Con el cartel de «entradas agotadas» desde semanas antes y un Antiguo Mercado Público entregado desde el primer compás, Israel Fernández protagonizó una de las grandes noches de la 65ª edición del Festival Internacional del Cante de las Minas. Acompañado por la guitarra de Diego del Morao, el cantaor toledano ofreció un recital que reafirmó el momento artístico que atraviesa y su creciente peso dentro del panorama flamenco contemporáneo.
Pocas voces representan hoy con tanta naturalidad el equilibrio entre tradición y renovación. Heredero de una forma de entender el cante que inevitablemente evoca a referentes como Enrique Morente, Camarón de la Isla o La Niña de los Peines, Israel Fernández ha construido, sin embargo, un lenguaje propio que lo convierte en una de las personalidades más reconocibles del flamenco actual. Su capacidad para transitar entre la ortodoxia y la creación contemporánea volvió a quedar patente en un concierto que conjugó intensidad, sensibilidad y una enorme autoridad escénica.
El recital estuvo sostenido por una formación de primer nivel integrada por la percusionista Ane Carrasco, los palmeros Marcos Carpio y Ángel Peña, y, especialmente, por Diego del Morao. La complicidad entre cantaor y guitarrista volvió a convertirse en uno de los grandes argumentos del espectáculo. Ambos dialogaron con absoluta naturalidad durante todo el concierto, construyendo un discurso musical en el que la guitarra no acompañó al cante, sino que compartió con él el protagonismo.
El repertorio recorrió distintos palos, desde alegrías y tangos hasta bulerías y fandangos, ofreciendo una panorámica de la versatilidad interpretativa de Israel Fernández. Su voz, capaz de alternar la fuerza expresiva con momentos de gran delicadeza, encontró algunos de los instantes más emotivos de la noche en una granaína interpretada junto al piano y dedicada a Pepe Habichuela, distinguido con el Castillete de Oro del festival en 2025. El homenaje, que el cantaor recordó en varias ocasiones durante el recital, fue recibido con una prolongada ovación por el público.
La actuación puso el broche a las galas flamencas de esta edición del certamen, en la que cuatro de las cinco grandes noches programadas colgaron el cartel de completo. El concierto de Israel Fernández confirmó, además, el excelente momento artístico que vive el festival, capaz de reunir a algunas de las figuras más destacadas del flamenco actual.
Fotografías & vídeo: @Manjavacas.flamenco










Tras el recital, el cantaor descubrió su placa en la Avenida del Flamenco, incorporándose así a este espacio que rinde homenaje a artistas vinculados con la historia del certamen y reforzando su relación con La Unión y con el Festival Internacional del Cante de las Minas.

La programación continuó ya entrada la madrugada con una nueva edición de la Madrugá Flamenca, celebrada en el Café Cantante en colaboración con Tecsumaga / Flamencum, donde el bailaor Miguel Fernández Rivas ‘El Yiyo’ prolongó la actividad artística de una jornada que volvió a situar al flamenco en el centro de la vida cultural de La Unión.
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