Ángel Flores prepara su primer disco tras ganar el Concurso Nacional de Guitarra de Córdoba 2025

Ángel Flores - foto José Ferló

Ángel Flores - foto José Ferló

El Premio Nacional de Flamenco en el Concurso de Guitarra de Córdoba 2025 prepara su primer disco solista: un proyecto largamente cocido, que reúne años de composición y tiene previsto su presentación el próximo año.

Ángel Flores, guitarrista flamenco nacido en Torrejón de Ardoz, formado en el Conservatorio de Córdoba, curtido en los mejores tablaos madrileños y en compañías de primer nivel, este guitarrista flamenco llegó al otoño de 2025 cargado con uno de los galardones más exigentes del género: el Premio Nacional de Flamenco en el Concurso Internacional de Guitarra de Córdoba. Y con ese impulso se ha lanzado a grabar su primer disco para su publicación y presentación el próximo año.

Un disco que llevaba años cociéndose

Las sesiones de grabación comenzaron en febrero de 2025 en un estudio de Rivas Vaciamadrid, dirigido por José Luis Garrido —conocido en el sector por su trabajo con figuras como Cañizares o Vicente Amigo—. A su lado, el técnico de sonido cordobés Lauren Serrano, responsable de grabaciones de referencia en el mundo flamenco.

El proceso será, por decisión propia, pausado y meditado. Tras las primeras sesiones de febrero, la siguiente entrada al estudio está prevista para junio, y luego en septiembre. La intención es cerrar las guitarras antes de que acabe 2026 para, a continuación, incorporar las percusiones y las posibles colaboraciones. El disco completo vería la luz y tiene prevista su presentación para 2027.

Pero si algo define este proyecto es que no nace de la urgencia del galardón. «Ya tenía esta idea antes de presentarme al concurso», aclara Flores. Los temas que conformarán el álbum —en torno a diez u once piezas— evolucionan en la intimidad de su estudio casero, música madurada de años de composición.

Ángel Flores – foto José Ferló

«No es música nueva; es música madurada durante años. Por fin ha llegado el momento de sacarla.»

Guitarra flamenca en estado puro

En cuanto al contenido musical, Flores lo tiene claro: el eje central será la guitarra, sin artificios ni pretensiones de ruptura. El disco recorrerá los palos más representativos del flamenco —taranta, alegrías, soleá, bulería, tanguillos, soleá por bulería y taranto, entre otros— con la autenticidad de quien lleva toda una vida acompañando, componiendo y escuchando. También habrá, anuncia con discreción, «un par de cosillas más especiales, con otro tipo de arreglos», que guarda como sorpresa.

El método de trabajo revela su rigor: primero graba los temas en casa, en una preproducción minuciosa. Cuando el resultado le convence, lleva la pieza al estudio profesional para interpretarla con la mejor maquinaria disponible. Uno de los temas que grabó en las primeras sesiones ya lo había registrado el año anterior, pero decidió rehacerlo. «Lo siento de otra manera ahora», explica. La música cambia porque el músico cambia.

En cuanto a las colaboraciones, Flores adelanta que el disco contará con percusión, y que le gustaría incorporar cante —tiene en mente a cantaores de primera línea, aunque aún no ha cerrado conversaciones— y también una colaboración de baile. Todo a su debido tiempo. «Primero hay que tener el tema bien preparado para poder ofrecerlo», razona.

El empujón del premio

Para entender el significado del Premio Nacional de Flamenco del Concurso de Guitarra de Córdoba, Flores hace una distinción importante: «Es más relevante que otros reconocimientos, por la competencia que tiene». Un galardón que exige enfrentarse a los guitarristas más preparados del momento. La distinción llega, por tanto, acompañada de credibilidad artística.

Más que una presión, el premio supone para él un apoyo económico y mediático que le permitirá sacar adelante su proyecto en solitario. «Me ha venido en el momento oportuno y perfecto», dice. Antes de que acabe el año, se podrán escuchar los primeros adelantos del disco en dos recitales: el 20 de junio en la Noche Blanca de Córdoba —como ganador del concurso— y el 2 de junio en la Sala B del Teatro Central de Sevilla, dentro de un evento organizado por el Instituto Andaluz del Flamenco junto a la ganadora del baile Cristina Soler.

Una carrera construida desde los tablaos

La trayectoria de Ángel Flores es la de un guitarrista que ha construido su nombre desde dentro. Llegó al flamenco a través de un amigo cercano, estudió en una escuela de su localidad natal y, cuando la afición se convirtió en vocación, tomó la decisión que muchos jóvenes guitarristas flamencos han tomado antes que él: trasladarse a Córdoba. El conservatorio de esa ciudad es, en sus propias palabras, el lugar donde uno va «con un enfoque más profesional y más enfocado a que me voy a dedicar a esto».

De vuelta a Madrid, los tablaos se convirtieron en su escuela práctica y en su red de contactos. Allí, en las noches interminables entre camerinos, se fraguan las alianzas artísticas. Flores ha tocado con el Ballet Español de la Comunidad de Madrid bajo la dirección de Jesús Carmona, para el baile ha trabajado con Marco Flores y Alfonso Losa entre muchos otros, acompañando al cante destaca su colaboración con Mayte Martín —con quien ahora retoma colaboración con motivo de la presentación del nuevo disco doble de la cantaora en el Palau de la Música y en el Teatro Cervantes— y ahora también va a tocar con Manuel Liñán en Muerta de Amor.

El primer disco de Ángel Flores no tiene título todavía, ni fecha exacta, ni siquiera todos sus colaboradores confirmados. Tiene tiempo, reflexión y música que lleva años esperando el momento exacto para ser escuchada. Estaremos atentos.

Ángel Flores – foto José Ferló
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