La cuarta dimensión: Gerardo Núñez & Diego del Morao & Dani de Morón / EnCante a Dos: Montse Cortés & Yasmin Levy

Gerardo Núñez & Diego del Morao & Dani de Morón

Gerardo Núñez & Diego del Morao & Dani de Morón

Texto: Silvia Cruz Lapeña

Fotos & videos: Rafael Manjavacas

La cuarta dimensión: Gerardo Núñez & Diego del Morao & Dani de Morón.
EnCante a Dos: Montse Cortés & Yasmin Levy. Artistas invitados: Nino de los Reyes, Carlos Chamorro

Dos mujeres y tres tiernos tigres

La fórmula de concierto doble en el Teatro Español no ha sido lo mejor de la Suma Flamenca 2014. Ya se había visto el funcionamiento el día que Diego Carrasco presentaba en Madrid su Hippytano y después le siguió El Mistela con su espectáculo Bailando la vida. Mucha gente vio al Tato y se marchó. Y aunque ambos estuvieron bien, no había hilo ni justificación para unir ambos espectáculos en el mismo escenario y la misma noche. 

La historia se repitió el domingo 29 de junio, pues compartieron cartel el “EnCante a dos” de Montse Cortés con Yasmin Levy y “La cuarta dimensión”, un homenaje a Paco de Lucía que hicieron tres guitarristas electrizantes: Gerardo Núñez, Diego del Morao y Dani de Morón

La primera parte contó con la garantía de dos voces hermosas, de dos mujeres emocionadas por compartir tarima y cantes, que se acompañaron de dos bailaores, Nino de los Reyes y Carlos Chamorro, para completar un cuadro que pretendía poner en comunicación la música sefardí con el flamenco. No es que el cuadro no funcionara, es que le falto cochura. Quizás era demasiado corto para que se entendiera bien, quizás le faltaran creaciones propias en lugar de tirar del repertorio para que el público creyera que estaba ante algo nuevo. El resultado fue, sin embargo, hermoso. Y el Gelem, Gelem que cantaron Montse y Yasmin al final bien valía ir a verlas. 

Distintos argumentos, misma causa

Pero el plato fuerte fue el que prepararon los tres tiernos tigres que vinieron a homenajear a Paco de Lucía en el Teatro Español. Empezó Diego del Morao que arrancó lamentos de dos guitarristas que había entre el público  y que está que firma, tenía a su vera: “Qué mierdas somos”, le dijo uno a otro al oír tocar a Diego El pago de la serrana, una seguiriya vertiginosa de su disco Orate. Para homenajear a su padre, de quien también se acordó Núñez al final, Diego remató con unas bulerías tituladas Made in Moraíto con la que puso al público al borde del delirio y le dio paso al siguiente.

El siguiente era Dani de Morón, alguien llamado a hacer cosas enormes. Se le nota en su punto especial, en una manera personal e indescriptible de afrontar cada nota. El público no lo recibió con tanto calor como a Diego, pero al acabar, era uno más de la familia. Dani parece un guitarrista concienzudo, sentimental pero sesudo, que conoce y practica ese sonido seco de Morón de la Frontera al que su espíritu creador le aporta una dosis de humedad. Puestos a comparar, Morao fue sangre y el de Morón, nervio. Uno fue sal y el otro, tierra. Diego se paseó por las notas y los trastes y Dani masticó cada movimiento. Una soleá, una rondeña y unas bulerías sirvieron para que el respetable oliera cuál es el futuro de Morón, ciudad que de guitarra sabe un rato y que tendrá en Dani un sonido de largo recorrido.

Gerardo Núñez salió con el público en el bolsillo, pero no escatimó ahínco para conservar su amor. Núñez es virtuoso y compone, se le nota su conocimiento en las hechuras y en la templanza. Optó también por la rondeña y las bulerías y sacó su “Trafalgar” para levantar al público del asiento. La fiebre a esas alturas del espectáculo ya era total, una fiebre que ayudó a aumentar la presencia de un percusionista incansable y preciso, Ángel Sánchez “Cepillo”, y un contrabajista que abraza el instrumento y lo derrite: Pablo Martín Caminero. Con ambos disfrutó el público y el maestro, que dialogó con ellos de tú a tú, con cercanía y respeto.

Volvieron a salir Dani y Diego para rematar el homenaje y al compás de bulerías los tres tiernos tigres se acecharon. El maestro ejerció de guía. El de Morón y Morao se dieron la vez y se complementaron. Diego se picó, Dani se vino arriba y el maestro sonrió. Un tigre se paseó con garbo, el otro desmenuzó las notas y el mayor, sabio y versado, fue guardián del homenaje. La confrontación no pudo ser más bella pues sus distintos argumentos sirvieron para lo mismo: honrar la elevadísima altura del gran Paco de Lucía. Y vaya si lo consiguieron…


Montse Cortés & Yasmin Levy

 

Nino de los Reyes

 

Dani de Morón

 

Diego del Morao

 

Gerardo Núñez

 

Gerardo Núñez & Diego del Morao & Dani de Morón

 

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