Fotografías del Homenaje a Rafael Amador en Sevilla en septiembre del año 2015 por Marta Vila
Ayer, 8 de febrero de 2026, falleció el guitarrista, cantaor y compositor Rafael Amador Fernández, figura emblemática de la música española y leyenda viva del flamenco fusión. Nacido en Sevilla en 1960, Amador fue un espíritu inquieto y genuino que transformó la tradición del flamenco con una energía rockera y un profundo amor por el blues, creando sonidos que resonaron más allá de su tiempo y dejaron una huella imborrable.
Desde sus inicios, Amador compartió los caminos de la música con su hermano Raimundo Amador y el también músico Kiko Veneno, con quienes fundó primero la banda Veneno en 1977 —cuyo único álbum sería una pieza pionera dentro del rock andaluz— y participó en la grabación histórica del disco La leyenda del tiempo de Camarón de la Isla.
Pero fue en 1978 cuando Rafael y Raimundo consolidaron su nombre en la historia de la música al fundar Pata Negra, un grupo que mezclaba flamenco, rock y blues con tal autenticidad que acuñaron el término “blueslería” para describir su música. Desde el barrio de Las 3000 Viviendas de Sevilla, su sonido rompió moldes, integrando bulerías con ritmos eléctricos y resonancias del blues profundo para crear algo completamente nuevo —ni flamenco puro ni blues tradicional, sino una mezcla audaz y visceral que reflejaba su alma artística.
Durante la década de los 80, Pata Negra publicó una serie de discos fundamentales, con especial mención a Guitarras callejeras (1985) y Blues de la Frontera (1987), este último considerado una obra maestra que abrió puertas a generaciones futuras de músicos convencidos de que el flamenco podía dialogar con el mundo.
Tras la separación de su hermano Raimundo en 1989, Rafael continuó con el proyecto de Pata Negra en solitario, explorando su creatividad más íntima en álbumes como Inspiración y locura (1990) y Como una vara verde (1995). Su carrera estuvo marcada tanto por momentos de gloria como por luchas personales, incluida una difícil batalla contra las adicciones, de la cual logró superarse y volver a los escenarios con una pasión renovada.
Más allá de sus discos y actuaciones, Rafael Amador fue un puente entre mundos musicales aparentemente dispares. Su guitarra gritaba con honestidad y su voz encarnaba esa mezcla de dolor y alegría que solo los grandes artistas saben transmitir. Su influencia perdura no sólo en la historia del flamenco y el rock español, sino en todos los que buscan en la música una forma de libertad sin etiquetas.
Hoy, el mundo de la música llora la pérdida de un creador único, un rebelde de las cuerdas y un artesano de sonoridades sin fronteras. Su legado, sin embargo, seguirá vivo en cada acorde que desafía lo establecido y en cada nuevo oído que descubra su obra.
Temas imprescindibles de su discografía … Blues de la frontera, Camarón, Lindo gatito, Pasa la vida, Lunático, Calle Betis, Yo me quedo en Sevilla, Cai, Rock del Cayetano, Nueva blueslería, Guitarras callejeras, Pata Palo, Rumberos de sangre, Bulerías del olivar, Inspiración y locura, Como una vara verde, etc, etc.
