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La Moneta

La Moneta GRANADA – La Bienal

La Moneta GRANADA
27 septiembre 2018 – 23.00h
Teatro Central
La Bienal de Flamenco de Sevilla 2018


La Moneta
GRANADA

Huyendo del patrioterismo, esto es, del chovinismo, quiero hacer un dictado que sitúa a Granada en primera línea flamenca, paralela a otras ciudades de occidente; si bien, con una evolución distinta, con un particularismo especial.

Admitamos que Granada se considere un ‘territorio periférico’ en cuanto al origen del cante. El flamenco es un arte que tradicionalmente se fraguó entre las familias, mayormente gitanas, de la Baja Andalucía, pero nadie puede negar el protagonismo que Granada (y el resto de las provincias andaluzas, amén de otros lugares, como Extremadura o el Levante español), posee en el crecimiento, evolución y enriquecimiento del flamenco. El siglo XX, herencia del anterior, y aún más, está jalonado de multitud de eventos y de nombres propios que así lo avalan. (Incluso, remontándose más lejos en el tiempo, no podemos dejar de preguntarnos si los gitanos bajoandaluces no provinieran de Granada y su empuje político hacia occidente, o sea, el germen más remoto del flamenco no puede que se gestara entre esos perseguidos de la provincia oriental.)

Carlos Cano, después de haber grabado las ‘Habaneras de Cádiz’, con su animado estribillo chirigotero, en el disco Cuaderno de coplas, de 1985; y, dos años más tarde, las ‘Habaneras de Sevilla’, con una concesión no menos alegre a las sevillanas, en Quédate con la copla; compuso la bellísima ‘Habanera imposible’, en Luna de abril, de1988, apesadumbrado con la cerrazón esta ciudad: «Granada, no tengas miedo / de que el mundo sea tan grande, / de que el mar sea tan inmenso». Y más adelante: «Granada vive en sí misma tan prisionera, / que sólo tiene salida por las estrellas».

Pero la denuncia del cantautor granadino proviene de la recreación de un escrito de Federico García Lorca, inserto en Impresiones, donde dice: «No queremos que el mundo sea tan grande ni el mar tan hondo. Hay necesidad de limitar, de domesticar los términos inmensos (…). Granada, solitaria y pura, se achica, ciñe su alma extraordinaria y no tiene más salida que su alto puesto natural de estrellas».

El poeta de Fuente Vaqueros, a su vez, miraba largo. Había retomado esta idea de Pedro Soto de Rojas, poeta y eclesiástico granadino del siglo XVII, amigo de Lope de Vega y de Góngora, que, de regreso de Madrid, reclamado como secretario por el conde duque de Olivares, lleno de tristeza y desengaños, escribe en la portada de un libro suyo estas palabras: «Granada, paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos».

El documento de Lorca continua: «La estética de las cosas pequeñas ha sido nuestro fruto más castizo, la nota distinta y el más delicado juego de nuestros artistas. Y no es obra de paciencia, sino obra de tiempo; no obra de trabajo, sino obra de pura virtud y amor. Esto no podía suceder en otra ciudad. Pero sí en Granada». Exponiendo así el carácter introvertido del granadino, su miedo ancestral a alzar la cabeza y, si me permiten, la envidia o el odio a quien la levantare. Este carácter esquivo, herencia quizá de los árabes, entre los que sus casas son parcas por fuera y edénicas por dentro (otro tanto le pasa a sus mujeres), afecta a Granada en conjunto como ciudad y a su paisanaje en particular.

 

Fecha

27 Sep 2018
Expired!

Hora

23:00
Zonas