Regreso al futuro

Festival Círculo Flamenco de Madrid

Festival Círculo Flamenco de Madrid/ Homenaje a Gálvez

El homenaje a José Luis Gálvez fue el cariñoso recuerdo de una labor casi sorda de unos aficionados que aman el flamenco por encima de todo.

José Manuel Gómez Gufi

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Una noche viendo al Torta en el Suristán me dijo Alfredo Grimaldos: “este tío es un genio”. A esas alturas yo nunca hubiera utilizado el calificativo de “genial” a un cantaor de esencias. El homenajeado José Luis Gálvez fue decisivo en la grabación del disco “Momentos” (2007) de El Torta un cantaor que en los años siguientes me hizo cambiar la perspectiva.

El Círculo Flamenco de Madrid es una organización modélica que, sin subvenciones y sin ánimo de lucro, ha logrado comunicar una manera de entender el cante, aquí y ahora, que tiene mucho que ver con esa manera de escuchar flamenco que dicen que se está muriendo y que sobrevive en la intimidad de los aficionados de la sala García Lorca (casa Patas) y en la sesiones del círculo.

El auditorio Marcelino Camacho de CCOO registró una buena entrada con abundancia de veteranos y un guión casi perfecto, dos intervenciones por cantaor. Salió el sobrino de la Paquera, Jesús Méndez con la seriedad de costumbre y la guitarra de Diego del Morao haciendo cosquillas a nuestras orejas, por dentro y por fuera, con cita a su padre y sonrisa propia.

De Jeréz a Utrera con Diego El Cabrillero al que merecerá la pena escuchar como lo hizo Gálvez en un ámbito más confortable al cantaor. Luis Moneo con Domingo Rubichi también dio la sensación de que ese no era el mejor de sus perfiles y remató de forma brillante sus cantes. Ahí salió Cancanilla de Málaga y entre Antonio Moya a la guitarra y el compás; aquello parecía una orquesta.

Alguien con mucha guasa subió las “papas aliñás” de Fernando de la Morena al youtube con imágenes de unos bailadores sudafricanos. Una humorada hasta que el cronista ve a Tomasito en el carnaval de Soweto haciendo bailar por bulerías a las doce tribus presentes (incluida una de vuvuzelas, el zumbido del mundial de fútbol 2010). Esa manera de cantar de Fernando de la Morena conecta con una manera de sentir la música, que puede que sea de otro planeta o de otro continente pero que comunica con los seres humanos en general.

Culminaron la faena Antonio Reyes y Diego del Morao que grabaron un disco en directo que muestra cómo dos artistas en estado de gracia pueden grabar sin ensayos, tal y como se cuenta que era el flamenco de antes, sin prevenciones. Antonio cantó por alegrías (y por Camarón) y remató por seguiriyas. Todo estupendo, medido y anunciado, 140 minutos sin intermedios con el compás de Chícharo, Rafa Romero, Diego Montoya y José Rubichi. Nada de esos festivales interminables. La esposa de Gálvez recogió la distinción antes de las preceptivas bulerías. De nuevo impecable Cancanilla sin micro, le siguió Jesús Méndez a pecho descubierto. Los demás siguieron la ronda con la amplificación y antes de que volviera Antonio Reyes a entonarse se acabó lo que se daba, que era un homenaje a una personalidad desaparecida.

No hubo ni hipsters de moda ni las polémicas al uso. Nos quedamos con la sensación de que lo que merece la pena es la labor con sordina de una secta de cabales que salió a la luz por una noche y merece la pena (y mucho) volver a las sesiones donde rondan los duendes pequeños y las grandes emociones.

Fotos & videos: Rafael Manjavacas

 

 

 

 

 

 

 

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