EL
ROMÁNICO COTIZA
Cante: Tomás de Perrate
Guitarra: Antonio Moya
Texto: Manuel Moraga
La personalidad es un valor que cotiza bien en el
flamenco. Tomás de Perrate la tiene y cuenta además
con aroma añejo que, destapado hoy, es capaz de aportar
un cierto toque de frescor en el ambiente. Sin tener una voz
poderosa ni rica en matices, Tomás logra dar el sitio
al cante peleándolo e infundiéndole tensión.
Tampoco se prodiga en barroquismos porque su cante es más
bien elemental, pero con todo y con eso el cantaor consigue
un agradable sabor a madera.

Después de calentar la voz por tientos, Tomás
de Perrate se mete de lleno en el universo de la soleá.
Canta directo, sin artificios, con verdad, como lo hacían
los viejos maestros gitanos. La guitarra de Antonio Moya le
arropa en todo momento y con unas falsetas deliciosas le va
dejando el toro en suerte. Y así ocurrió después
con la siguiriya, no sin antes hacer una hermosa versión
de “La bien pagá”. Igualmente bella resultó
la interpretación que hizo del clásico “Olvidarte”,
pero donde más conmovió fue en los tangos del
Piyayo –con una particular revisión que Tomás
recogió de su padre y de Diego del Gastor- y en las
bulerías finales, donde pudimos saborear todo el son
de Utrera.
“A un euro estamos pagando el olé”, dijo
Antonio Moya ante la frialdad del público en casi todo
el recital. Tanto es así que ante esa escasez el “olé”
fue subiendo la cotización, primero a dos euros y,
por último, a tres se llegó a adjudicar el primero
de la noche. El público de Madrid suele ser así,
y eso no es tampoco algo negativo. Al contrario, es una actitud
de respeto y los artistas así deberían entenderlo.
De hecho, fue obsequiado con bastantes aplausos y algún
“¡bravo!” (desconocemos la cotización
de éste último al cierre de la sesión).
Quizá el cante de Tomás no sea de los que se
entienden como “bonitos” y desde luego –es
ineludible la comparación- no tiene aquella profundidad
hiriente de su padre, pero sí es capaz de transmitir
el aroma añejo de un flamenco sincero y emocionante.
Gran parte de la belleza del románico está en
la sencillez y en el equilibrio de las proporciones, y esa
misma idea se puede aplicar al hacer de este artista que,
por otra parte, no puede cantar más gitano.
De lo que no se puede dudar es de su personalidad, y en los
tiempos que corren ese es un capital que siempre cotiza al
alza. Tomás de Perrate sólo se parece a los
de su estirpe. Pero eso no es plagio: es herencia.
Más información:
Biografía
Tomás de Perrate
'El
Cante de Utrera de Ayer y Hoy' –
Tomás de Perrate, conferenciante, cantaor y guitarrista
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Tomás de Perrate
'Perraterías'
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