Entrevista a Juan Manuel Cañizares. Nuevo Cd 'Goyescas'

Entrevista: Pablo San Nicasio Ramos
Fotos: Amancio Guillén

No me gusta el relativismo en música, aquí no vale todo

El afán de recuperación y dignificación del legado musical español vuelve a tener un nombre propio: Juan Manuel Cañizares. Guitarrista que alterna de nuevo con la música clásica en su “Goyescas”, materialización de una ingente labor transcriptora e interpretativa de la obra maestra de Enrique Granados. Hablamos con el “Cañi”, icono de la generación posterior a Paco de Lucía y pieza fundamental a la hora de entender la conciliación de dos músicas que no siempre, error, remaron juntas.

De nuevo te embarcas en un proyecto clásico

Lo he ido haciendo de forma paralela a otros proyectos, no te creas, es algo que viene de largo. Granados, Albéniz…son músicos que suenan muy flamencos. Desde mis trabajos con Paco de Lucía estaba yo dando vueltas a estas cosas y ahora es cuando salen. Incluso te diré más, cuando era niño ya me gustaba oír esta música, cuando estaba en el conservatorio. Y veía que, en comparación con el flamenco, que apenas se tocaban cuatro acordes entonces, ahí había mucha más densidad musical…y algún día tendría que meterme en ella.”

La alternancia parece perfecta, flamenco-clásico-flamenco…se supone que tras Granados volveremos de nuevo a lo jondo ¿no? y luego no sé, Turina, Falla…se intuye eso

Uffff, me quedan tantos…sí, por ahí podrían ir los tiros (risas). Mi intención es hacer una colección de estos autores. Ya lo iremos viendo y desvelando poco a poco.

Y sí, ahora toca airearse un poco y coger inspiración de otras cosas, filtrar lo aprendido aquí…tengo grabadas ya cositas flamencas nuevas.”

¿Y esto lo vas a girar?

No, no es mi intención. Es una obra además concebida para ser interpretada a dos guitarras. Con gran complejidad de texturas y para moverlo tendría que tener un apoyo promocional aparte muy grande. Esto forma parte de una colección aparte y creo que así queda bien”.

¿Lo has grabado de memoria o leyendo?

Mitad y mitad. Depende de cada pasaje. Mientras en algunos hay que ser muy riguroso con la partitura, en las segundas guitarras puedes ir más de memoria, te permite más licencias.”

¿Te metiste en el contexto del autor y escuchaste a pianistas?

Bueno, me gusta más abordar directamente la partitura. Por supuesto que he leído todo del autor y sí, he oído algo. Lo que ocurre es que a pesar de que las versiones que hay por ahí están muy bien, es cierto que consiguen otra estética. Y yo busco potenciar algo más la rítmica. Hago los “rubatos” que te pide el compositor, pero trato de darle otro aire.

Y entiendo que todas las versiones y visiones de la jugada, hechas con rigor, son perfectamente válidas. Es más, me gustaría que estuvieran vivos Albéniz, Granados… para que escucharan estas versiones de ahora.

Cuentan que Beethoven escuchó a un pianista interpretar una sonata suya. Algo que no era normal porque era él quien solía tocarlas. Pero entonces tomó decisiones y rehizo algunas partes. No tenía la misma impresión que cuando la había hecho él. Y en ese sentido me gustaría saber qué opinarían Albéniz o Granados, por ejemplo, de las lecturas de sus obras por otros músicos.”

“me gustaría saber qué opinarían Albéniz o Granados, por ejemplo, de las lecturas de sus obras por otros músicos”

¿Desde cuando este afán transcriptor?

Me gusta y aprendo mucho. Es extenuante pero la verdad es que me gusta sumergirme en la partitura de estos grandes maestros. Siempre con la filosofía del máximo respeto por lo que pusieron sobre el papel, aunque a veces no suene bien en la guitarra. Por ejemplo, en “El Fandango del Candil” hice una transcripción que quedó demasiado grave, que valía para el piano pero no para la guitarra. Así que la rehice de nuevo, tuve que octavar la melodía y volverla a grabar dejando todo lo más exacto y parecido posible a la visión inicial. Marcha atrás, pero valió la pena.

Es un mundo el adaptar un lenguaje pianístico al cien por cien a la guitarra”.

¿Has pensado editar esas partituras para dos guitarras?

Sí, voy a pasarlo a limpio y editarlo. Creo que puede ser valioso. Aún no me he planteado con qué editorial ni de qué modo, pero sí, saldrán en papel. Me gustaría que todo este “curro” salga a la luz para que lo puedan tocar los guitarristas clásicos y flamencos. Porque son complejidades bestiales en cuanto a armonías, texturas… y se pueden aprender muchas cosas.”

Esas aportaciones de las que me hablas, ¿son comparables a las que os aporta el jazz?

Son diferentes. En cuanto a armonía creo que el clásico tiene una tradición más lejana. La armonía tonal, tal y como la entendemos hoy, tiene unos quinientos años. Y, no quiero que se moleste nadie, pero los jazzeros no han inventado tanto ahí. Y eso que les admiro. De ellos sobre todo me quedo con la forma de abordarlo y cómo consiguen sus estéticas personales, pero partiendo siempre de cosas ya inventadas. Qué voy a decir de Chick Corea, Duke Ellington, Michael Brecker… en el jazz se hacen quintas paralelas y no pasa nada, en el clásico está prohibido… en este sentido, el rigor clásico me ayuda en la composición para flamenco, a la hora de llevar voces, preparar disonancias, etc.”

¿Qué tal la experiencia con el Concierto de Aranjuez? Las orquestas suelen dar problemas con el compás

Fue una experiencia fantástica. Es un concierto precioso, con pasajes estupendos y mi intención es, por supuesto, tocarlo más. La semana antes de tocarlo en el Real lo ensayamos en Salzburgo. Simon Rattle advirtió a la orquesta de que “cuidado, vamos a tocar con un guitarrista flamenco, y ellos tienen mucho ritmo”. Pero fue genial, Simon es percusionista además de director y lo veía todo perfectamente claro. Recuerdo que en el segundo ensayo se fue metiendo gente en el auditorio y ¡¡nadie me había avisado!! Fue muy impactante. Allí, en Salzburgo, con tres mil personas a las primeras de cambio…”

“Un país con gran riqueza folclórica suele dar buenos músicos de todos los tipos. ¿Por qué será que Albéniz aconsejaba a Falla y a Turina que no fuesen tan “alemanes” componiendo y se fijaran más en el flamenco? Eso da que pensar. Si músicos tan grandes bebían del flamenco, será por algo ¿no?”

Tiene guasa que defiendas tú más al clásico que aquellos que te suspendieron en el conservatorio ¿sabes algo de ellos?

Posiblemente sí, transcriba más que ellos. Pero bueno. Una vez escuché a Leo Brouwer decir que la guitarra clásica, en algunos conservatorios, está dirigida por profesores que se creen los “dioses” de su barrio. Y no puede ser, porque no se pueden hacer alumnos o guitarristas iguales, en serie, a su imagen y semejanza. Eso es un proceso fabril, pero no creativo.

Yo en mis épocas de estudiante trataba de tocar con todo mi afecto. Lo que ocurre es que me examiné por libre, y no estaba dentro de su círculo. A ellos incluso les gustaba lo que tocaba de flamenco, más allá de que luego tocase lo que me pedían. Y hasta quinto de clásico sacaba matrículas de honor cada año. Pero en el cambio de conservatorio de Tarrassa a Barcelona, me presenté por libre y ahí la cosa se paró…aunque ya está todo perdonado (risas)”.

¿Los grandes maestros clásicos que estamos abordando edulcoraron el flamenco o el flamenco les hizo más auténticos a ellos?
A veces me pregunto qué hubiera sido de Falla o de Albéniz si no hubieran conocido el flamenco. Y creo que parte de su obra consiste en devolver al flamenco lo que este le aportó a ellos. No fueron flamencos pero edificaron sus obras musicales basándose en cosas folklóricas y flamencas, que no es lo mismo. Es algo que pasó con Kodaly, Bartok y otros músicos en sus países respectivos. Un país con gran riqueza folclórica suele dar buenos músicos de todos los tipos. ¿Por qué será que Albéniz aconsejaba a Falla y a Turina que no fuesen tan “alemanes” componiendo y se fijaran más en el flamenco? Eso da que pensar. Si músicos tan grandes bebían del flamenco, será por algo ¿no?”

¿Cómo se les valora fuera? ¿Se les mete en el mismo saco?

Se les respeta y valora. Saben que no es lo mismo y les gusta. Hay países que nos sacan una ventaja musical grandísima. Mariko, mi mujer por ejemplo, sabe leer partitura desde los doce años. Y su padre también… allí, en Japón, los niños conocen cientos de canciones de su tierra, se cuida la cultura de su país…aquí ¿Quién conoce algo más que la Tarara o el Vito Vito?

La sociedad actual es muy light y relativiza todo. Y no es así. No me gusta el relativismo en música. Los valores de la canción del verano no son los mismos que los de la Quinta de Beethoven. Y no señor, aquí no vale todo. Cuidado, no se puede frivolizar de esa manera. Se tiene que preparar a la gente para afrontar y observar una obra de arte, y ahí nos sacan ventaja otras naciones. Y eso es lo que espero con este disco, que no se piense nadie que esto es la canción del verano, aquí hay unos valores. Y quiero que se tengan en cuenta”.


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