Ballet Flamenco de Andalucía 'Metáfora' – XVI Festival de Jerez 2012.

Texto: Estela Zatania
Fotos: Ana Palma

EMPEZANDO POR EL FINAL, TERMINANDO POR EL COMIENZO

XVI FESTIVAL DE JEREZ
Ballet Flamenco de Andalucía “Metáfora”
Viernes, 24 de febrero, 2012. Teatro Villamarta, 2100h.
Jerez de la Frontera

Coreografía: Rubén Olmo. Solistas: Patricia Guerrero, Eduardo Leal. Bailarinas: Sara Vázquez, Ana Agraz, Marta Arias, Mónica Iglesias, Maise Márquez. Bailarines: Juan Carlos Cardoso, Ángel Farina, Fernanndo Joménez, Álvaro Paños. Cantaores: Fabiola, Manuel “El Zambullo”. Guitarristas: David Carmona, Manuel de la Luz. Percusión: David “Chupete”. Artistas invitadas: Rocío Molina, Pastora Galván.

 

“Ya llegó la primavera, lo dice la mariposa que pasa por mi cancela”…así cantaba la familia Montoya en los años ochenta, y en Jerez, bien podemos decir que la primavera está muy cerquita cada febrero cuando arranca el Festival de Jerez que en sólo quince ediciones se ha consolidado como el más importante evento del mundo del baile flamenco.  Este año tenemos un tiempo que acompaña, más de 20 grados ayer a mediodía cuando llegó Rubén Olmo, nuevo director del Ballet Flamenco de Andalucía, a la Bodega de San Ginés para presentar el estreno de la obra “Metáfora”, acompañado de gran parte del elenco.

A pesar de unos cinturones todavía más apretados que el año pasado, nos espera un completo programa de dieciséis días de actuaciones distribuidas entre tres escenarios principales, el Teatro Villamarta, la Sala la Compañía y el Palacio Villavicencio, además de una amplia serie paralela en los pubs y peñas de la ciudad.

La obra comenzó mejor que bien con un número de presentación fresco y limpio.  Los cinco bailarines con una coreografía actual pero sin estridencias.  A continuación: alegrías.  Pero alegrías alegrías en la más clásica línea sevillana.  De hecho, viene en el programa de mano como “Homenaje a la Escuela Sevillana, Dedicado a Matilde Coral”.  Cinco batas de cola de color azul claro, kilométricas y bien manejadas por sus dueñas, cinco mantones de manila, cante, compás, guitarra…  Y justamente cuando tienes el gusto tan colmao, llega Pastora Galván, vestida de la misma manera pero de color contrastante.  Mujerona y flamencona, coqueta y seductora, inocente y culpable, todo a la vez.  Si el colorido de los vestidos es un banquete para nuestros ojos acostumbrados en otras obras a un vestuario negro sobre negro con detalles negros, el baile de Pastora es igualmente vigorizante.

Una especie de fantasía minera es un bellísimo paso a dos sentimental a compás libre interpretado por los solistas Patricia Guerrero y Eduardo Leal.  Vuelve Pastora que se dedica a ampliar con inteligencia el vocabulario de la bulería a compás romanceado, elevándolo a baile “importante”. Tangos con el cuerpo de baile vestido de gitanos de Sacromonte, y nuevamente Pastora, personal y sorprendente, derrocha sabor.

Y de pronto….un inesperado intermedio. Cuando el telón vuelve a subirse, la Orquesta de Córdoba se acomoda y entramos en un universo paralelo donde ves las mismas caras y cuerpos sobre el escenario, pero la magia se ha esfumado. A veces, las ideas que mejor suenan al ser explicadas, no producen los resultados esperados en la realización. Rubén Olmo, según la nota de prensa, quiso que “Metáfora” fuera una mirada al flamenco y su relación con la escuela bolera y el baile contemporáneo.  En mi opinión lo que ha logrado demostrar más allá de cualquier duda, es que el baile folklórico, la escuela bolera y el baile contemporáneo, a pesar de compartir raíces con el flamenco, no pueden competir con ello.  Por este motivo, durante décadas, las compañías de danza española hacían una primera parte de diversas danzas, y una segunda parte en la que se ofrecía flamenco: cante, baile y guitarra.  De hecho, “Metáfora” ganaría en coherencia si simplemente se cambiara la primera parte por la segunda.

El baile en solitario de Rubén roza lo cursi, otro del grupo es plano y aburrido, la genial Rocío Molina busca, pero no encuentra inspiración en la música insulsa que le toca bailar, un baile folklórico de la familia de la jota queda…raro…y un final con toda la compañía fracasa sin remedio.  Yo me quedo con Pastora, y también con el cante de la guapísima Fabiola y la guitarra de David Carmona. 
 
Muchos abandonaron el teatro hablando de dirigirse a la Peña la Bulería donde el cuadro flamenco de Carmen Herrera administraría una dosis terapéutica de flamenco.  Después de todo, es lo bueno que tiene el Festival de Jerez….que se celebra en Jerez.


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