La cantaora presenta In illo tempore, su esperado doble disco flamenco, veinticinco años después de Querencia. Un trabajo que recoge una vida entera sobre los escenarios, dividido entre el flamenco mas puro y la creación más personal.
Veinticinco años —veintiséis, para ser exactos, porque Querencia salió en el año 2000— separan el primer disco flamenco de Mayte Martín del segundo. Un cuarto de siglo que la cantaora barcelonesa ha pasado en los escenarios, madurando un repertorio que ahora recoge en In illo tempore, un doble álbum que divide con precisión lo puro y lo entreverao.
¿Tanto tiempo era necesario?
Han sido veintiséis años, sí. Pero me alegro de que haya sido así, porque ese tiempo ha hecho que mi voz y mis maneras estén en un punto de madurez que me parece chulo, me parece bonito con respecto a Querencia. Para mí lo importante es que los discos reflejen el colofón de una etapa, de maduración. Y In illo tempore es exactamente eso: lo que he llevado cantando en directo en la parte flamenca durante todos estos años.
¿Por qué un doble disco?
Porque había mucho material y no quería dejar nada fuera. Después de veinticinco años de ir creando espectáculos, de llevar al directo palos, cantes, estilos y también creación propia, quería que todo quedara reflejado. Era necesario que fuera doble.
PURO Y ENTREVERAO
El criterio para dividir los dos discos resulta tan sencillo como revelador: donde hay más intervención creativa, Entreverao; donde la tradición manda, Puro.
¿Cómo decidiste la división?
Lo que he hecho ha sido poner en Entreverao donde había más intervención creativa, y en Puro donde había menos. Era una manera como otra cualquiera de dividir. Puro es casi todo voz y guitarra, aunque colé La Guajira y Los Abandonaos ahí, también para darle respiro a la densidad de La Soleá, La Seguirilla o Los Cantos de Levante. La frontera es la creatividad.
En Puro hay una trilogía de palos de Levante que has agrupado expresamente.
Son tres piezas de Levante, pero las he separado para que cada una tenga su entidad propia. Y luego están los palos tradicionales trabajados con José Gálvez, que es el guitarrista con el que llevo el día a día. El punto de simbiosis al que hemos llegado José y yo estaba en un momento bueno y bonito, ni verde ni pasado. Eso hay que aprovecharlo.
Hay unas bulerías que le dedicas al padre de José Gálvez.
Sí, son unas bulerías muy jerezanas, con un soniquete muy de allí. Y para mí es un reconocimiento a José, porque él ha sacado la bulería que yo llevaba dentro, la que yo no sabía que llevaba dentro. Así lo veo yo. Él la ha sacado.
LA MEMORIA Y LAS RAÍCES
El propio título del disco, In illo tempore —del latín: en aquel tiempo—, sitúa la memoria en el centro de todo.
¿Qué lugar ocupa la memoria musical en tu obra?
Todo, porque al final todo lo que he hecho está muy íntimamente ligado a la raíz, a lo primigenio, a lo más antiguo. En las grabaciones no tenemos ni idea de lo que pasaba de verdad, pero yo siempre me voy a lo más antiguo, a lo primero. Y mi obra siempre está ligada a eso, a las raíces, al tiempo.
¿Cómo se logra que eso suene actual?
No pretendiendo nada. La fórmula es no querer nada, no intentar nada. Coges eso, pasa por ti, y lo que sale ya es otra cosa. No quiero darle la vuelta a nada. Lo que suena diferente es necesariamente porque soy una cantadora contemporánea. Las cosas suenan distintas porque soy yo, no porque yo lo haya buscado.
LOS GUITARRISTAS
Entreverao reúne a varios guitarristas, entre ellos Ángel Flores y Antonio González, dos jóvenes talentos de la guitarra flamenca.
¿Tienes buen ojo a la hora de elegir guitarristas?
No tengo mal ojo, la verdad. Alguna vez la he pifiado, pero no es esta. Son gente muy talentosa. Ángel es más eficaz, más directo. Antonio tiene otra cosa especial. Pero es una combinación estupenda.
Porque es un repertorio complicado, muy establecido, con mucho arreglo. Es muy difícil que un guitarrista nuevo asimile toda esa información de golpe. Entonces lo que hice fue dividir: tú céntrate en esto, tú en esto otro, tú en aquello. Así saqué el máximo partido de cada uno.
DIRECTO Y ESTUDIO
Hay en Mayte Martín una ley que condiciona todo lo que graba: nada que no pueda defender luego sobre un escenario.
¿Por qué esa norma?
Porque no quiero que la gente se decepcione. Para mí es muy importante que un artista no te decepcione en el directo. Puedes hacer cosas increíbles en el estudio, pero yo siempre tengo el cuidado de no elaborar más de lo justo para que cuando me escuchen en directo no haya diferencia. Los directos son donde están los momentos importantes. El disco queda ahí, siempre la misma interpretación. Pero cada vez que me escuchas en directo es una interpretación única. Aunque vuelva a cantar la misma canción, nunca volveré a hacerla exactamente igual.
FLAMENCO Y EXPERIMENTACIÓN
La pregunta sobre fusión y experimentación flamenca no puede faltar. Mayte la responde con la calma de quien lleva décadas pensándolo.
¿Cómo ves lo que se está haciendo actualmente con la experimentación del flamenco con la electrónica y otras músicas?
Lo que importa no es lo que se haga, sino desde dónde se hace. Si la gente está haciendo esas cosas porque artísticamente lo necesita, perfecto. No para ser rompedores o revolucionarios. El último revolucionario del cante fue Morente. Y para ser revolucionario de verdad hay que entender muy bien las raíces. Hay que saber de dónde viene todo, no solo mirar las ramas.
¿Nunca te ha tentado?
Me lo han ofrecido muchas veces. Pero como no me lo he vivido, como no es natural en mí, para mí no tiene validez. Lo que no es instintivo, lo que no nace de una necesidad de un impulso genuino, no tiene validez ninguna. Lo que se hace por provocar, por querer ser revolucionario… No hay que ser nada. Hay que ser tú. Y ya está.
LA INDUSTRIA Y LA INDEPENDENCIA
In illo tempore es producción propia. Mayte lleva años siendo dueña de su obra, una decisión que tomó hace tiempo y de la que no se arrepiente.
¿Cómo funciona la distribución del disco?
Lo edita y distribuye María Pacheco, que es una mujer respetuosa, consciente, con una educación musical importante. Eso es difícil de encontrar en un director de cualquier discográfica. Es primordial que quien tiene en sus manos tu obra sepa valorarla. Puedes perderte que el disco vaya por otros canales, lo que sea, pero tú estás a gusto y lo controlas tú. Ojalá lo hubiera hecho antes.
¿Qué significa entonces In illo tempore dentro de su trayectoria?
Es dejar constancia de todo lo que ha ocurrido en estos años. Ahora ese repertorio que el público ha escuchado tantas veces en directo queda registrado y disponible para siempre.
Fotografías: Isabel Camps
