Rubén Olmo trae su ‘Tranquilo alboroto’, una autobiografía de una vida en movimiento

La tercera producción propia del sevillano es su obra más reflexiva y en ella disecciona libremente su concepto de danza

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Un total de 16 artistas en escena y la agrupación musical San Juan de Jerez son los elementos necesarios e imprescindibles para que el bailarín y bailaor sevillano Rubén Olmo, nacido hace 30 años, haga balance vital y, de paso, reflexione sobre las diferentes aristas que conforman el ejercicio de la danza: el sacrificio, la fe, la constancia, las ansias de libertad… De todo ello habla ‘Tranquilo alboroto’, el ambicioso primer trabajo que este joven artista presenta mañana, miércoles 2 de marzo, en el marco del XV Festival de Jerez, pese a que ya suma, incluida ésta, un total de tres producciones con compañía propia.

Después de alzarse con el Giraldillo a la mejor coreografía de la pasada Bienal de Flamenco de Sevilla, Rubén Olmo trae a la muestra jerezana de baile flamenco y danza española una íntima y personal reflexión, a modo de autobiografía, que también le sirve para detenerse en homenajear a los grandes artistas que le han marcado durante su trayectoria artística. Aquí merece parada especial la racial Manuela Vargas, sin duda una de las grandes escenas de las diez que integran la propuesta. Montaje cuyo guión firma Pepa Caballero y que dirige y coreografía el propio artista sevillano, quien cuenta en su haber  con galardones tan prestigiosos como el Premio de Interpretación de Danza ‘Pilar López’.

En ‘Tranquilo alboroto’ el bailaor/bailarín se embarca en una indagación continua y comparte con el público sus experiencias y exploraciones artísticas. De este modo, lo mismo surge en escena una ‘Falsa farruca’ coreografiada por su compañero desde la infancia Israel Galván; que un vuelo libre, ‘Laissez moi’, en donde Rubén Olmo, cual Ave Fénix, dibuja en el aire con mantón el broche de oro a una propuesta, sin lugar a dudas, valiente y arriesgada.

Según ha detallado en rueda de prensa el joven artista, ‘Tranquilo alboroto’ narra “mi necesidad de contar los diferentes estados de ánimo por los que atraviesa un bailarín”.  Y en esa mirada interior el resultado es un montaje donde cohabitan “distintos lenguajes de la danza” española.

La primera escena relata el sentido coreógrafo de un artista en el espacio del estudio. El segundo cuadro -titulado Ensayo- permite contemplar “una clase en directo con la compañía”, aseguró Olmo. Una forma de rendir homenaje a esas grandes agrupaciones artísticas de Gades, Pilar López y un largo etcétera que dieron un brillo inusitado a esta disciplina.

‘Tranquilo alboroto’ da un giro total en su tercera escena, que denomina El Hábito. Es aquí donde cuenta con los 80 miembros de la agrupación de tambores y cornetas San Juan de Jerez. Con una marcha procesional de fono, Rubén Olmo emula a un Cristo, icono que identifica con “el sacrificio de un bailarín, su constancia, el duro trabajo diario”. En Las Manuelas rinde tributo a la figura de Manuela Vargas. “Paso por todos los personajes que ella plasmó”, aseguró el bailarín sevillano, incluido su famoso mirabrás que deja para el fin.

La farruca lleva la firma del coreógrafo Israel Galván, al que considera una figura del siglo XXI, y este ritmo flamenco se presenta con gaita “como si fuera de Galicia”. ‘Tranquilo alboroto’ continúa por la senda de los estilos flamencos que interpretaron los grandes ballets de antaño y finaliza con una reivindicación de “la libertad” que necesita este arte “para continuar creciendo”. Para ello, utiliza el mantón como símbolo del Ave Fénix. Se trata de su montaje más reflexivo, donde disecciona su danza sin importar que por ella fluya el clásico, la escuela bolera o el flamenco más estilizado.

En el nutrido elenco artístico de ‘Tranquilo alboroto’ hay espacio para la convivencia, bajo la dirección musical de Juan Parrilla, de músicos e instrumentos tan dispares como la gaita de Rubén Díez, las voces de Inma La Carbonera y Moi de Morón, las guitarras de Óscar Lago y Andrés Martínez, la flauta de José Manuel García Marchena, el chelo de Nicasio Moreno, la percusión de Agustín Diassera y la citada agrupación de cornetas y tambores de San Juan de Jerez. Por si fuera poco, el cuerpo de baile que acompaña en escena a Rubén Olmo estará formado por Ana Morales, Patricia Guerrero, Rosana Romero, Sara Vázquez, Alejandro Rodríguez, Ángel Sánchez Fariña y Eduardo Leal.

Otros ciclos

La jornada se completa con las segundas funciones de los espectáculos de Leonor Leal, ‘¡eLe eLe!…’, a partir de las siete en Sala Paúl y dentro del ciclo Vivencias; y de Ángel Muñoz, ‘Ángel. Vuelo/baile flamenco del blanco al negro’, que podrá volver a verse a partir de las doce de la noche en Sala Compañía y dentro del ciclo ‘Solos en Compañía’.

Dpto Comunicación Festival de Jerez

 

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