Reapertura de Los Gabrieles en Madrid: historia, flamenco y gastronomía en una taberna única

Los Gabrieles reabre en Madrid: patrimonio cerámico, memoria flamenca y nueva vida para un icono cultural

La histórica taberna restaurante Los Gabrieles vuelve a abrir sus puertas en la calle Echegaray tras más de dos décadas de cierre, devolviendo a la ciudad uno de sus espacios más singulares, tanto por su legado artístico como por su papel en la vida cultural madrileña. La reapertura culmina un largo proceso de restauración marcado por la complejidad técnica, la protección patrimonial y la voluntad de recuperar el alma original del local.

El cierre, a comienzos de los años 2000, se debió a problemas estructurales en el edificio. Durante las primeras fases de desescombro, la aparición de los azulejos históricos —que inicialmente no contaban con protección— provocó la intervención de Patrimonio, que paralizó las obras y obligó a replantear el proyecto. “Se estaban sacando escombros y comenzaron a aparecer azulejos. Los vecinos dieron la voz de alarma y Patrimonio intervino de inmediato”, se explica durante el recorrido por el espacio .

Una restauración compleja y minuciosa

El proceso de recuperación comenzó en 2007 con la participación de una empresa especializada en restauración que ha trabajado en instituciones como el Museo del Prado. La intervención arrancó con la catalogación individual de cada pieza cerámica —más de 300 metros cuadrados de azulejería—, su desmontaje, restauración y posterior recolocación. Posteriormente, se consolidaron las estructuras con sistemas de sujeción para garantizar su conservación a largo plazo.

La técnica original de estos azulejos, elaborados mediante pigmentos que revelan su color tras la cocción, añade un valor artesanal excepcional. “No están pintados como parece: son polvos que al fundirse en el horno generan el color. Era un proceso muy complejo”, se detalla en la visita .

Este conjunto cerámico, constituye uno de los mayores atractivos del local. Firmado en gran parte por maestros como Enrique Guijo y su discípulo Alfonso Romero, incluye escenas costumbristas, referencias literarias y composiciones publicitarias que transforman el espacio en un auténtico museo.

Historia de un espacio clave en la vida cultural madrileña

Fundado en 1907 por el empresario Adrián Quijano, Los Gabrieles evolucionó rápidamente desde un negocio de comida popular para llevar hasta convertirse en café cantante y punto de encuentro de artistas, intelectuales y figuras públicas. Por sus salones pasaron personalidades como Federico García Lorca, toreros, cantaores y miembros de la vida política y social de la época.

El local fue también testigo de una etapa en la que el flamenco se desarrollaba en formatos previos al tablao contemporáneo: actuaciones informales en reservados, música a la voluntad y una convivencia constante entre gastronomía y cultura. Este espíritu es el que la nueva dirección ha querido preservar.

Recuperar el alma original

El actual proyecto, impulsado por una propiedad que se define como “enamorada de Madrid”, ha apostado por una reconstrucción fiel basada en documentación histórica. Para ello se ha contado con historiadores que han recopilado material gráfico y documental con el objetivo de recrear el espacio en su máximo esplendor.

Entre las decisiones más significativas destaca la recuperación de la fachada original de 1910, desaparecida durante décadas, así como el respeto absoluto a la distribución interior. “No se podía tocar nada. Se han respetado todos los espacios y se ha reconstruido en base a documentos históricos”, se subraya durante el recorrido .

El resultado es un espacio que combina restauración patrimonial y diseño contemporáneo, con soluciones técnicas discretas —como sistemas acústicos integrados o climatización oculta— que no alteran la percepción histórica del conjunto.

Gastronomía, tablao y nuevos usos

La reapertura se articula en torno a varios espacios diferenciados: una taberna inicial en la planta de calle, en la planta sótano, un restaurante con capacidad aproximada para 48 comensales y diversas salas privadas, muchas de ellas históricas. En la planta superior se recupera la vocación escénica del local con una sala destinada a espectáculos de flamenco, jazz y otras músicas en directo, en un formato adaptado a las dinámicas actuales.

El proyecto incorpora además una bodega con alrededor de 240 referencias, con especial atención a los vinos de Jerez, en sintonía con la tradición del establecimiento.

Cada sala mantiene su identidad histórica —desde la llamada “Plaza de toros”, dedicada a Manolete, hasta espacios como “La Tartana” o “Sala de las Provincias”—, integrando elementos originales restaurados junto a intervenciones contemporáneas que dialogan con el pasado.

Un patrimonio recuperado para la ciudad

La reapertura de Los Gabrieles no es solo la recuperación de un restaurante histórico, sino la restitución de un espacio clave en la memoria cultural de Madrid. La intervención ha permitido conservar uno de los conjuntos cerámicos más importantes del siglo XX en la ciudad y devolverlo al uso público.

El proyecto se presenta así como un ejemplo de equilibrio entre explotación cultural y preservación patrimonial, en un contexto en el que cada vez resulta más complejo compatibilizar ambos ámbitos. Como se resume durante la visita, la intención ha sido clara: “devolver esto a Madrid para que la gente lo pueda disfrutar” .

Con esta reapertura, Los Gabrieles vuelve a situarse en el mapa cultural de la capital, no solo como espacio gastronómico, sino como lugar de encuentro entre historia, arte y flamenco.

La fecha prevista para la reapertura de la taberna será el 20 de abril y el restaurante tendrá que esperar algunas semanas más para su apertura al público.

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