Antonio Gades

Antonio Gades

Antonio Gades

ANTONIO GADES
Coreógrafo y bailarín

Antonio Gades nace en Elda (Alicante), en noviembre de 1936, en el seno de una familia humilde. En ese mismo año su padre parte voluntario al frente de Madrid en defensa de la República Española y posteriormente toda la familia se traslada a un barrio de la periferia de la capital. A la edad de once años Gades deja de ir a la escuela, a pesar de que le gustaba mucho estudiar, y busca trabajo para ayudar a su familia: primero como recadero en el estudió de un fotógrafo y luego como tipógrafo linotipista en el diario madrileño ABC. 

Su primer contacto con la danza se produce casualmente, “por hambre”, a la edad de 15 años. Una andaluza vecina de su casa le había aconsejado que se inscribiera en la academia de la maestra Palitos. Tres meses más tarde es contratado para actuar en un espectáculo de variedades. Aconsejada por Manolo Castellanos, Pilar López acude a ver al joven bailarín, al que incorpora a su compañía y bautiza con el nombre artístico de Antonio Gades. Con Pilar López estudió danza clásica contemporáneamente a todas las disciplinas del baile popular español: la jota navarra, el flamenco andaluz y las danzas de escuela. Nueve años permaneció con la que ya siempre sería considerada por él como “su Maestra”, realizando en 1960 su primera gira por Japón como primer bailarín. En este periodo se produce otro encuentro fundamental: el del mundo del gran poeta andaluz Federico García Lorca, a través de la lectura de una edición clandestina de su Romancero Gitano. Gades comprendió enseguida que su medio de expresión más auténtico iba a ser el flamenco, el baile y el cante andaluz, y que era la Andalucía árida y seca de García Lorca la que a él le gustaba: no aquella pintoresca creada para el turista.

En 1961, tras dejar la compañía de Pilar López, se traslada a Italia, donde trabaja como bailarín y coreógrafo en el Teatro de la Opera de Roma (coreografía con Antón Dolin para el Bolero de Ravel), en el Festival de Spoleto con Giancarlo Menotti (coreografía para la Carmen de Bizet), y en la Scala de Milan (Carmen y El amor brujo de Falla).

Son estos años sesenta en los que comienza a forjar su personalísimo estilo coreográfico.  Para Gades era necesario eliminar todo oropel de mal gusto (las lentejuelas, los virtuosismos que por aquel entonces “prostituían” al flamenco), para tratar de sacar a la luz la esencia de la danza. En la búsqueda de este nuevo punto de vista sobre la coreografía fueron importantes, sin duda, el conocimiento y la atención hacia corrientes artísticas contemporáneas como el movimiento abstracto (Mondrian) y el surrealismo, en la pintura y en la literatura.

En 1974 estrena en Roma Bodas de Sangre, inspirado en el drama de García Lorca, una obra maestra que lo consagró al éxito internacional junto a su ya consolidada compañía., sin embargo, los fusilamiento del 75 en España y un profundo sentido de la responsabilidad moral lo inducen a retirarse de la danza. Sólo la amistad y la persuasión de Alicia Alonso y otros bailarines del Ballet Nacional de Cuba, con los cuales había tenido ocasión de trabajar anteriormente, sirvieron, tres años más tarde, para llevarlo de nuevo a la danza y continuar expresando sus ideas a través de ella. Invitado por la formación cubana, en 1978 inicia una gira por EEUU durante la que  interpreta el rol de Hilarión en el ballet Giselle.

En ese mismo año, la nueva España nacida tras la llegada de la democracia, le encarga la creación y dirección del Ballet Nacional Español. Gades centra la labor de la formación en la recuperación de la memoria coreográfica española  del siglo XX.

En 1981, después de un encuentro con el director Carlos Saura, su ballet Bodas de sangre se convierte en película. Gades/Saura se convierte en uno de los mayores difusores del arte flamenco a nivel mundial. El productor Emiliano Piedra propone continuar esta colaboración y, en 1983 nace la película Carmen. El mismo año Gades crea el ballet Carmen para el teatro, directamente inspirado en la narración de Prosper Mérimée. Un camino análogo sigue el ballet Fuego (1989), creado después de la película El amor brujo (1986) siguiendo una libre interpretación de la obra de Manuel de Falla. En 1994 estrena en Genova la que sería su última coreografía Fuenteovejuna.

La disolución en 1998 de la Compañía no significa el alejamiento de los escenarios de Gades, ya que a partir de entonces supervisa las reposiciones que de sus ballets realizan otras formaciones. 

Fallece el 20 de julio de 2004 y sus cenizas reposan en el que siempre él consideró como “el puerto de su vida”, Cuba. Su inmensa labor ha trascendido el ámbito coreográfico para convertirse en una referencia indiscutible en la historiografía del teatro universal.

Poco antes de fallecer  Antonio Gades sienta las bases de una Fundación que se hace cargo de su legado tiene entre sus finalidades velar por el mantenimiento, el cuidado y la difusión de la danza española en general, y de manera particular, del legado de Antonio Gades. Para lograr sus objetivos la FAG mantiene un archivo que atesora distintos fondos relacionados con la figura de Gades, apoya y supervisa la reconstrucción de sus ballets, edita publicaciones que profundizan en su obra y promueve actividades educativas destinadas a acercar al público en general la danza española y el flamenco. Como depositaria de los derechos de las obras de Antonio Gades, pone a disposición de la nueva Compañía su archivo documental y gráfico así como las escenografías y vestuarios, todos ellos aspectos necesarios para la correcta reconstrucción de los ballets.  

La Fundación fue creada por Gades en el año 2004 y es presidida por su hija la actriz María Esteve que trabaja para el cumplimiento de los fines fundacionales, con el apoyo de su viuda Eugenia Eiriz (Directora) y de su cercano colaborador Josep Torrent. 

Salir de la versión móvil