Barragán – Chinitas (CD)

Barragán - Chinitas (CD)

Barragán - Chinitas (CD)

  1. El ángel (Serrana)
  2. San Diego (Alegría)
  3. Villegas (Soleá)
  4. Tunja (Guajira)
  5. Llanes (Bulería)
  6. Begonia (Malagueña)
  7. Calle Pensamiento (Soleares)
  8. Albuyacub (Tango)
  9. Plaza Gelo (Minera)
  10. Al-Hidaya / Mi negro (Cantiña)
  11. Edipo (Granaína)
  12. El Vacie (Siguiriya)
  13. Chinitas / Las Almenas / Los Carteros (Peteneras)

PEDRO BARRAGÁN, AL NATURAL

José Manuel Gamboa

Pedro Barragán solito con su guitarra nos viene a visitar, y llega sin trampa ni cartón, que se le escucha hasta la respiración ¡Óyelo!

A la clásica manera, a la forma de denantes: Una, dos y tres, ¡a esta es, valiente!, y a tocar como tú sabes. Y vaya si toca, sin parar, para hacernos gozar.

Aparece una sonanta clara, diáfana, luminosa, un toque limpio interpretado “al natural”, que nadie lo duda, es la brega más arriesgada, cabal y hermosa.

Tañe Barragán, flamenco, en un recital de propia mano construido que no pretende escaquearse por los Cerros de Úbeda y lucha por sonar a lo suyo, como debe ser.

En la guitarra de Pedro Barragán, naturalmente, se entrecruzan excepcionales mimbres maestros, que van de Sabicas o Niño Ricardo a Riqueni, pero sin que el discurso quede lastrado por la copia o el remedo. Asistimos durante más de cuarenta minutos sin pausa, a un auténtico, a un verídico recital, engarzados los diferentes estilos que lo componen, algunos guadianescos -aparecen, se diluyen y después tornan. Tiende Barragán entre ellos -serranas, alegrías, soleares, guajiras, bulerías, malagueñas, seguiriyas, granaínas…, petenera-, puentes musicales como solución de continuidad, interpretando luego cada cual en su tonalidad más tradicional -lo que complica la originalidad. Difícil compromiso resuelto con inteligencia y buen gusto. La única licencia que se permite el buen amigo Barragán en este auténtico concierto solista es mantener la cejilla al dos, que en nuestro ámbito antes que tacha ha sido costumbre en pos de una sonoridad más brillante, más flamenca, que se dice. Y eso es lo que hay, flamenco, sin estériles juegos artificiales, siempre de muy corta reminiscencia.

Estamos de feliz reencuentro, a lo grande, con Pedro Barragán, viajero de las Andalucías flamencas: de Barcelona a Sevilla…, y en Sevilla, procedente de la misma Alemania, a los mandos técnicos el amigo Ulrich, nuestro Rizos, jartible mayor de la bajañí; entiéndase, jartible, de los Jartibles Sherry, culpables de que el prestigioso Festival de Jerez se alargue sin tregua en las madrugadas de tan ensolerada capital jonda, como culpable es Ulrich Gottwald, El Rizos, de un sonido sin rizar el rizo, creíble, tan natural como el respirar.

Tomo mi catavino y brindo por Pedro Barragán y su guitarra interminable1.

1 Si inmediatamente terminado el disco vuelen a reproducirlo, comprobarán que se cierra un círculo musical perfecto, donde todo encaja, un loop de aires flamencos que pueden iniciar en cualquiera de los estilos que componen la obra y todo seguirá teniendo sentido. Creo que nadie hasta hoy lo había concebido, una aportación made in Barragán.

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