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15 FESTIVAL FLAMENCO CIUTAT VELLA. El Pele, Carmen Cortés, José A. Rodriguez, Papawa

23 de mayo de 2008

15 FESTIVAL FLAMENCO CIUTAT VELLA
Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB)

 


Texto: Manuel Moraga

Fotos: Rafael Manjavacas

José Antonio Rodríguez - El Pele - Carmen Cortés - Papawa
22 de mayo

Cuaderno de Bitácora. El día amenazaba lluvia pero la divina Providencia –o las profanas isobaras, vaya usted a saber- quiso que al final pudiéramos disfrutar de una nueva noche de arte en el CCCB ¡Y vaya noche! De vuelta al apartamento, previa parada en Boadas para tomar uno de sus famosos cócteles, pudimos contemplar la luna sobre Barcelona.

Ya que ayer rompimos la cronología a la hora de relatar lo acontecido, hoy seguimos con la misma dinámica, y lo primero que queremos destacar es el pedazo de recital de Manuel Moreno Maya “El Pele”. Bueno, del Pele y de Manuel Silverio, que estuvo genial en el acompañamiento. Señoras y señores, queridos lectores, he de hacer una confesión: soy del Pele. Me importan un comino el Madrid, el Barça, Fernando Alonso y Rafa Nadal. Después de lo de anoche en el Pati de les Dones del CCCB, soy del Pele. Dicen de él que unas veces es así y otras todo lo contrario, pero lo cierto es que desde que le escuché por primera vez en directo en 1990 cuando iba de telonero de David Bowie –y digo que le escuché porque por aquel entonces servidor no tenía un duro y tuve que escucharle desde fuera del recinto- El Pele nunca me ha decepcionado. Recuerdo incluso en un Festival Cajamadrid que se presentó con un catarro de padre y muy señor mío y, con todo y con eso, El Pele se dejó el corazón. El mismo corazón que se dejó ayer… Imaginamos que en el caso de los flamencos el corazón funciona como el hígado: se regenera solo, porque si no todo acabaría en una noche de entrega.

El Pele / Manuel Silveria El Pele

Desde el principio, El Pele salió a por todas: a cantar desde dentro, a estremecer sin concesiones, a sentir, a transmitirnos su dolor. Y le vimos además en unos registros diferentes, como en unas particularísimas soleares de Triana que le obligaron a buscarse en los tonos graves. Sí, sí, en los tonos graves. Lo recalco porque hay aficionaos que reprochan al Pele que es chillón. Pues no es así. Y qué decir de la siguiriya, por la que pidió disculpas antes de cantarla dando a entender que el público venía a escucharle cosas más festeras… Pues no, Pele, por siguiriyas molas mazo. Y qué decir de la malagueña, o los fandangos, o los tangos… El Pele se vacía cantando, y lo hace con toda la verdad del mundo. Así que a partir de ahora, me hago socio del Pele.

Sin dejar el Pati de les Dones, Carmen Cortés salió al escenario con su estética tan personal. “Demonios o buscando el duende”, se titula su propuesta, basada en la frase de José Bergamín: “Entre pasos y voces nos hacemos eco de una búsqueda desnuda, nos hacemos eco de los demonios o buscamos el duende”. Sin querer contradecir al ilustre escritor, yo me pregunto si en el flamenco duende y demonios no van de la mano la mayoría de las veces. Como decimos, Carmen Cortés tiene una manera personalísima de expresar. No busca la quietud y el hieratismo en las estampas, sino todo lo contrario la inestabilidad física y la inquietud psicológica. Contemplándola me venían a la mente representaciones de los akelarres de la cueva Zugarramurdi. Es su estética un continuo desafío a la convención, lo cual es de agradecer. Su baile, entre racial e irracional, es como decimos, gratamente inquietante y estimulante. Sin embargo hay aspectos escénicos que deben cuidarse, como esas charlas entre los músicos, ese cantaor que sale corriendo de escena, etc. Nos alegró ver a Jesús de Rosario en la guitarra y toda la banda demostró un gran nivel.

Carmen Cortes Carmen Cortes y grupo

A las 20:00 había actuado en el Hall del CCCB otro maestro de la guitarra: José Antonio Rodríguez. Decimos “otro” porque ayer vimos a Cañizares en este mismo escenario. Rodríguez es un grandísimo músico y un maestro a la hora de construir discursos complejos. Hay en su música tal condensación que cada una de sus falsetas sería todo un tratado para cualquier principiante. Y hasta tal punto elabora sus argumentos que a veces da la sensación de que se siente atrapado por ese mismo discurso: intenta agotar sus posibilidades y recorre todos los caminos que se le van abriendo… La composición debe ser para él algo casi obsesivo, como también lo es el hecho de afinar: “es lo que más me cuesta”, dijo… En ese sentido se nota la influencia musical de Serranito. José Antonio Rodríguez nos propuso fundamentalmente un pequeño recorrido por su último trabajo “Córdoba en el tiempo”, donde hay piezas en solitario, como la taranta, y otras donde se hizo acompañar de Francisco Gallardo en la segunda guitarra y de Agustín Diasserra en la percusión. En estas piezas colectivas apreciamos otra dimensión, otro talento en José Antonio Rodríguez cuando da volumen, cuando sus ideas musicales adquieren colores. Disfrutamos mucho con José Antonio Rodríguez, que además, tiene la profesionalidad y la humildad de destacar a sus técnicos y de utilizar el plural de modestia: “nuestra música”, dice, cuando el maestro es quien es.

José A. Rodriguez - Papawa

Y también en el Hall, pero ya a partir de las 12:00, de nuevo la rumba catalana. Si el miércoles asistimos  era una propuesta algo sofisticada con los teclados y programaciones de Ai Ai Ai, ayer disfrutamos con la rumba catalana pura y dura con Papawa. Ritmo, baile, diversión y buen rollo en torno a un género tan genuino como este. Gran iniciativa este apoyo a la rumba catalana.

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