Especial Festival de Jerez 2026
El Festival de Jerez, en su trigésima edición, ha vuelto a poner el foco en el presente y el futuro del flamenco a través de sus galardones, reconociendo a tres nombres que encarnan distintas formas de entender la creación actual: la bailaora Salomé Ramírez, el guitarrista Marcos de Silvia y el también guitarrista y compositor Alejandro Hurtado.
Otorgados por la crítica especializada tras el certamen celebrado entre el 20 de febrero y el 7 de marzo, los premios consolidan la vocación del festival jerezano como plataforma de impulso para nuevas trayectorias y como termómetro de las corrientes creativas del flamenco contemporáneo.
El baile como proceso de transformación
El Premio Artista Revelación, concedido por la Fundación Cajasol, ha recaído en Salomé Ramírez por su espectáculo Palo cortao, estrenado en la Sala Compañía. En esta propuesta, la bailaora jerezana articula una metáfora entre la elaboración del vino y la propia construcción artística: aquello que se tuerce en el camino puede convertirse, con el tiempo, en una forma de hallazgo.
Sobre el escenario, acompañada por los cantaores Juan Debel y Manuel Pajares, la guitarra de Manolín García y la participación de Miguel Ángel Heredia, Ramírez despliega un recorrido íntimo por su memoria artística. Desde los ecos de su barrio hasta su paso por los tablaos, el montaje plantea el baile como un proceso de búsqueda y reinvención constante, donde la identidad se construye a partir de desvíos, aprendizajes y resistencia.
La guitarra como lenguaje contemporáneo
En el ámbito del toque, el joven jerezano Marcos de Silvia ha sido distinguido con el Premio Guitarra con Alma, otorgado por la Academia de Guitarra Flamenca José Ignacio Franco. Su reconocimiento llega tras su participación en Color sin nombre, espectáculo de José Maya presentado en el Teatro Villamarta.
La propuesta, inspirada en la obra del pintor Mark Rothko, explora la traducción escénica de las emociones a través del color, en un diálogo entre disciplinas donde la guitarra adquiere un papel esencial. El trabajo de Marcos de Silvia, arropado por un elenco que incluía percusión, chelo y cante, destaca por su capacidad de integrarse en un lenguaje escénico amplio sin perder su raíz flamenca.
Composición y memoria: el legado de Ramón Montoya
Por su parte, Alejandro Hurtado ha obtenido el Premio a la Mejor Composición Musical Original por la música de Doncellas [juerga permanente], de Estévez/Paños y Compañía, estrenado también en el Teatro Villamarta.
La obra se articula en torno a la figura de Ramón Montoya, considerado uno de los padres del toque moderno, y propone una mirada a un tiempo en el que el flamenco habitaba espacios marginales, lejos de los grandes escenarios. Desde ahí, la propuesta reivindica la capacidad de aquellos artistas para convertir la precariedad en impulso creativo.
El título remite al universo poético de Federico García Lorca —las “seis doncellas” como metáfora de las cuerdas de la guitarra—, pero también dialoga con textos de Antonio Machado y Manuel Benítez Carrasco, trazando un entramado donde música, literatura y danza convergen. En escena, Hurtado asume además la interpretación en directo como único músico de una compañía integrada por siete bailarines.
