Nadie sabe hacer de Farruquito como Farruquito, pienso mientras observo la euforia de las más de mil quinientas personas que abarrotaban este viernes la enorme sala de las Turbinas en la tercera jornada del Bierzo al Toque. No sé si les ha dado tiempo a apreciar siquiera lo que ocurre en escena cuando empiezan los primeros gritos de locura. La fascinación por lo que el artista representa y el asombro que produce su sola presencia se ha antepuesto a su propio baile. Lo peor es que lo sabe.
Lo que nosotros observamos, entre el insoportable volumen y el contagioso alboroto del público, es un recital vacío y efectista que apenas deja espacio para la inspiración real del bailaor. Lo que el público vitorea sin parar son sus zapateados frenéticos, los continuos remates y los ensayados desplantes que cortan la búsqueda en pro del aplauso.
Hay varios gestos en las alegrías y silencios en la soleá en los que vuelvo a sucumbir ante la genialidad de este bailaor único y fascinante, al que por un momento siento jugar y olvidarse del foco. Bailar fuera del arquetipo y lejos de la épica que lo envuelve.
Como asumiendo una profecía, Juan Manuel Fernández Montoya aceptó el nombramiento que lo sitúa como abanderado de una herencia familiar y también de los valores de un pueblo. Serás Farruquito es el título del documental que revela esta transmisión -y del musical que estrenará la próxima Bienal de Flamenco- y que resume su peculiar relación con el arte jondo. El compromiso del artista con su legado por encima de todas las cosas.
La cuestión técnica no fue fácil en esta noche algo caótica. Micros que iban y venían, luces incomprensibles, exceso de decibelios, percusión exagerada y un ritmo imparable que no daba tregua ni lugar al desarrollo de los distintos bailes. Y, aunque a veces él mismo pidiera con sus manos una pausa, había que esforzarse para encontrarle sereno. Con lo bien que se le da pararse.
Admito que mientras los leoneses seguían en pie extasiados cuando el bailaor cogió la guitarra en el fin de fiesta, yo contenía mi rabia por la imposición de una prisa innecesaria que desdibuja y diluye al verdadero artista. Lo siento, pero en el escenario no busco al mito, al icono o la estrella, sino al que es uno de los mejores bailaores de todos los tiempos. Ojalá vuelva pronto.
Fotografías & vídeos – @Manjavacas.flamenco
Fotografías & vídeo del recital den guitarra flamenca de José del Tomate que ofreció previamente
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