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Este artículo fue publicado por primera vez en diciembre,
1969 en vol.2 no.12 del FISLetter
y ha sido adaptado para Deflamenco.
El grupo de cantes de los tangos y tientos es otra de las muchas
áreas del flamenco cargadas de contradicciones, preguntas
sin respuesta y paradojas. La primera duda que tenemos que afrontar
es, ¿cuál de las dos formas dio lugar a la otra? ya
que guardan una estrecha relación. El título de este
artículo indica claramente la opinión de su autor,
y el concepto de que el marchoso y casi primitivo tango es el antecedente
de los más estilizados y reposados tientos es compartido
por la mayoría de los estudiosos. Parece ser una constante,
tanto en el flamenco como en otras expresiones musicales, que la
forma ligera y rítmica da lugar a la forma más seria
o ‘jonda’.
Luego
tenemos el problema de orígenes. A diferencia de Antonio
Mairena que cree en el origen gitano de la mayoría de los
cantes, o Hipólito Rossy que piensa que el cante es inspirado
en lo andaluz, seremos realistas y ecuánimes y diremos que
este, y todos los cantes, son el resultado de la mezcla de ambas
fuentes. No obstante, en este caso Mairena lleva cierta ventaja
porque el modo musical de los tangos y los tientos es el mismo que
el de los pilares del cante gitano: soleá, siguiriya y bulería.
Pero hay una diferencia fundamental entre los tangos y estos cantes:
tienen un compás “binario”, es decir, sus medidas
son de dos, cuatro y ocho, a diferencia de los otros cuya estructura
se basa en tres, seis o doce. Esta circunstancia sugiere una fuerte
influencia árabe lo cual es quizás más fácil
de notar en la zambra y la danza mora, familiares de los tangos.
Aurora Vargas
El tango aparece por primera vez en Cádiz alrededor de la
mitad del siglo diecinueve. Su popularidad se extiende a Jerez,
Triana and por la costa hasta Málaga. Probablemente fue el
gaditano Enrique el Mellizo (algunos dicen el jerezano Diego el
Marrurro) que creó los tientos a partir de un tango lento
en los últimos años del mismo siglo.
El ‘tango’ que se hizo popular en Argentina y que posteriormente
llegó a España como baile de salón en los primeros
años del siglo veinte, no tiene nada que ver con el tango
flamenco aparte del nombre y el compás binario.
El significado de los términos ‘tango’ y ‘tientos’,
y la historia de cómo llegaron a ser aplicados a esta determinada
música es algo que se ignora, aunque abundan las teorías.
Un sinfín de comparaciones se han buscado con palabras del
latín, el alemán, idiomas africanos e incluso el inglés,
pero sin resultados concluyentes.
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| Manolo Vargas, Pastora Pavón, Pericón |
Manuela Vargas y Beni de Cádiz |
Esto nos conduce a la siguiente y más confusa cuestión
de todas: la de las etiquetas, o mejor dicho, de las definiciones.
Las grabaciones comerciales nos obligan a contemplar sutilezas como:
| tango flamenco |
tiento por tango |
| tango gitano |
tango por tiento |
| jaleo gitano |
tientos gitanos |
| tientos canasteros |
tientos clásicos |
| tango por zambra |
......................... |
| tientos por zambra |
......................... |
| tientos antiguos |
(Añade otros facultativamente...) |
Aunque algunos artistas y entendidos insisten en que conocen la
definición precisa de uno o más de estos términos,
ninguna definición es útil si no es universalmente
aceptada, lo cual no es el caso con ninguno de los nombres susodichos.
La definición más detallada que nos atrevemos a ofrecer
es que los tangos se caracterizan por un ritmo marcado y contundente,
mientras que los tientos emplean un compás más pausado
y fraseado, alargando y recuperando a cada rato, dando lugar a cierta
sensación remota o nostálgica. Los tangos pueden llevar
un ritmo más acelerado que los tientos, pero no es una regla
y es la mano derecha del tocaor que fija el aire de uno y de otro.
No obstante, hay que mencionar brevemente unas variantes del tango
que presentan diferencias estructurales importantes, como:
Juana la del Revuelo
Tangos del Piyayo
Tangos de la Repompa
Tangos de Triana
Tango extremeño
Estas variantes representan un surtido diferente de versos asociados,
variaciones melódicas y un acompañamiento correspondientemente
diferente comparado con el extenso grupo de los tangos y tientos
(a veces llamado tangos de Cádiz) que aquí estamos
tratando.
Los versos y melodías de tangos y tientos se intercambian
fácilmente, no obstante algunos están, por tradición,
relacionados con una forma o la otra. El siguiente es un verso antiguo
de tientos:
Te voy a meter en un convento
que tenga rejas de bronce
pa’ que tú pases fatigas
y de mi cuerpo no goces
...y un verso tradicional de tangos:
Si alguna vez vas por Cai
pasa por barrio Santa María
y tú verás a los gitanos
como te cantan por alegría
La métrica de los versos es la forma común de casi
todo el cante flamenco: 3 o 4 tercios de 8 sílabas cada.
Coletillas o estribillos pueden ser ligados al verso principal como
escuchamos tan a menudo por alegrías. La siguiente coletilla
es típica de Cádiz:
Vales más millones
que los clavelitos grana
que se asoman por los balcones
Los tangos y tientos se tocan normalmente ‘por medio’
(la, si bemol, re menor, do7), pero también se admite el
toque ‘por arriba’ (mi, fa, la menor, sol7). Unos pocos
estilos pueden precisar de otros tonos o posturas, como mi7 (por
medio, si7 por arriba) o sol menor (re menor si es por arriba).
Estos cambios son relativamente faciles de pillar y se presentan
más a menudo en los tientos que en los tangos. El siguiente
verso de tientos grabado por Pastora Pavón contiene una de
estas variantes curiosas al final del primer tercio:
La casita donde yo habitaba
como era de polvito y arena
el vientecito se la llevaba
Generalmente se le atribuye el desarrollo, sin no la creación
del baile de tangos y tientos al trianero Faíco (1880-1938)
y el madrileño Joaquín el Feo (1880-1940). Pocos bailaores
aprovechan las grandes posibilidades de este compás. El tango
es sensual y emotivo, ofreciendo posibilidades de matización
y profundidad bastante más allá de una rumba gitana
que comparte el mismo compás. Tientos puede ser un baile
sentado, profundo y provocativo, con cierta calidad ensimismada
y casi ritual, y se puede rematar con tangos de la misma manera
que el baile por soleá se remata con bulería. La gran
bailaora sevillana Manuela Vargas realizó una de las interpretaciones
más memorables del baile de tientos con la voz del gran Beni
de Cádiz.
El
baile hace uso de ‘llamadas’ de uno o más compases,
marcadas al comienzo de la frase y que son similares a las mismas
empleadas en la farruca. El compás de los tangos y los tientos
se presta a la improvisación. Además de estar estructurado
sobre medidas de 8, los artistas experimentados saben trabajar frases
de 4 e incluso 2 en determinados momentos, a menudo para acomodar
el cante. Esta flexibilidad aporta riqueza y hace posible una evolución
constante de los tangos y tientos.
La gran tradición cantaora de Enrique el Mellizo vio su
continuidad en las voces de Manuel Torre y Pastora Pavón.
Otro maestros contemporáneos de estos cantes son Aurelio
Sellés, Pericón de Cádiz y Manolo Vargas.
La Cañeta de Málaga
Actualización 2004: Desde que fue publicado
este artículo hace 35 años, se han producido determinados
cambios fundamentales en los tangos, mientras que los tientos han
caído un poco en el desuso.
Antiguamente fue habitual cerrar los tientos con uno o dos versos
de tangos. Ahora existe una variación popular sobre lo mismo
llamada “tientos tangos” donde el cantaor o la cantaora
interpreta dos o tres letras de tientos como introducción
a una larga serie de tangos. Aurora Vargas, Juana del Revuelo y
la Cañeta de Málaga son tres maestras en la materia.
Otro cambio más dramático ha tenido lugar en el repertorio
de estilos que antes se presentaba como un corpus de cantes tradicionales,
como es el caso de la soleá. Hoy en día sin embargo,
gracias en parte a las innovaciones de Camarón de la Isla,
los tangos han adquirido el carácter informal y abierto de
la bulería, es decir, además de los estilos tradicionales,
son asimiladas todas las creaciones originales o basadas en canción
popular, y de esta manera el tango se ha convertido en el primo
binario de la bulería.
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