“Jazz caló” es un disco delicioso, tanto como un pastel que no engorda y que te sienta divinamente. Lo mejor viene después, en el directo.
Antonio Serrano y Kaele Jiménez hacen una pareja de dibujos animados de aquellas tiernas y memorables. Su música brota desde la simpatía de los dos músicos que lo comparten con el público y con el que se ponga por delante. El prodigio de dos músicos superlativos que no se quedan a vivir en la excelencia, la provocan. Así es el disco “Jazz Caló” que podía haberse titulado: “Cómo nos gusta el Jazz flamenco” o “vamos a pararnos aquí un ratito para disfrutar de todo esto”.
Uno va a una entrevista con Antonio Serrano con la historia del jazz español en la cabeza y con los últimos 40 años de flamenco. Por cosas de la vida voy con una hora de adelanto al lugar de la cita después de un estupendo paseo por el Madrid de los Austrias que milagrosamente a esa hora aún no ha sido avasallado por los turistas. Al llegar Antonio y Kaele están frescos para hablar de su disco y queda claro que hay que cambiar el guión, que hay que improvisar.
Kaele Jiménez es un pianista gitano de un pueblo de Valladolid, que ha escuchado el mismo flamenco que cualquiera de su generación (osea un poco) y que lo que le gusta es el jazz. Antonio Serrano es el armonicista que llegó al último grupo de Paco de Lucía con un instrumento inusual en el flamenco. Antonio fue un virtuoso de la armónica desde niño y se codeó con los grandes nombres de la ópera luego se cansó de eso, buscó su camino en el jazz y cuando le llamó Paco de Lucía pues… ya saben ustedes-vosotros…Antonio Serrano forma parte de la historia reciente de la música española y ha sido galardonado con el premio nacional de músicas actuales 2025.
Total que la conversación gira alrededor de la música que son capaces de hacer dos seres humanos que trascienden el ámbito en el que crecen y reflexionan sin complejos ante un estilo como el jazz flamenco.
Serrano habla del repertorio: “Algunas versiones que hemos hecho son muy parecidas, con nuestros detalles, pero hemos respetado bastante las versiones originales. Yo quería de alguna forma recopilar algunos arreglos, algunos temas que yo considero como estándares del flamenco jazz. Creo que el flamenco jazz es algo, que todo el mundo intuye lo que es, sabe lo que es, sabe los artistas que componen el flamenco jazz, pero en realidad no hay un repertorio estructurado. ¿Cuál es el repertorio del flamenco jazz? No sabíamos decirlo realmente, a lo mejor se nos ocurren tres o cuatro temas que todo el mundo toca, pero en realidad yo me he dado cuenta de que cada artista del flamenco jazz defiende lo suyo y solamente lo suyo. Jorge Pardo toca sus temas, sus arreglos, Chano Domínguez toca los suyos…”
Antonio habla de un proyecto fallido en primera instancia, los Flamenco Messengers que parece que fue el antecedente de este proyecto con Kaele. “Mi idea al formar los Flamenco Messengers era recopilar lo que yo considero que son ya estándares del flamenco jazz y no solamente tocar mis arreglos, sino también tocar los de los colegas. Aquí en el disco con Kaele seguimos los arreglos de esos colegas que están muy bien hechos y que muchas veces, por la poca difusión que tiene esta música, pues se han quedado ahí. Por ejemplo rescatamos un tema del disco “10 de Paco” (Jorge Pardo y Chano Domínguez. Nuevos Medios), el “Río ancho” del disco ese, que es una maravilla de disco, que bueno, en su día me imagino que se escucharía un poco, pero que ya luego Chano se iba haciendo una cosa, Jorge otra, Colina otra y ya no se han vuelto a juntar mucho. También recogemos algunos temas del flamenco más popular, de Parrita, de Manzanita (“Guitarra Mía” de Atahualpa Yupanqui). Son temas que no se suelen versionar. Porque también queremos mirar un poco hacia el repertorio más popular de la cultura gitana, por decirlo de alguna manera. Los músicos de jazz se han fijado, yo creo, en la parte más virtuosa del flamenco, en los grandes guitarristas, en los grandes cantadores y tal, pero a lo mejor se han fijado poco en la cultura popular del flamenco. Y bueno, yo creo que también es un repertorio que para mí, que yo no he crecido en la cultura del flamenco, pues me resulta más cómodo y más orgánico tocar. Intentar ponerme a tocar por seguiriyas o por soleá, es algo que me resulta más difícil, más antinatural. Entonces, bueno, no sé, creo que la visión que estamos dando del flamenco jazz es unificadora”.
En resumen lo que quiere decir Serrano es que por ejemplo en “Cai” suena la melodía de el “Corazón Partido” sin que se rompa el espíritu jazzistico del álbum. El discurso de Antonio Serrano incluye las partituras: “Este verano pasado organicé un seminario de flamenco jazz en el que edité, extraoficialmente, el primer “real book” de flamenco jazz que se ha hecho con un criterio editorial serio. O sea, las partituras…Treinta temas de diferentes artistas de flamenco jazz, de diferentes autores, muy bien transcritos y muy bien adaptadas”.
Kaele Jiménez asiste a la conversación con Serrano con los ojos muy abiertos. Hablamos de jazz y de flamenco de una época que no conoció. Hacemos un parón en la conversación, ha llegado otro entrevistador, a su hora, que pregunta cómo se conocieron Kaele y Antonio. Me quedo con la copla de que Antonio vio un youtube de Kaele y empezó a preguntar por ese pianista. En el jazz, nadie brota de la nada, siempre hay un mentor, una escuela, unos compañeros de viaje, un tugurio con un puñado de aficionados que comparten dudas y conocimientos. Kaele aprendió a tocar jazz sólo en casa. Sí exacto, es un caso único en el mundo. Antonio le invitó en un principio a tocar en los flamenco Messengers pero -¡ay!- Kaele no sabe leer música.
KAELE JIMÉNEZ, UN PORTENTO DE DIBUJOS ANIMADOS
La segunda parte de la conversación está teñida de asombros. Resumimos la jugada. Kaele es un músico de jazz que ha aprendido en casa. ¡Eso es una utopía y una temeridad!. Antonio nos va contando eso, su incredulidad paso a paso. El desafío a las convenciones del aprendizaje musical que más o menos divide el mundo del jazz en dos: 1) los que creen en el viejo método de forjarse en los clubes noche tras noche y 2) los que creen en una formación integral en las escuelas modelo Berklee o nuestro Taller de Músicos. Kaele no es ni una cosa ni la otra y exhibe una ingenuidad a prueba de críticos de jazz. Y de pronto cuenta su secreto con naturalidad:
-Yo aprendí escuchando los programas de Cifu
-!!!!!!!!!!
Esto merece una explicación, no es frecuente que un músico (un artista o similar) se manifieste influido por un miembro de la prensa, así que hablemos de Cifu. En el jazz español, Juan Claudio Cifuentes (Cifu pa los amigos) marcó una época. Cifu es uno de los defensores del jazz en España en los años sesenta, los del club Whisky Jazz en Madrid. En los años setenta comenzó a hacer radio con la particularidad de que sus historias y narraciones superaban el minutaje musical. En la radio era transparente con sus gustos musicales. Lo suyo era el hard bop de los sesenta y podía hablar sin descanso de las aventuras de los Jazz Messengers de Art Blakey. Cifu nunca fue un apasionado del jazz flamenco pero en el programa que condujo en RTVE “Jazz entre amigos” se mostró profesional con el asunto. Entrevistó a Jorge Pardo en un par de ocasiones poniendo el énfasis en su lado jazzístico, en la primera entrevista se menciona a Paco de Lucía; en la segunda se habla de jazz; en la tercera se habla de flamenco pero la entrevista no la hace Cifu sino el director del programa Javier Díez Moro. Intuimos que Cifu nunca llegó a considerar la existencia de un nuevo estilo musical llamado jazz-flamenco. En todo caso apreciaba, y mucho, las virtudes jazzísticas de Jorge Pardo.
Creo que Cifu se hubiera entusiasmado con Kaele Jiménez un músico con el que estás obligado a improvisar dejando de lado las categorías de costumbre. Dicen que Kaele tiene oído absoluto, así que trato de situarle en su época, en su música. Le recuerdo la versión del tema de “Barrio Sésamo” que Serrano hizo con Federico Lechner. Por si eso aviva recuerdos infantiles: “Pues yo, la verdad es que yo sí que vi Barrio Sésamo, porque me lo ponía mi padre, que sacaba las cintas VHS en la biblioteca”.
JMG GUFI -Vale, entiendo la fractura generacional. ¿Y cual es la primer música que escuchas?
KAELE -Una cantante que era famosa en los ochenta, me lo ponía mi padre. También ponía Las Grecas, Los New Kids on the Block, que eran los discos de vinilo de mis tías, de cuando eran jóvenes. También de los coros de la iglesia. Eso sí, dos, tres años tenía. Yo no conocía el jazz. Y me sirvió, me sirvió, porque luego para ir al piano, pues tienes que empezar con algo básico.
GUFI-Osea que en tu casa no se escuchaba flamenco…
KAELE -Sí se escuchaba, porque lo ponía mi tío, me ponía a Paco de Lucía. Lo que pasa que antes de que pasara eso, yo era muy pequeño, eso me vino bien para empezar.
GUFI. -Antonio, cuéntame eso de los Flamenco Messengers . ¿Tiene algo que ver con los Jazz Messengers de Art Blakey, ¿no?
SERRANO: -Bueno, no exactamente. La instrumentación está inspirada en los Jazz Messengers y mi idea era tocar el repertorio del flamenco jazz arreglado para un grupo de esas características, con vientos, Paco Soler en el trombón y Santi de la Rubia en el saxo tenor. Hablé con Kaele le dije que me gustaría contar con él porque yo di por hecho que, siendo gitano, conocería el flamenco y como yo ya lo había escuchado ya tocar, digo, bueno, pues este es el pianista que yo necesito. Y escuchándole tocar, yo no podía ni imaginar que él no sabía leer música.
KAELE -Le dije: Antonio, yo ni toco flamenco ni sé leer música.
SERRANO -Entonces, claro, pues lo siento, entonces no me vales para este proyecto.
GUFI -¿Y cómo le convenciste?
SERRANO -No, es que él no me convenció, él fue muy humilde en ese sentido y entonces yo monté la banda de otra manera. Y al final, pues no me acabó de funcionar el grupo. Y una vez que nos pusimos a tocar, yo me di cuenta de que la armónica no empastaba con el saxo y con el trombón igual que una trompeta. La armónica tiene que ser como el cantante y los vientos tienen que estar detrás acompañando de otra manera. Entonces paré la banda y rehíce los arreglos. En ese impasse, yo ya había tocado con Kaele en un concierto de jazz que habíamos hecho en Valladolid y le había propuesto hacer un par de temas míos que se los aprendió sin necesidad de leer papel ni nada.
Cuando replanté el grupo, ya dije, este chico me vale porque simplemente lo único que tengo que hacer es mandarle los temas grabados y se los aprende. Y luego él decía que no sabía tocar flamenco pero él ha escuchado mucho flamenco y su forma de tocar tiene un ritmo perfectamente apto para tocar flamenco. Entonces resulta que tú tienes compás natural, eso que se dice que no necesitas ir a una academia para eso.
KAELE -Claro, es que ¿sabes qué pasa? Que lo que he estudiado y me he puesto a estudiar muy a fondo, ha sido el jazz. Y siempre lo he visto todo desde el jazz, no desde el flamenco, todo lo he visto desde el jazz.
GUFI Pero háblame de gente, por ejemplo, Django Reinhardt, ¿eso te interesa?
KAELE Sí, es bonito, lo he escuchado muchas veces y me gusta.
Después de un buen rato intentando intuir cómo funciona el cerebro jazzistico de Kaele sin llegar a una conclusión clara, Antonio interviene porque ha pasado por lo mismo, ahí es cuando descubrimos que Kaele es un músico de dibujos animados.
SERRANO -Al final he llegado a la conclusión de que él ha aprendido de la forma más natural y más directa que se puede aprender estando solo. La forma más natural es aprender con otros, con los mayores, como aprenden los flamencos. El niño aprende del tío, del padre, del hermano mayor, pero si no tienes eso, que él no lo tenía, la siguiente forma más natural y más directa de aprender es aprender de los discos y de los vídeos. Es que muchas veces cuando nos sometemos a un sistema organizado de enseñanza, lo que hacen es dar muchos rodeos a las cosas. Y él ha ido directamente a la fuente, o sea, nadie le ha explicado, mira, para llegar a hacer esto, tienes que hacer esto, esto, esto, esto y esto…
GUFI -Total que llegamos a la conclusión de que Kaele es excepcional en todos los sentidos y luego en directo camina con la naturalidad (y la chulería) de La Pantera Rosa sobre los acordes de Henry Mancini la diferencia es que toma “Giant Steps” de John Coltrane, una composición a la que no suelen hincarle el diente jazzistas veteranos por su complejidad. Serrano ha añadido una adaptación más amable en la melodía y lo ha titulado “Brazo de gitano”, en el disco van pegadas una a la otra. A estas alturas de la conversación nos reímos con la pregunta que hizo Paco de Lucía a don Al Di Meola: “Oye, ¿me puedes enseñar cómo se improvisa?” Recuerden que Paco mataba a todos los guitarristas-metralleta en aquellos tríos, en general absurdos, en los que Paco de Lucía les fulminaba cada noche, todas las noches.
GUFI. -Antonio cuando tú llegas al grupo de Paco, ya estaba relajado con eso. ¿Cómo lo vivías?
SERRANO. -Fue maravilloso esa sensación de ver cómo disfrutaba Paco, la sensación de no tener que competir. Yo no sentí nunca una competición, pero sí que es verdad que cuando tocas a esos niveles, pues sí que intentas cada noche estar a la altura y no quedarte atrás. Entonces, no es una competición con los demás, es una competición contigo mismo, de intentar estar todos los días a tu máximo nivel, porque Paco ponía ese listón ahí de alto.
GUFI -Jorge Pardo contaba que el primer concierto con el sexteto llegó tarde por un avión y llegó al escenario sin probar sonido ni ensayar y el primer solo se lo dio a él, y eso mismo lo hacía Duke Ellington. Es decir, al tío que siempre llegaba tarde, le daba el primer solo. Venga, tío, ahora apáñatelas tú en esas… Pero Paco sí que lo hacía, ¿no? Lo de las bromas.
SERRANO -Le gustaban las bromas, sí. A mí, más que presenciar yo bromas, han contado algunas bromas que hacían, más de la vieja escuela. En nuestra época, yo creo que estaba ya mucho más tranquilo, en ese sentido, ¿no? Estaba viviendo una vida más familiar, viajaba con su familia y se lo tomaba todo con mucho más calma.
GUFI. -Ya sabemos, Kaele, que eres un prodigio, que tienes oído absoluto, que empiezas a tocar el piano y aprendes rápido, que te lo aprendes todo a huevo, pero a tocar jazz o tocas con alguien o estás muerto, ¿no?
KAELE -Pues la verdad es que sí. Lo que pasa es que el aprendizaje dura años, incluso ahora mismo todavía sigo aprendiendo. Uno no deja de aprender nunca, por lo menos en la música.
SERRANO -Esa pregunta que haces es muy apropiada, porque yo, de hecho, una de las cosas que trabajo mucho con él es la interacción, ¿no?. Y que intento hacer que sea más consciente de ella, porque efectivamente él ha aprendido de forma muy solitaria y el jazz es una música cooperativa, es una música en la que hay que cooperar unos con otros y a Kaele le faltan horas de vuelo con otros músicos. Nos quedamos muchas sesiones tocando para trabajar ese tema. Y siempre que puedo llevarle alguna jam session siempre que podemos tocar con alguien por ahí.
¿Y CÓMO SE PASA DE UN DISCO DELICIOSO A UN DIRECTO PECULIAR?
En la presentación en directo del disco “Jazz Caló” Antonio Serrano reproduce la sensación de estar en presencia de “el buen salvaje” capaz de realizar una versión del “Giant Setps” de John Coltrane que tiene una continuación ibérica en una melodía más amable para nuestros oídos titulada como “Brazo de gitano”. Bromea con que el productor Tino di Geraldo no les dejó grabar “Zyryab” la composición de Paco de Lucía que protagoniza casi todas las sesiones en las que están presentes músicos de el flamenco y el jazz. La versión que hacen es estratosférica. Todo el disco es una sorpresa agradable. Tras el concierto era imposible esconder las sonrisas. Yo estoy deseando repetir.
Bonus track – Vídeo de José Luis Kaele en el penúltimo concierto realizado en la Sala García Lorca de Casa Patas, 15 febrero 2020
