El cantaor El Cabrero, nombre artístico de José Domínguez Muñoz, ha fallecido en Bormujos (Sevilla), según ha comunicado su hijo, el también cantaor El Crespo Zapata, a través de redes sociales. La capilla ardiente se instalará en el Teatro Municipal del municipio sevillano de Aznalcóllar, donde nació en 1944 y donde construyó gran parte de la leyenda que lo convirtió en una figura irrepetible del flamenco contemporáneo.
Con su inseparable sombrero negro, su voz áspera y un discurso siempre alejado de convencionalismos, El Cabrero forjó desde la Transición una personalidad artística y humana que desbordó los límites del flamenco. Pastoreando cabras desde niño —oficio que nunca abandonó del todo— convirtió esa imagen de hombre de la sierra en símbolo de independencia, rebeldía y autenticidad.
Su carrera artística comenzó a principios de los años setenta junto a la compañía La Cuadra de Sevilla, iniciando después una trayectoria internacional que lo llevó por escenarios europeos y festivales de world music. Grabó su primer disco, Así canta El Cabrero, en 1975, iniciando una discografía marcada por el compromiso social, la defensa del mundo rural andaluz y una manera profundamente personal de entender el cante.
Durante los años ochenta se convirtió en uno de los artistas más reclamados en festivales y peñas flamencas, construyendo un repertorio donde convivían los fandangos de Huelva, las seguiriyas, las serranas y letras de fuerte contenido reivindicativo. Su figura se situó siempre al margen de los circuitos más comerciales, defendiendo un flamenco áspero, directo y ligado a la tierra.
El Cabrero también destacó por incorporar en sus cantes referencias constantes a los jornaleros, los pastores, los pescadores y las desigualdades sociales, convirtiéndose en una voz singular dentro del flamenco de compromiso. Su cercanía con movimientos sociales y organizaciones libertarias formó parte inseparable de una trayectoria marcada por la independencia ideológica y artística.
A lo largo de su carrera colaboró con artistas y proyectos muy diversos. Participó en festivales internacionales junto a músicos como Gilberto Gil o Chick Corea y formó parte de la gira Secret World Tour de Peter Gabriel en 1993. Su cante también dialogó con el rock urbano gracias a colaboraciones con el grupo Reincidentes o a la popular versión que Marea realizó de Como el viento de poniente.
En paralelo, su carrera estuvo rodeada de polémicas y episodios judiciales que contribuyeron a alimentar una imagen pública de artista incómodo y contestatario. Sin embargo, lejos de perjudicarle entre la afición flamenca, esa personalidad reforzó el vínculo con un público que veía en él una figura genuina y ajena a cualquier artificio.
Entre sus reconocimientos destacan los premios de soleá y malagueña obtenidos en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba en 1986 y el Castillete de Oro del Festival del Cante de las Minas en 2019. En 2020 anunció su retirada de los escenarios con la gira Ni rienda ni jierro encima, cerrando más de cuatro décadas de carrera.
En 2024 se estrenó además el documental Mi patria es la libertad, dedicado a su vida y trayectoria coincidiendo con su 80 cumpleaños, reivindicando la dimensión artística y humana de un cantaor que siempre caminó por fuera del rebaño.
Con la muerte de El Cabrero desaparece una de las voces más libres, personales y reconocibles del flamenco de las últimas décadas. Un artista que convirtió el cante en territorio de verdad, resistencia y memoria.
Vídeo en el Festival Flamenco Madrid 2019
