Lucía ‘La Piñona’ pre-estrena en los Teatros del Canal ‘Insaciable’

Insaciable - Lucía la Piñona

Insaciable - Lucía la Piñona

LUCÍA ÁLVAREZ ‘LA PIÑONA’ PRE-ESTRENA EN LOS TEATROS DEL CANAL ‘INSACIABLE’, UN ACTO DE “DESTAPE EMOCIONAL, CORPORAL Y ARTÍSTICO” EN EL QUE LA BAILAORA EXPLORA SUS LÍMITES

La propuesta, dirigida por Rafael Estévez y Valeriano Paños y cuyo estreno absoluto será el próximo 21 de septiembre en la Bienal de Flamenco de Sevilla, se podrá ver el martes 6 el miércoles 7 de septiembre en los Teatros del Canal dentro del programa ‘Canal Baila’

Con la intención de exponerse tal y como es, liberarse de la inseguridad y las dudas y reafirmarse en su baile, Lucía Álvarez ‘La Piñona’ lleva a cabo Insaciable, un espectáculo que define como “un destape emocional, corporal y artístico” y en el que la artista explora sus propios límites profundizando física y emocionalmente en el movimiento, ya sea para llevarlo a su máximo exponente o para vaciarlo del todo. “Dispuesta a empaparse, tambalearse, seducir y desplomarse”, tal y como ella misma reconoce.

El proyecto, creado en residencia artística con el Centro Coreográfico Canal de Madrid y dirigido por los bailarines y coreógrafos Rafael Estévez y Valeriano Paños, se presenta al público en un pre-estreno este martes 6 y miércoles 7 de septiembre en los Teatros del Canal, dentro del programa ‘Canal Baila’, como antesala del estreno absoluto que tendrá lugar el próximo 21 de septiembre en el Teatro Central (22 horas), dentro de la programación de la Bienal de Flamenco de Sevilla.

Así, partiendo de la necesidad de mostrar su personalidad como bailaora, se despoja del pudor para reconocerse “incansable, excesiva, pasional, sensible o contradictoria” y emprende un camino de búsqueda donde ha querido trasladar su manera de ser y de sentir, desde su faceta más íntima a la más canalla, pasando por su lado más espiritual, indomable o sexual.

Para ello, recoge en su baile todas las posibilidades de ayer y de hoy construyendo una estética que se alimenta de referencias dispares, desde Manuela Carrasco a Patti Smith, de Lola Flores a Chavela Vargas o de Lole Montoya a Arianna Puello… “Mujeres creativas, poderosas y libres que comparten la defensa insaciable de un discurso propio”, destaca la jimenata.

Insaciable se presenta, por tanto, como un proyecto coreográfico en el que la artista activa el motor de su cuerpo para dar rienda suelta a su curiosidad inagotable y su deseo voraz. En este sentido, La Piñona, una de las bailaoras más interesantes y inquietas de su generación, se deja llevar en una excitante aventura y un sugerente juego en el que participa y penetra sin intención de ganar ni perder, sino de divertirse, de transitar libremente por el baile flamenco y sus márgenes.

En este liberador viaje, que cuenta también con la colaboración del Ayuntamiento de Jimena de la Frontera y la Bienal de Flamenco de Sevilla, le acompañan un elenco de primer nival formado por los cantaores Matías López ‘El Mati’ -también con el espacio sonoro-, Jesús Corbacho y José ‘El Pechuguita’, el guitarrista Ramón Amador y el bailaor Jonatan Miró, uno de los integrantes del exitoso espectáculo Viva de Manuel Liñán y con quien La Piñona protagoniza algunas de las piezas en las que ambos se desafían e intercambian deseos, afectos y placeres prohibidos.

En lo escénico, Insaciable es una propuesta minimalista, sin decorado ni dramaturgia, que se construye en torno a lo sensorial, tratando de que cada estímulo tenga un correlato somático: desde unos vellos de punta, una carne de gallina, unas piernas cansadas, un escalofrío, un latido acelerado, una palma sorda, a “un roce al paso” o “una mirada fugaz entre las sombras”, que escribe Luis Cernuda en el poema No decía palabras, del que parte la idea del espectáculo.

Tras el reconocimiento de crítica y público por Abril (un homenaje al poeta Juan Manuel Flores, letrista de Lole y Manuel, y a todo el imaginario de la época), la artista aborda ahora una nueva etapa en la que “me siento más Piñona que nunca, segura de quién soy”, manifiesta.

En este sentido, la jimenata se caracteriza por ser una bailaora personal cuyas influencias transitan por la periferia del flamenco, interesándose por lo independiente. Es decir, Lucía no siente la necesidad de acudir a la vanguardia o a lo experimental porque prefiere hurgar en la modernidad que encuentra en lo antiguo, en lo que se mantiene inalterable a pesar de las modas.

Desde ahí, como destaca la afición y la crítica, La Piñona desarrolla un baile elegante, lleno de sensualidad y movimientos contenidos pero firmes, convirtiéndose en una artista impredecible que más que gustar quiere probarse.

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