Festival de Jerez: Antonio el Pipa / Rosario Toledo / Vicente Soto Sordera

Textos: Estela Zatania
Fotos: Ana Palma

Jueves 28 de febrero, 2013. Jerez de la Frontera

Especial XVII Festival de Jerez – Toda la información

EL REGRESO DEL PIPA PROTAGONIZA EL SÉPTIMO DÍA DEL FESTIVAL

ANTONIO EL PIPA “VIVENCIAS – XV AÑOS”
Teatro Villamarta, 2100h

Baile y dirección artística: Antonio el Pipa. Bailaora solista: Claudia Cruz. Colaboración especial: Concha Vargas, Carmen Ledesma. Cuerpo de baile: Macarena Ramírez, Marta Mancera, Cintia López. Artistas invitados: (cante) Juana la del Pipa, Ángel Vargas “El Mono”. Cante: Morenito de Íllora, Maloco Sordera, Joaquín Flores, José Cortés. Guitarra: Juan José Alba, Javier Ibáñez. Niños de la Escuela Danzalucía: Alba Díaz, Juan Antonio Fernández, Rafael Pantoja, Ángel T. Vargas con la colaboración de Lucía Soler). Coreografía: Antonio el Pipa. Música: José Luis Montón, Juan José Alba. Dirección escénica: Paco Tous.

 

Antonio el Pipa nació artísticamente en el año 1997 cuando su obra “Vivencias” causó furor en la primera edición del Festival de Jerez, y llamó la atención de la comunidad de aficionados.  A Jerez le hacía falta una estrella de baile, y a la afición, un espectáculo que mostrara el flamenco de manera sencilla, inspirada en las formas tradicionales o clásicas.  Fue el producto perfecto en el momento oportuno, y el Pipa se convirtió en figura más allá de su tierra.

Desde entonces, este bailaor ha luchado por mantener ese perfil profesional ofreciendo una serie de obras, con más o con menos éxito, casi siempre con un formato parecido: escenas vivenciales, un reparto numeroso y generacionalmente diverso y el sincero objetivo de exhibir el flamenco cómo él lo ha vivido y lo entiende.  No tiene edad para haber conocido la época de los tablaos, mucho menos la de las gañanías, pero el profundo respeto que siente por sus mayores se manifiesta en él mediante sus obras pictóricas biográficas que reflejan aquellos entornos.

“Vivencias – XV Años” es la reposición y continuación de la misma línea después de un largo periplo caribeño donde el Pipa salpicó al Ballet Nacional de Cuba de su sabiduría jerezana.  No hay sorpresas ni falta que hace.  Sillas y mesa de madera, cestas y ollas, niños graciosos, jovencitas coquetas, mujeres mayores con delantal y la matriarca Juana la del Pipa para poner orden y dar coherencia, es la puesta en escena para una serie de cantes y bailes como los cantes de trilla que abren el espectáculo, los tientos tangos, el baile de alegrías cantiñas del Pipa o su legendaria soleá a dúo con el cante y persona de Juana.  También hay alboreá con boda insinuada, pinceladas de baile de Carmen Ledesma y Concha Vargas, siguiriyas y cómo no, bulerías y más bulerías.  ¿Fue sin querer la recreación de la famosa imagen de Antonio Mairena bailando con tía Juana la vieja y Rosalía de Triana? 

Durante una hora y cuarenta y cinco minutos el Pipa luchó para volver a ganarse al público jerezano como en años anteriores.  Le costó, pero al final lo logró tocando todos los botones acertados, porque no sabe hacer más que mostrarse como es, su entorno y vivencias.  Ojalá otros fueran tan “limitados”.

 

 


 

ROSARIO TOLEDO “ALELUYA ERÓTICA”
Ciclo:  De la frontera
Sala Paúl, 1900h

La obra “Aleluya Erótica” basada en  “Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín” de Federico García Lorca, fue estrenada en la última Bienal de Flamenco de Sevilla.  En aquella ocasión, posiblemente por la sobredosis de casi setenta espectáculos en sólo 28 días, este trabajo no me llegó a impactar de la misma manera que anoche en la Sala Paúl de Jerez.  

O posiblemente está más rodada ahora, o los artistas más compenetrados.   La cosa es que en el sencillo entorno de la Paúl, quedó mejor que en el hermoso Teatro Central hace pocos meses.  Siguiendo la pauta actual para tiempos de crisis económica, el elenco se reduce a tres: José Valencia al cante, Dani de Morón a la guitarra y Rosario Toledo al baile.  Pero precisamente por ser pocos, se necesitan grandes talentos, y estos artistas están muy a la altura.  

José Valencia siempre impacta con su cante, pero en esta ocasión también se luce como intérprete en el papel del patético don Perlimplín.  El guitarrista Dani de Morón es autor de la música y la obra fue galardonada con los Giraldillos a la Mejor Obra, al Cante (Valencia también dio un recital en solitario) y a la Guitarra, impresionante corona triple.  La gran figura de la obra sin embargo es Rosario Toledo.  Aparte de su perfecta formación profesional…porque eso lo adquiere la persona que se lo propone…es creativa, intrépida, traviesa o dramática según el momento, sorprendente, expresiva, fascinante, sutil y expansiva.  “Loca” en el mejor sentido artístico. 

Luego, te preguntas:  ¿Aleluya Erótica es flamenco teatralizado, o es teatro aflamencado?  Las etiquetas importan poco o nada, pero está claro que la obra está dentro de esta última categoría.  Disfrutas de los tres artistas en sendas especialidades, disfrutas de una obra inquietante como sólo Lorca es capaz de inquietar a ese nivel dolientemente humano, y la música es incuestionablemente bella.  Hay que aceptar la obra tal cual como una experiencia teatral muy positiva, y no buscar a los duendes.

 


 

VICENTE SOTO SORDERA “COLORES DISTINTOS”
Ciclo: De la raíz
Sala Compañía, 12 medianoche  

Los aficionados más rancios critican (injustamente creo yo) a los cantaores que ven oportuno venderse al mercado mediante temitas y canciones ajenos al flamenco.   Yo siempre he pensado que un cantaor tiene el derecho de hacer lo que le parezca en sus ratos libres, sea cantar el ‘cumpleaños feliz’ o los Pajaritos, siempre y cuando no se olvide del repertorio de cante que ha tenido el privilegio de aprender mediante vivencias o grabaciones – una cosa no quita a la otra.  

El mercado probablemente no da para otro Mercé, es decir, el prototipo de cantaor con un pie en cada mundo, el de la soleá, siguiriya, tonás y bulería, y el del los temitas.   Pero sí que nos hace mucha falta a un cantaor de la generación de Vicente, primo de Mercé, con esos conocimientos, esa voz natural y ese compás instintivo.

Acudió muy poca gente a la Sala Compañía para este jerezano afincado la mayor parte de su vida en Madrid.  Pertenece a la generación desafortunada que maduró a la sombra de Camarón, teniendo a mano el mejor cante tradicional en la persona de su propio padre, Manuel Soto “Sordera de Jerez”.  Como otros de su edad, debe encontrar el equilibrio entre el cante que está en él desde niño, y el que pide el gran público, o el público intermedio al que le gusta la música aflamencada pero que no tiene interés en el cante tradicional.

Vicente afronta este difícil reto haciendo un poco de todo.  Con Manuel Valencia y Miguel Salado a la guitarra, abrió por tonás y martinete, un variado surtido de alegrías y cantiñas, soleá con la poesía de Luis de Góngora y tangos del Titi de Triana, antes de meterse por el terreno más popular con diversos temas, incluyendo los del añorado Fernando Terremoto hijo o su hermano Sorderita, y un homenaje por bulerías a la copla, apoyada por su hija Lely y el cajón de Manu Soto.  

 


 

 

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