Enrique Solinís y el Euskal Barrok Ensemble – Colores del sur – Flamenco Biënnale NL

Colores del Sur

Colores del Sur

Texto: Silvia Cruz Lapeña

Enrique Solinís y el Euskal Barrok Ensemble – Colores del sur/ Flamen>GO! – Juan Carlos Lérida y Enrique Tomás

Programa Flamenco Biennale

Esto no es un domingo cualquiera

El programa de la Bienal de Flamenco de Países Bajos se pensó incluso para combatir la tristeza del domingo. Pues si apetece un paseo para salir de casa y alimentar el ojo, tienen y tendrán hasta el 8 de marzo la exposición “Dancing Light” en el Huis Marseille (Ámsterdam), una colección de imágenes en torno a la danza con auténticas joyas visuales que no sólo abarcan el flamenco. 

Pero un domingo por la mañana también puede apetecer recogimiento y no necesariamente practicarlo en casa. Y los que así pensaron acudieron, y en qué cantidad, a la iglesia de Willibrord de Utrecht el domingo 1 para escuchar flamenco. Un flamenco interpretado por Enrique Solinís y el Euskal Barrok Ensemble con su propuesta Colores del sur, flamenco a la manera de Enrique para quien los silencios que hay en las partituras con las que él trabaja se pueden rellenar de cualquier cosa siempre que sea calidad. 

La iglesia estaba atestada de gente que aplaudió y se saltó todos los decoros que cabrían esperar en un recinto como ése. Nada, que no, que está claro que los holandeses tienen un ritmo imparable y ni siquiera lo impresionante del lugar y su imponente imaginería les cortaron a la hora de jalear a unos músicos capitaneados por el carismático Enrique. Guitarra, violenchelo y violín barrocos junto a un laúd y una percusión preciosa que contó hasta con castañuelas conformaron el conjunto que entusiasmó al público. Hasta un bis tuvieron que ofrecer los músicos, que consiguieron vender más discos a la salida que estampitas vendió a iglesia.

Una tarde diferente

La tarde de domingo, sin embargo, cogió un tono muy distinto en el Bimhuis de Ámsterdam. Porque si por la mañana podía apetecer recogimiento, por la tarde era el momento de sacudirse el sopor dominguero y echar un buen rato. Y llegó de las cabezas de Juan Carlos Lérida y Enrique Tomás, que mostraron el resultado de su workshop con alumnas holandesas que deconstruyeron, para volver a construir, una soleá siguiendo las no-reglas que les dio el maestro coreógrafo. La iniciativa se llama Flamen>GO! y pretende dar cabida y mostrar al público el trabajo que hacen profesionales y amateurs durante sus talleres. En este caso, fue un impresionante ejercicio de reflexión en torno al palo de la soleá, en torno al cuerpo y en torno al flamenco, con el que se ha demostrado en Holanda que se pueden hacer muchas cosas con él sin caer en el ridículo y sin perderle la pista. 

Pero donde salió el nervio del público holandés de veras fue en las actuaciones de ‘neder-flamenco’ (a saber, el flamenco hecho en Países Bajos) del colectivo La Fábrica que contó con la espeluznante voz, esta vez para atrás, de María Marín, una de Utrera que vive en La Haya y que sabe de primera mano que se están haciendo por allí cosas muy interesantes. Patricio Hidalgo, con sus dibujos de tinta, les acompañó proyectando su composición de vídeo hecha con 16 imágenes de la farruca de Mario Maya. Gustó mucho, porque Patricio tiene un pulso muy flamenco, pintando y en general. Le gusta eso que mira y que reproduce y se le nota. Y encima hubo un piano que puso los pelos de punta, el Carlos Ema que supo a canela en rama. 

Los asistentes botaron en los asientos con las actuaciones de colectivo, muy prolífico, por cierto. Y es verdad que había muchos familiares y muchos españoles, pero hasta el más rubio de los presentes acabó gritando “olé”.

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