El próximo jueves 7 de mayo, el espacio cultural Infinito Delicias de Madrid acoge la segunda edición del festival Desplazarse, una jornada de investigación y creación organizada por la Casa de Velázquez bajo el comisariado del artista Pedro G. Romero. El evento, que se extenderá desde las 11:30 de la mañana hasta el cierre de puertas a medianoche, propone el flamenco como campo de desplazamiento: un territorio de cruce entre migración, mestizaje, cultura popular y creación contemporánea.
El festival nació en mayo de 2025 con una edición cero celebrada en el Museo Reina Sofía, a partir de una reflexión propuesta por la historiadora del arte Estrella de Diego en torno al concepto de desplazamiento como condición liminal y contemporánea por excelencia. Esta segunda edición intensifica los vínculos entre investigación y creación, y propicia el encuentro entre los residentes de la Casa de Velázquez y artistas e investigadores invitados de procedencias muy diversas.
La jornada se distribuye simultáneamente en tres espacios del edificio de Infinito Delicias: la Cocina-plató, el auditorio Daniel y Nina, y la sala Marina. El público no podrá asistir a todo lo que ocurre al mismo tiempo, ya que la propuesta está diseñada precisamente para que cada asistente trace su propio recorrido entre los espacios, construyendo así una experiencia personal e intransferible. Como explica el propio Pedro G. Romero en el texto del programa, lo que hace el público es un baile, y lo que Un día ofrece es su coreografía.
El programa arranca a las 11:30 con las presentaciones institucionales a cargo de Nancy Berthier, directora de la Casa de Velázquez, Claude Bussac y Javier Martín-Jiménez, director de Infinito Delicias, mientras simultáneamente el artista Julio Jara inaugura en la Cocina-plató su propuesta Cocina infrapaya: herejías y otros bocados, un recorrido por las formas de la cocina popular y de subsistencia. En la sala Marina, Jacques-Marie Ligot presenta los resultados de su taller Nuestro laberinto de deseos, en el que un grupo diverso ha recorrido las calles de Madrid en una suerte de deriva urbana. En el auditorio, la bailaora e investigadora Paula Comitre —primera coreógrafa residente en la historia de la Casa de Velázquez— ejecuta una coreografía inspirada en el mapa del metro de Madrid, obra del artista Alberto Gil Cásedas.
A lo largo de la tarde se suceden sin interrupción intervenciones de naturaleza muy variada. La investigadora Anne Cayuela presenta un recorrido histórico titulado En busca del flamenco en la Casa de Velázquez, que repasa la relación de la institución francesa con el género desde los tiempos de Maurice Legendre y Georges Bataille hasta la actualidad. El guitarrista Emilio Caracafé dialoga con los dibujos mecánicos del artista visual y músico Rob Miles en una acción que fusiona la imagen del guitarrista con la música en directo. El cantaor Perrate, nieto de Manuel Torre e hijo de Perrate de Utrera, interviene en varios momentos de la jornada, entre ellos una Soleá de los botellas de Utrera junto al percusionista Antonio Moreno. La analista y terapeuta María Cabral, gitana de la provincia de Cádiz, mantiene una conversación extensa con Pedro G. Romero bajo el título Desfolklorizar el flamenco, que es también el título del libro que ambos publican este año en la Virreina de Barcelona.
Tres investigadores, Miguel Aguiar, Arthur Morenas y Miriam Hernández Reyna, presentan Lo ch’ixi al ritmo del flamenco: un diálogo sobre desplazamientos académicos, una sesión que parte del concepto aymara ch’ixi de la socióloga boliviana Silvia Rivera Cusicanqui para pensar la identidad flamenca como resultado de la fricción y el desplazamiento, no del mestizaje armonioso. La sesión concluye con un té libanés procedente del restaurante Beirut del barrio de Lavapiés, en homenaje a la resistencia en el Líbano. El performer y bailarín Kike García recorre los tres espacios del edificio con su Duet, llevando el vuelo de un mantón de Manila confeccionado a mano, mientras suena el violín de Fran Cabeza de Vaca. La artista flamenca Maui, nacida en Utrera, presenta Entremeses, un avance de su nuevo proyecto Cariño, pásame el pan. La cineasta Dominique Abel, antigua residente de la Casa de Velázquez, proyecta su película Agujetas cantaor y mantiene una conversación con Anne Cayuela sobre cine y flamenco.
La recta final de la noche, a partir de las 21:30, reúne proyecciones de Pedro G. Romero en la sala Marina, un cierre de Julio Jara en la Cocina-plató y una improvisación colectiva en el auditorio con Perrate, Emilio Caracafé, Juan Jiménez y Paula Comitre. A las 22:30, Emilio Caracafé ofrece un recital de guitarra flamenca, Caracafé puro. Moisés Alcántara estrena en Madrid La soleá de Keiji, para trompa y pedalera. Y Warä Dj Set cierra la noche con Papas aliñás, una selección que combina flamenco, electrónica y noise.
El festival cuenta con la participación de más de treinta artistas e investigadores de distintas disciplinas y nacionalidades, y puede interpretarse como una muestra de la tesis central de su comisario: que el flamenco no es un folklore andaluz cerrado, sino un campo denso y complejo que acumula saberes de clases populares y subalternas durante siglos, en un territorio geopolíticamente fronterizo entre los mundos atlántico y mediterráneo. Las actividades comienzan a las 11:30 horas y el cierre de puertas se producirá a las 24:00.
