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Participan:
Segundas guitarras, Carlos
Gómez, Miguel Rivera, Oscar Luis, José
M. Montoya
Bailaor. Joaquín Ruiz
Percusión: Victor
Monge (Junior)
Voces: Gabriel Moreno, Mariano
Morillas, Media Luna.
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1. Cazorla (Taranta) 
2. En Sierra Morena (Serrana) 
3. Temporera (Temporera) 
4. Por la Vera El Genil (Tangos) 
5. Amores del Guadalquivir (Sevillanas)
6. Paseando por Triana (Soleá)
7. Guadalquivir Peregrino (Fandangos)
8. Calle de la Sangre (Bulerías)
9. Bailaor (Zapateado)
10. Agua, Fuego, Tierra, Aire
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En mi deseo de creación
de la música flamenca, pensé que el recorrido
del río Guadalquivir (el más importante
de Andalucía) desde su nacimiento en la sierra
de Cazorla (Jaén), hasta su desembocadura en
Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), pasando
por casi toda andalucía: Córdoba,
Sevilla y las marismas de Huelva, todas
estas tierras llenas de tanta belleza, cultura y tradiciones,
serían para mí una gran fuente de inspiración.
Así pues, de este
pensamiento y de un duro, pero agradable trabajo, nace
este concierto.
La provincia de Jaén,
donde nace el río se caracteriza por sus campos
de olivares y la explotación de sus minas, y
precisamente de estas últimas, nace uno de los
estilos más representativos y profundos del arte
flamenco - tarantas, cante profundo como sus raíces,
enérgico y duro como los hombres que representa.
Poco a poco el río
sigue su curso al pie de Sierra Morena, y a su derecha
surge Córdoba ciudad encantada... dicen
los poetas, ciudad llena de nostalgia árabe y
judía, de sabiduría y sobriedad, nace
La Serrana.
Antes de salir de la provincia
de Córdoba, se une al Guadalquivir otro río
importante: El Genil, que bajando desde Granada,
le trae en sus aguas un mensaje de música y arte,
Los Tangos, estilo puramente gitano, rítmico
y dolido como corresponde a su raza.
Estamos llegando a Sevilla,
a la izquierda la Torre del Oro, La Giralda, El Barrio
de Santa Cruz, El Alcázar, y tantas bellezas
más, que no puedo describir, pero sí lo
hace mi amigo José María Jiménez
en la letra de esta sevillana. Y a la derecha Triana,
ese barrio lleno de arte, cuna del cante junto con Jerez,
Utrera, Cádiz... Para este momento he reservado
La Soleá, acompasada y solemne como una
Semana Santa de esta tierra.
Ahora otro más popular,
pero no por ello más sencillo; Los Fandangos,
que en su ritmo van acompañando al Guadalquivir,
como si fuera una romería, hasta llegar a las
marismas de Huelva y Coto Doñana. Allí
se le canta a la que es su reina, a la Blanca Paloma,
a la Virgen del Rocío.
Y, por fin, Cádiz,
Aqui el Flamenco se hace calle, porque el pueblo es
flamenco, y no hay gaditano que no sepa hacer "Compás",
aquí todo parece fácil, porque lo hacen
con naturalidad, como una forma de vivir. Para este
momento, he reservado dos estilos característicos
de esta tierra: El Zapateado y Las Bulerías.
Y llegamos al final, el río
Guadalquivir nos dice adiós en Sanlúcar
y se pierde en el océano, pero desde el horizonte
se despide con un tema creado para este momento,
Agua, Fuego, Tierra, Aire.
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