo. Las músicas y la intención eran hermosas, pero más allá de algunas coincidencias temáticas y melódicas se vio poco el ensamblaje. 

Sí destacó, y mucho, el cante de Pere Martínez, que se encargó de la parte flamenca con una afinación perfecta y una jondura que le crece por momentos. Fue de escalofrío cómo acometió la soleá de la Serneta o el taranto de Pedro el Morato. A destacar también la guitarra de Marc López, que tanto en el acompañamiento como en las partes solistas mostró un metal impecable. 

 

Dani de Morón y el futuro

Si Rocío Molina puso el plato fuerte nada más arrancar, Dani de Morón fue el encargado de subirle otro peldaño al festival antes de terminarlo. No llenó en el concierto que ofreció en el Auditori de Barcelona, pero sin duda la noche quedará para la Historia. Duquende, que figuraba en el cartel junto a Antonio Reyes y Jesús Méndez, no se presentó a la cita, algo a lo que ya tiene acostumbrado a su público barcelonés, que tanto lo adora. Pero Dani se bastó para quedarse con el respetable, entre quienes había varios tocaores profesionales y muchos aprendices. 

Jesús Méndez sacó voz hasta de los pies al cantar por tarantos, seguiriya y bulería por soleá. Reyes demostró que tiene un imán con el público, que su voz no va tan alto, pero que su grado de comunicación con la audiencia es insuperable. Arrancó por alegrías haciendo gala de una candidez que al público le enamora, siguió por soleá lenta y paciente que Dani acompañó con maestría. Terminó por fandango, de pie y en plan showman para dejar solo a Dani con Los Mellis y rematar luego con un fin de fiesta en que el Méndez se pegó una pataíta para gusto de los presentes. Dani dejó claras un par de cosas: que tiene un nervio de acero, que emociona por acumulación y que en su guitarra no es tan importante lo que suena hoy, sino lo que promete: que el futuro es suyo, no cabe duda.

En el Festival también hubo espacio para los cursos, para la exhibición de, Ruselito, joven promesa de la guitarra en el hall del Mercat y para el concierto que dio de Pepe Motos en el Centre Cívic Besòs y una jornada de rumba, la del domingo, para cerrar la fiesta. No hay duda de que el festival ha ganado en espacio y en amplitud de miras, pero por ponerle algún fleco estaría bien que en próximas ediciones pudiéramos ver el flamenco que inventan o defienden ellas, que son tantas como ellos, pero que en esta edición se ha reducido a la propuesta de Molina y la voz de la Contreras.

 

Flashmob Rocío Molina - Ciutat Flamenco

Es la hora - Ciutat Flamenco

DStructures - José Manuel Álvares - Ciutat Flamenco

 

Rocío Molina - Caída del Cielo - Ciutat Flamenco

 

Fotos: Maud Sophie Andriueux (Galeria completa)

Dani de Morón - Festival de Jerez