'A Personal Journey' Un documental de Tao Ruspoli

Resumen: 'A Personal Journey' Un documental de Tao Ruspoli

“A Personal Journey”
Un documental de Tao Ruspoli

Entrevista y película completa

Estela Zatania

Una producción independiente se ha convertido en un clásico

El cineasta Tao Ruspoli nació en Tailandia, se crió en Roma y Los Angeles, y actualmente vive en Venice, California.  Su documental “A personal journey” acaba de ser premiado en el concurso audiovisual Palucine dentro del prestigioso Festival Flamenco Ciutat Vella de Barcelona.  La película es un novedoso empeño que proporciona una ventana a un ambiente flamenco que pocas personas han tenido la oportunidad de conocer.  Sorprendentemente, nos muestra una generación de jóvenes intérpretes con escaso interés en la fusión u otros experimentos, sino que practican y actualizan el flamenco día a día, con conocimientos y humildad, siempre tomando lectura del pasado.

Aquí, Ruspoli nos habla de este proyecto extraordinario, y de sí mismo.

ANTECEDENTES Y FORMACIÓN

Con catorce años había empezado a tocar la guitarra eléctrica, y tuve la suerte de conocer a Keith Richards de los Rolling (fue amigo de mi padre, el príncipe Dado Ruspoli).  En su habitación de hotel en Roma, Keith cogió una vieja guitarra flamenca y me dijo: “Si quieres aprender a tocar la guitarra, tienes que aprender a tocar flamenco…si puedes tocar el flamenco, ¡puedes tocar cualquiera cosa!”  Aquellas palabras se quedaron en mi mente, y cuatro años más tarde, en el primer año de la universidad de Berkeley, asistí a un recital de Paco de Lucía, y por supuesto me impresionó.  En el programa de mano había el anuncio de un profesor local de guitarra flamenca, y con una sola clase estaba enganchado – no he vuelto a tocar otro tipo de música.

Aprendí rápidamente, y busqué un estilo más tradicional, lo cual me llevó a estudiar con Agustín Ríos, sobrino de Diego del Gastor.  Tres años más tarde, realicé el primer viaje a España.  Había comprado mi primera cámara digital de vídeo, después de haber desarrollado un interés en la cinematografía.  Tenía que ir quince días a Sevilla, y luego volver a la uni.  Dos semanas se convirtieron en un mes, y un mes en tres meses, seis meses…  Había llegado a Sevilla con el número de teléfono de Juan del Gastor, otro sobrino de Diego del Gastor.  Mediante ese contacto, conocí a Luís Peña y Paco Valdepeñas, y luego todos los demás artistas que aparecen en la película.

Sigo siendo un guitarrista ávido, e intento tocar todos los días.  Vuelvo a España siempre que puedo, y me encanta escuchar flamenco.  Dicho esto, mi interés principal es la cinematografía (y la fotografía).  Llegué a grabar un CD de guitarra con una discográfica pequeña, pero estaría horrorizado si cualquier flamenco auténtico lo escuchara o creyera que toco en serio.  No soy más que un aficionado empedernido y apasionado.

LA PELÍCULA

La película tomó forma de manera natural.  Empecé a grabar las clases de guitarra, y poco a poco empecé a observar el estilo de vida.  Me interesó en particular, la manera de integrar el flamenco en todos los aspectos de la vida.  También me gustó mucho cómo emplean el idioma, con metáforas sencillas y profundas para describir lo que significa el flamenco para ellos.  Me encantó como mis jóvenes amigos flamencos admiraban profundamente la tradición, pero no se sentían atados por el pasado.  Habiendo estudiado filosofía en la Berkeley, estas personas me parecían el ejemplo más perfecto de la autenticidad de Heidegger – había una lucha constante para expresarse de manera original dentro de una contexto rígido de estructuras y reglas.


Tao Raspuli

“Es imprescindible que el flamenco siga siendo parte del tejido de la vida cotidiana”

En la película, intervienen casi 40 artistas.  Nunca los buscaba a propósito, la gente se acostumbraba a verme con la camarita.  Al principio, la mayoría no quería que les filmara, pero cuando un personaje venerado como Paco Valdepeñas les decía que estaba bien, y les aseguraba que no era un proyecto comercial, que sólo pretendía dejar constancia del arte, solían relajarse y dar su permiso.  Unos cuantos odiaban la idea de ser filmados, y no insistí.  En una ocasión, Miguel Funi, que tiene fama de no querer ser filmado, me vio grabando un espectáculo suyo con Juan del Gastor en una peña.  Cuando se enteró que estaba con Juan, se tranquilizó un poco, y dijo que le hiciera una copia.  Una semana más tarde volvimos a vernos, y no había hecho la copia.  Me miró fijamente y dijo “Serás italiano to’ lo que quieras, pero yo soy gitano, y si no me haces una copia, ¡te cortaré la nariz!”  Huelga decir que le hice la copia inmediatamente.

Me encanta la serie Rito y geografía, pero mi película representa un planteamiento diferente y una época diferente.  Esto no fue concebido como empeño comercial, porque no tenía ninguna clase de subvención, y resultó incómodo pedir que los artistas cedieran los derechos sin darles nada a cambio.  No quería ser otro extranjero de tantos que han sacado provecho del arte de esta gente.  El objetivo siempre fue el de conservar estos momentos mágicos y personajes para generaciones futuras – sabía que con el paso del tiempo este trabajo adquiriría mayor importancia cultural y significado histórico.  Me ha hecho feliz ver que la comunidad flamenca acepta el internet como un medio para compartir vídeos, y sabía que colgar la película de esta manera no levantaría las sospechas de los artistas.  De hecho, todos los flamencos que han visto la película de esta manera, la valoran mucho y no se sienten aprovechados ni explotados.

Pienso que el mensaje de la película se entiende viéndola.  Si tengo que decir alguna cosa, es que todos debemos cuidar y respetar al máximo esta intensa y hermosa cultura.  Para que el flamenco sobreviva, es imprescindible que siga siendo parte del tejido de la vida cotidiana.  No sé hasta qué punto es posible esto, pero soy optimista de naturaleza, y espero que de alguna manera mi película pueda contribuir a la conservación y exaltación de todo lo que representa el flamenco.

VIDEOGALERÍA
Ver la película completa “A personal journey”


 

 


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