Festival Flamenco Pa'tos 5. Pepe Habichuela, Josemi Carmona, Pitingo, Salomé Pavón, Antonio El Pipa

 


PEPE HABICHUELA Y JOSEMI HABICHUELA Y SU GRUPO

ANTONIO PITINGO Y SALOME PAVON

ANTONIO EL PIPA CON TIA JUANA LA DEL
PIPA Y SU GRUPO

16 de junio.
Colegio de Médicos – MADRID-

Festival Flamenco Pa'tos 5

Flamenco en familia

La cosa fue de familias en la tercera jornada del festival
Flamenco Pa Tos 5: la de los Habichuela, la de los Pavón
y la del Pipa.

Como es habitual en el festival abrió el recital la guitarra
o más bien las guitarras, la de Josemi Carmona y la de su
padre Pepe Habichuela. Salió primero el hijo ofreciéndonos
una guitarra flamenca acompañada de bajo, teclados, percusiones.
Los tangos y bulerías que hicieron estaban cargados de ritmo,
de melodía. Un flamenco de banda, más marchoso, más
ligero, pero que suena flamenco al fin y al cabo y más si
es interpretado por grandes músicos como fue el caso. Seguramente
la trayectoria musical de Josemi tras la despedida del grupo Ketama
vaya por este camino, mas flamenco, dentro de esta modalidad de
flamenco de grupo.

Josemi Carmona
Pepe Habichuela

Cambio de tercio. Sale su padre, Pepe Habichuela. Primero lo que
es la esencia. Una seguiriya en solitario. Puro flamenco. Rica en
matices y recursos tocada con la maestría que en él
es habitual. Suena jonda pero también es innovadora. Su guitarra
investiga, crece como también demostró en la soleá
por bulerías. Padre e hijo se unieron para hacer los dos
últimos temas, dos tangos, pero con diversos matices. Es
ahí donde se produce el encuentro de generaciones, calidad,
frescura, guitarra flamenca del hoy y del mañana.

 

La
familia Pavón fue la encargada del cante. Desafortunadamente
el pianista Arturo Pavón que figuraba en el cartel no pudo
acudir a esta cita, ya que por problemas de salud estaba ingresado
en el hospital, deseamos que se recupere pronto. Antonio Pitingo,
le dedicó el primer tema a su tío Arturo. Este joven
cantaor empieza a hacerse un hueco en el cante flamenco. Raíces
flamencas no le faltan al pertenecer a la saga de los Pavón.
Para demostrar su buen saber comenzó haciendo una soleá
de Juanito Mojama. Sin duda tiene una voz flamenquísima con
el eco de los clásicos. Fue creciéndose en cada palo
que interpretaba, como en las malagueñas o en la granadina
que hacia Chacón y que popularizó Tomas Pavón,
cantada fiel a los maestros. Antonio Pitingo alarga los tercios
hasta el límite y canta con mucha jondura. Hizo un poquito
de compás por bulerías y cautivó al público
por fandangos que le pidió un bis que Pitingo hizo por alegrías.
Sin duda una buena nota para este joven cantaor, al que le queda
mucho camino por delante.

 

 

Salomé
muy conmovida por la ausencia de su padre le dedico un tema a capela.
Salomé tiene una voz muy flamenca. Fue hace aproximadamente
dos años cuando decidió dedicarse profesionalmente
al cante y se la nota cada vez más suelta, más agusto
y eso se nota en su cante. Además siempre están en
su mente sus antecedentes familiares, su abuelo Caracol, sus tíos
abuelos Tomas Pavón y la niña de los Peines para reflejarlo
en su arte. Cantó el romance de osuna por tientos con mucho
sentimiento lo que también puso en otros tientos- tangos.
Para terminar unos fandangos caracoleros.

 

El baile puso el punto final, baile cargado de gracia y salero,
el del Pipa. Como flamenco jerezano las bulerías es su gran
especialidad. Empezó bailando la bulería en silencio,
sin ningún tipo de acompañamiento, demostrando su
dominio del compás. Con su Tía Juana la del Pipa el
tandem que hace es sublime. Ella con su voz ronca y quebrada le
canta y él le baila. Los gestos del Pipa, sus pellizcos picarones,
su desparpajo cautivan al público. En la soleá demuestra
también que no solo baila por fiesta y que su técnica
da para mucho. Tía Juana echa el resto en el cante, el Pipa
lo siente en su baile. Tía Juana es todo jondura no solo
en su cante, también cuando baila, el Pipa lo sabe y quiso
brindárselo al auditorio. Original y lleno de fuerza cuando
ya por bulerías el Pipa se puso detrás de su Tía
Juana y ambos bailaron al unísono. La complicidad entre ambos
al que en muchas actuaciones nos tienen acostumbrados, resultó
esta vez más cálida y simpática y el público
lo agradeció con una cálida ovación. Pedía
más y hubo fin de fiesta por bulerías de toda la compañía,
una dosis más de gracia jerezana para culminar la noche.

 

Texto: Sonia
Martínez Pariente

Fotos: Rafael Manjavacas

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