La cantaora granadina rescata el legado de uno de los grandes pioneros del cante en su nuevo trabajo discográfico, Honores a Antonio Pozo «El Mochuelo», una cuidada investigación musical que devuelve la voz a un artista fundamental del flamenco de finales del siglo XIX y principios del XX.
¿Cuándo nace tu interés por Antonio Pozo «El Mochuelo»?
Siempre he sido muy aficionada a escuchar cantaores antiguos y a investigar el pasado del flamenco. Aunque conocía a El Mochuelo desde hacía tiempo, hace unos cuatro o cinco años descubrí realmente la inmensidad de la obra que nos dejó. Fue una sensación muy fuerte, como una necesidad de traer ese cantaor al presente. Había muchas referencias sobre él, pero no existía un trabajo discográfico que pusiera en valor todo ese legado.
¿Cómo accediste a unas grabaciones tan difíciles de encontrar?
Tuve que llamar a la puerta de investigadores y coleccionistas especializados en flamenco. Carlos Martín Ballester fue fundamental. Me abrió las puertas de su casa y me encontré con un universo dedicado a El Mochuelo. Gracias a su colección y a su equipo de reproducción pude escuchar la voz con una calidad muy cercana a la original, algo que no ocurre con muchas digitalizaciones que circulan actualmente.
«Tuve que llamar a la puerta de investigadores y coleccionistas para encontrar la verdadera voz de El Mochuelo.»
¿Hubo algún cante que despertara definitivamente tu interés?
Sí, la petenera. La escuché durante una residencia artística en Nuevo México y me impresionó profundamente por su musicalidad y personalidad. A partir de ahí empecé a profundizar en su repertorio y descubrí un cantaor enormemente versátil.
El Mochuelo abordó una enorme variedad de estilos.
Exactamente. Cantaba jotas, marianas, guajiras, cantes de Levante… Eso demuestra que fue un artista adelantado a su tiempo. En una época en la que el flamenco todavía estaba consolidando muchos de sus estilos, él ya exploraba otros caminos y ampliaba el repertorio.
Una vez reunido todo ese material, llegó el momento de seleccionar el repertorio.
Ha sido una de las partes más difíciles. La petenera era imprescindible porque fue el origen de todo el proyecto. Pero también hemos trabajado mucho las guajiras, los tientos, los tangos de los Serafines, los cantes de Levante, las sevillanas, las soleares o las seguiriyas.
En algunos casos hemos recuperado estilos prácticamente olvidados. Por ejemplo, el cambio a cabal que grabó El Mochuelo y que, hasta donde he podido investigar, nadie había vuelto a registrar desde entonces. Son pequeños detalles que creo que los aficionados van a valorar especialmente.
Las sevillanas fueron el primer adelanto del disco y sorprendieron mucho.
Porque tienen una frescura increíble. Son unas sevillanas muy antiguas, muy corraleras, con una manera de cantar que ya prácticamente no existe. Cuando las escuché sentí que tenía que grabarlas. Me recordaban a otras grandes cantaoras y también a la forma en que se interpretaban hace muchas décadas.
En este proyecto trabajas junto al guitarrista José Quevedo ‘Bolita’.
Sí. Habíamos coincidido anteriormente y siempre sentí que era un músico que podía aportar algo diferente. Cuando le planteé el proyecto se sorprendió bastante porque, mientras muchos artistas buscan llevar el flamenco hacia nuevos caminos, yo quería viajar más de un siglo hacia atrás.
Llegué con cientos de grabaciones de El Mochuelo y empezamos juntos a construir el sonido del disco respetando siempre la esencia original.
«Quería ir justo en dirección contraria: mientras todos miran hacia delante, yo quería viajar más de un siglo hacia atrás.»
¿Cómo se consigue actualizar un repertorio tan antiguo sin perder su identidad?
Con muchísimo estudio y muchísimas horas de escucha. Hay que fijarse en todos los matices, llevar ese material a tu propia personalidad y a tus posibilidades como cantaora, pero sin perder nunca la esencia. Ese ha sido nuestro principal objetivo.
No se trata de copiar, sino de comprender profundamente cómo cantaba y trasladarlo al presente con respeto.
Durante la investigación también conociste mejor la vida de Antonio Pozo.
Sí. Sabemos que nació en la calle Sol de Sevilla, comenzó cantando en los cafés cantantes, después se trasladó a Madrid y trabajó como cuchillero mientras desarrollaba su carrera artística.
Fue una primera figura en su tiempo, pero con la llegada de nuevas voces como Antonio Chacón o La Niña de los Peines fue quedando relegado. Terminó sus días en Valencia con muchas dificultades económicas, una historia que desgraciadamente compartieron muchos artistas flamencos de aquella época.
El proyecto también incluye un documental.
Queríamos ofrecer contexto a quienes no conocen a El Mochuelo. Junto al director José Sánchez Montes hemos realizado un pequeño documental donde explicamos quién fue, por qué nace este homenaje y qué parte de su legado hemos conseguido recuperar.
También grabamos un videoclip y varias escenas en Sevilla y en Granada que ayudan a entender mucho mejor el proyecto.
Has decidido no publicar todavía el disco completo en las plataformas digitales.
Ha supuesto una inversión muy importante y necesito que el proyecto pueda rentabilizarse un poco. Por eso el disco completo solo está disponible en formato físico, en mi página web y en algunas tiendas especializadas.
En plataformas únicamente pueden escucharse algunos adelantos como las sevillanas, la soleá o la guajira.
«He preferido que el disco completo esté solo en formato físico porque quería cuidar el proyecto y darle valor.»
Además es una edición muy cuidada.
Era importante. Incluye un libreto con textos, fotografías, agradecimientos y las explicaciones sobre el trabajo de investigación. También está editado en vinilo. Creo que todavía hay discos que merece la pena tener físicamente.
Mientras tanto continúas cantando en los tablaos.
Sí, sigo actuando y llevaba casi dos años guardando este proyecto sin poder interpretarlo públicamente. Ahora por fin podré presentarlo en directo.
En otoño estaremos en Madrid y también quiero presentarlo en Granada. Madrid siempre me ha acogido con muchísimo cariño y además El Mochuelo vivió aquí durante una parte importante de su vida, así que tenía sentido traer este homenaje también a esta ciudad.


Video clip


Entrevista realizada en el salón de La Terraza de Las Tablas en Madrid
Vídeo ‘Un manzano’ – Petenera del manzano con Bolita a la guitarra
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