Festival de Jerez. Manolo Sanlúcar / El Güito – Mayte Bajo

El Güito
Manolo Sanlúcar
Mayte Bajo “Bocabajo”

Sábado, 8 de marzo, 2008

Texto: Estela Zatania

El Güito
Manolo Sanlúcar

Teatro Villamarta. 2100h

Baile: El Güito, Ángela Españadero. Cante: José Jiménez, Roberto Llorente. Guitarra: Pepe Maya, Juan Serrano, Basilio García. Palmas y baile: J. Miguel Téllez.

Es costumbre clausurar la programación del Festival de Jerez con un recital en el Teatro Villamarta de maestros consagrados.  En esta ocasión, el último recital del extenso programa ha sido compartido entre dos veteranos legendarios: el bailaor madrileño, Eduardo Serrano “El Güito”, y el guitarrista Manolo Sanlúcar.

Una larga y distinguida carrera internacional ha hecho del Güito una figura imprescindible en la historia del baile.  Al teatro acudieron personas que por encima de todo, quieren contar a sus nietos como vieron bailar al Güito en vivo y en directo.   El mito bailó sus dos bailes emblemáticos, farruca y soleá, con la dignidad, elegancia y aplomo que no sólo le caracterizan, sino que ayudó a popularizar.  En una época de velocidades, vueltas y saltos, llegó la tensa calma del Güito, que junto con Antonio Gades, Mario Maya y Manolete dieron elegancia al baile masculino.

La joven promesa que Güito quiso destacar en esta ocasión, ha sido Ángela Españadero.  Hace un par de años no logró impresionarme, pero ahora se ha revelado como una señora bailaora de mucha personalidad.  Tomó el escenario como lo hacen los más grandes, encontró el perfecto equilibrio entre flamencura, elegancia y energía, sus pellizcos salieron como ella quiso y los aplausos espontáneos no dejaron de sonar.  Fue ella que abrió el espectáculo con un largo taranto (no me parece oportuno comenzar un espectáculo con un baile “importante” de solista).  Después de la farruca de Güito, volvió ella por alegrías, más segura y temperamental todavía que en el taranto.

En el discreto fin de fiesta, vemos a un Güito en mejor forma que cuando pasó la última vez por este festival hace un par de años, pero nuevamente es la bailaora que se destaca, y damos las gracias al maestro por habérnosla descubierto.

Después del decanso, llegó al escenario Manolo Sanlúcar y su reducido grupo que incluye segunda guitarra David Carmona, y Rafael Hermoso “Poti” al cajón.  Sobrio, apagado, desganado…  El guitarrista siempre ha sido una persona más cerebral que superficial, pero en esta ocasión la nube permanente que cuelga encima de su cabeza pudo más que él.  En la bulería en tono de rondeña, se detiene a media pieza para quejarse al del cajón, “así, no pudo tocar”.  Reanuda el tema y lo acaba.  Dedica un tema a las mujeres, recordando que es el Día de la Mujer Trabajadora, y comenta “a mí me gustaría saber quién es la mujer no trabajadora”.  Sigue un tema de su grabación “Locura de brisa y trino”, y otro, con la participación de la cantaora Carmen Grilo.  Es cuando tomo nota de la ausencia absoluta de armonías que normalmente relacionamos con la música jazz, y esa misma ausencia da lugar a un sonido más autóctono, menos internacional, el flamenco español, no global, lo cual se agradece. 

Entonces, el maestro sorprende al respetable anunciando con voz baja que se siente muy mal, que no quiere seguir tocando y que su actuación acaba con el siguiente tema.  Y así se hizo, y así de sosegado y apagado llegó a su conclusión el Festival de Jerez de 2008.
 

Mayte Bajo “Bocabajo”
Sala La Compañía, 1900h

A las siete de la tarde tuvo lugar la última actuación del Festival en la Sala la Compañía con el discreto “Bocabajo” de la bailarina Mayte Bajo, que con sus compañeros Bruno Argenta y Cristina Aguilera, ofreció una abstracción seudobiográfica donde lo más destacable ha sido la participación del guitarrista José Luis Montón, coautor también de la música.  La ausencia de un cantaor (hay una cantante lírica, María Berasarte), y el estilo clásico del baile, dentro de un concepto flamenco, contribuyó a que la obra tuviera una estética dulce y hasta distante para la persona acostumbrada a la energía del flamenco o la danza española; es como ver bailar a través de una cortina de agua.  Tanta dulzura llega a cansar, pero no cabe duda que hay belleza en las coreografías, y el vestuario es el mejor que he visto a lo largo del festival, aunque no figura el nombre de quién lo diseño.

 


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