Carmen Linares celebró el 30 aniversario de un disco “La mujer en el cante” un disco que hizo historia por muchas y variadas razones, así que se llenó la sala roja de los teatros del Canal y los 80 minutos anunciados se convirtieron en más de 130. ¿Deberíamos añorar aquellos conciertos de 40 minutos de Camarón o El Torta? No, ese no es el tema. Uno cree que cada día es más importante ir al flamenco como un recurso de sanación en el que los artistas ejercen el papel de hechiceros. Y los oyentes se preparan para una ceremonia de la mejor manera posible.
Hace medio siglo uno se preocupaba porque los cantaores mostraban el dolor de una manera tan desmesurada que sentía empatía por las fatigas de los cantaores. En otras palabras, me preocupaba, por ejemplo, que Carmen Linares no hubiera tenido una infancia feliz. Fue la cantaora la que me sacó de mi error. El cante de la Linares es fruto de su afición, no encontrarán a nadie que disfrute más del arte de sus compañeros, ella transmite el dolor y también la alegría de todos los seres humanos pero especialmente de las mujeres. Ese reconocimiento abrió muchas puertas y algunas mentes; y hoy podemos decir que si el cante flamenco ha evolucionado algo de Camarón para acá, ha sido gracias a las mujeres.
Eso explica parte de los homenajes que está recibiendo y que Carmen devuelve con una entrega y un coraje mayúsculos y eso explica el minutaje, me parece que le da pena cortar a las cantaoras del pasado. En los primeros minutos agradeció las colaboraciones de aquel disco y estuvo a punto de nombrar a todos y cada uno de los guitarristas participantes, hizo una elipsis y se detuvo para recordar a Pepe Habichuela. Hubiera sido más sencillo mencionar que Paco de Lucía no grabó en la antología y para demostrar que la humanidad es patrimonio flamenco dejó que sus músicos se expresaran a gusto en un doble homenaje a Paco: por un lado porque todo sonó reconocible, y por el otro porque también sonó a nuevo. Ya ven que el flamenco es como una navaja que corta por los dos lados.
Estaba anunciando unos tangos cuando la cantaora se dio cuenta de que se estaba olvidando de la guinda del pastel, al bailaor Pepe Torres que ofreció unas alegrías que parecían la culminación del asunto, pero no, había más, mucho más y la cosa se fue alargando con momentos brillantes, a mí me gustaron unas granainas y esos instantes en los que Carmen para la maquinaria para recoger el eco de otro tiempo y parece que se va a romper y, a ratos, se rompe.
Encontrar la belleza en el dolor va por barrios. Así que en el dentista prefiero la anestesia y en el flamenco la síntesis. En definitiva, Carmen Linares interpretó su antología del cante de mujer a conciencia con Pastora Pavón La Niña de los Peines como eje principal pasando por un repaso cabal a los cantes y sus intérpretes. Quizá merezca la pena hacer una antología de la antología. Se despidió cuando aún no había hecho las bulerías y aún concedió un cante más en un claroscuro imponente. Nos rendimos a su arte y a su entrega.
Fotos @Suma Flamenca
Carmen Linares. Madrid. Teatros del canal. Sala Roja
Antología de la Mujer – 30 aniversario
Carmen Linares, cantaora
Salvador Gutiérrez, guitarra
Edu Espín, guitarra
Pablo Suárez, piano
Daniel Suárez, percusión
Ana María González
Rosario Amador, coros y palmas
Pepe Torres, bailaor
Álvaro Barco y David Rodríguez, sonido
Olga García, luces
Carmen Linares, dirección musical
Miguel Espín Pacheco, coordinación artística
