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XVI Festival Flamenco Sábado, 9 de junio, 2007. 2230h. Las Cabezas de San Juan (Sevilla) |
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Cante: Tomás de Perrate, Antonio Macías, Tomás Pareira. Texto y fotos: Estela Zatania Cada año el festival de la Yerbabuena en Las Cabezas de San Juan es de los primeros eventos de este tipo de la temporada que se extiende desde junio hasta mediados de septiembre cuando Jerez monta su Fiesta de la Bulería. Ofrece todas las ventajas y también las desventajas de un festival de cante a la tradicional usanza. Aguantamos las sillas de plástico, la defectuosa megafonía, los elementos (llovió brevemente antes del comienzo) y el extendido horario, a cambio de un ambiente ameno y hasta solidario donde el aficionado grita sus oles sin complejos, la gente graba y hace fotos si lo desea, hay pescaíto frito y conversaciones animadas en la barra, la fiesta puede surgir después y en general, reina un aire de espontaneidad que casa bien con el espíritu anárquico del flamenco, haciendo posible momentos irrepetibles e inolvidables que tienes menos posibilidad de ver en la comodidad de un teatro.
Como es costumbre en este festival, la velada se inicia con la actuación del ganador del último concurso de cante de la Peña Cultural Flamenca Fernando el Herrero. Con el acompañamiento de Manuel Lara, Tomás Pereira cantó granaína, siguiriya, fandangos por soleá y personales. El especial don que tienen los cantaores de su pueblo para tejer fragmentos de canción y cante corto. Tomás de Perrate es muy querido en esta zona debido a sus vínculos familiares con Lebrija. Con su fiel acompañante Antonio Moya a la guitarra, empieza por tientos tangos recordando a dos grandes de Utrera: Gaspar de Utrera y su propio padre, el Perrate. Por soleá, el cantaor está muy a la altura con este buque insignia de su tierra; de sabores va la cosa, y esta pareja de cantaor y guitarrista despachan un delicioso e inconfundible guiso. Aquí, en el corazón de la campiña del bajo Guadalquivir, la voz de Tomás de Perrate llena el aire relentoso removiendo sombras de gañanes y manijeros, y recuerdos de largas noches de cante y baile. Termina por fiesta con el especial don que tienen los cantaores de su pueblo para tejer fragmentos de canción y cante corto en una hermosa manta flamenca al son de bulerías.
El flamenco más rancio en un paquete absolutamente contemporáneo
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XVI Festival Flamenco Sábado, 9 de junio, 2007. 2230h. Las Cabezas de San Juan (Sevilla) |
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Cante: Tomás de Perrate, Antonio Macías, Tomás Pareira. Texto y fotos: Estela Zatania Cada año el festival de la Yerbabuena en Las Cabezas de San Juan es de los primeros eventos de este tipo de la temporada que se extiende desde junio hasta mediados de septiembre cuando Jerez monta su Fiesta de la Bulería. Ofrece todas las ventajas y también las desventajas de un festival de cante a la tradicional usanza. Aguantamos las sillas de plástico, la defectuosa megafonía, los elementos (llovió brevemente antes del comienzo) y el extendido horario, a cambio de un ambiente ameno y hasta solidario donde el aficionado grita sus oles sin complejos, la gente graba y hace fotos si lo desea, hay pescaíto frito y conversaciones animadas en la barra, la fiesta puede surgir después y en general, reina un aire de espontaneidad que casa bien con el espíritu anárquico del flamenco, haciendo posible momentos irrepetibles e inolvidables que tienes menos posibilidad de ver en la comodidad de un teatro.
Como es costumbre en este festival, la velada se inicia con la actuación del ganador del último concurso de cante de la Peña Cultural Flamenca Fernando el Herrero. Con el acompañamiento de Manuel Lara, Tomás Pereira cantó granaína, siguiriya, fandangos por soleá y personales. El especial don que tienen los cantaores de su pueblo para tejer fragmentos de canción y cante corto. Tomás de Perrate es muy querido en esta zona debido a sus vínculos familiares con Lebrija. Con su fiel acompañante Antonio Moya a la guitarra, empieza por tientos tangos recordando a dos grandes de Utrera: Gaspar de Utrera y su propio padre, el Perrate. Por soleá, el cantaor está muy a la altura con este buque insignia de su tierra; de sabores va la cosa, y esta pareja de cantaor y guitarrista despachan un delicioso e inconfundible guiso. Aquí, en el corazón de la campiña del bajo Guadalquivir, la voz de Tomás de Perrate llena el aire relentoso removiendo sombras de gañanes y manijeros, y recuerdos de largas noches de cante y baile. Termina por fiesta con el especial don que tienen los cantaores de su pueblo para tejer fragmentos de canción y cante corto en una hermosa manta flamenca al son de bulerías.
El flamenco más rancio en un paquete absolutamente contemporáneo
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