FLAMENCO BIENNALE 2008 Diego Carrasco en Concierto con Moraíto Chico & Pastora Galván 'El Tiempo del Diablo'

Resumen: FLAMENCO BIENNALE 2008 Diego Carrasco en Concierto con Moraíto Chico & Pastora Galván 'El Tiempo del Diablo'

FLAMENCO BIENNALE 2008
Diego Carrasco en Concierto con
Moraíto Chico & Pastora Galván

“El Tiempo del Diablo”

Miércoles, 29 de octubre, 2008. 1930h. Muziekgebouw aan ‘t IJ, Ámsterdam, Holanda

 

Cante, guitarra: Diego Carrasco. Guitarra: Moraíto Chico. Baile: Pastora Galván. La Banda, Guitarra: Curro Carrasco. Percusión: Juan Grande, Curro Carrasco. Bajo: Ignacio Cintado. Las Peligro (voz y palmas): Carmen Amaya, Joaquina Amaya. Guión: Pepa Gamboa. Conferencia de presentación: Estela Zatania

Texto: Estela Zatania
Fotos: Gijsbert Copier

Hoy en día, con el “bum” mundial del flamenco, es curioso llegar a la Bienal de Flamenco de los Países Bajos en su segunda edición, para descubrir que nombres como Diego Carrasco o Moraíto no suenan a los aficionados.  Más complejo todavía, es el concepto algo negativo que tienen muchos holandeses del flamenco como género medio cutre, el síndrome de lunares y panderetas contra el cual el flamenco se defiende a diario. 

Entonces, el santiaguero Carrasco vino a darse a conocer y a triunfar, porque era su destino en este festival cuyo objetivo expreso es el de fomentar la apertura del flamenco, en todas sus manifestaciones.  Después de la conferencia de presentación, que sirvió para ubicar la importancia del flamenco jerezano, Carrasco arrancó con una reencarnación del espectáculo que estrenó el mes pasado en la Bienal de Flamenco de Sevilla “El tiempo del diablo”.  Si en aquella ocasión el “diablo” fue la inconfundible voz en off de Manuel Moreno “Moraíto Chico”, esta noche gozamos del lujo de la persona y artista y su guitarra. De hecho, el débil hilo argumental de la obra original se recordó poco, y se ofreció un recital suelto, casi informal, a lo Diego Carrasco, sus canciones más emblemáticas, sus travesuras, su guitarra, y por encima de todo, su expansiva personalidad e inacabable flamencura.

Ánimo de saborear, de abrir el paladar y comprender… 

El público holandés, que había asimilado la debida preparación de la organización mediante una actuación por televisión, recibió al artista de Santiago con una calurosa ovación.  “Debajo de la hoja de la lechuga”, tan lorquiano, tan flamenco, por bulerías en la voz de Carrasco con su guitarra.  La gente responde, hay ánimo de saborear, de abrir el paladar y comprender.  Se me ocurre que este público multicultural con aspecto de intelectual de clase media alta, está dispuesto a aceptar al artista como a una versión andaluza de Willie Nelson.

Moraíto hace su simpática entrada medio bailando con la guitarra, y otra ovación emotiva brota espontáneamente del público, incluso antes del solo de guitarra de bulería por soleá que interpreta el jerezano.

Otra artista invitada, y muy acertadamente, ha sido la gran bailaora Pastora Galván.  Con bata de cola roja, temperamento y ‘ange’ por un tubo, la guapa señora ofreció un continuo despliegue de movimientos basados en el baile flamenco más clásico, paridos nuevamente para el siglo XXI, destilados, galvanizados y servidos a un público embelesado.

Otro solo de guitarra de Moraito, esta vez sus conocidos tangos; pero aquí, nada es “conocido” y la efusiva aprobación del respetable es pura y genuina. Una versión abreviada de “Alfileres de colores” sigue a continuación, cantan Las Peligro, vuelve Pastora Galván para el fin de fiesta de una fiesta que realmente no tiene fin, y el flamenco a partir de ahora cuenta con nuevos adeptos que de aquí a muchos años recordarán esta noche como el comienzo de su afición.

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