Espectáculo: Los magníficos. Cante: Sandra Carrasco. Guitarra: David de Arahal. Baile: El Yiyo. Piano: Andrés Barrios. Coros: Dani Bonilla y Pablo Moreno. Dirección artística: Ángel Rojas. Fecha: 1 de marzo de 2025. Lugar: Sala compañía. Festival de Jerez
Galería fotográfica por Ana Palma y vídeo
Sólo había que ver el abarrotado balcón donde se sienta la prensa para corroborar la expectación que había este domingo en el Festival de Jerez por Los magníficos, un espectáculo que reúne a cuatro jóvenes artistas de la escena actual flamenca en “un viaje intenso y magnético” que prometía “una explosión de talento que quedará grabada en la memoria del arte”, adelantaba el programa de mano.
Sin embargo, lejos de encontrar la magnificencia y excepcionalidad que apuntaba el pretencioso texto, lo que vimos fue un recital aburrido y anodino, de factura pobre en lo artístico y en lo técnico, que lo que ofrecía era una sucesión de actuaciones inconexas y desiguales en las que destacó únicamente el que iba el último en el cartel: David de Arahal.
De ritmo lento y repertorio facilón, la obra no dejó de ser un recital pensado más para seducir al público de musicales que al aficionado flamenco. De ahí, la elección de atractivos nombres que cubren las distintas demandas y disciplinas (voz, baile, piano y guitarra) y la recreación de una impostada sensibilidad.
En este contexto de fundidos a negro, donde de repente entraba la versión de la tarara que dedicó a su abuelo el utrerano Andrés Barrios al piano sin hilván ni relato alguno, se hacía muy difícil conectar y emocionarse. Evidenciándose aún más las diferencias entre los artistas en cuanto a excelencia artística.
Así, como decimos, el que llevó el pulso en sus manos fue David de Arahal, cuya elegancia se imponía en este batiburrillo. La voz poderosa de Sandra Carrasco trató de dar cobijo por abandolaos al baile corto del Yiyo. Pero tampoco fue la noche de esta cantaora, cuyo hermoso quejío, llevado aquí demasiado al extremo, apenas nos sobrecogió en las letras por fandango.
En cualquier caso, fue este tándem, formado por una de las parejas artísticas más fértiles del flamenco actual, el que imprimió carácter a una propuesta en la que faltó virtuosismo y transmisión. Tal es el caso del baile del Yiyo, que en sus intervenciones desveló sus recursos limitados y la falta de pulcritud en su zapateado, claramente machacón y sin personalidad.
Nos fuimos escuchando a la onubense cantando Compromiso y Luz de luna y con la pena de que estos productos de enterteiment se impongan a los de creación libre.
Galería fotográfica Ana Palma y vídeo – Especial Festival de Jerez 2026
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