Texto: Rubén Gutierrez
Fotos: Málaga en Flamenco (Carlos Díaz Martín)
SUEÑOS DE JUVENTUD
A cada uno de los ciclos de los que se compone esta edición de Málaga en Flamenco, le va llegando su San Martín. Última entrega del que reúne a los nacidos con posterioridad de 1.980, que incluye a treinta y siete jóvenes promesas, alguna de ellas ya realidad. Para esta ocasión sí que se llenó el teatro de la capital de la Costa del Sol.
Una muestra más de la pujanza del cante, del baile y del toque flamenco, aunque fue esta última faceta, la del toque, la más destacada de la velada. Por un lado el onubense Manuel de la Luz, que acompañado de El Buho a la flauta y el saxo, y el Pájaro a la percusión, ofreció dos números que vuelan a gran altura, fandangos y bulerías. Aparecería posteriormente el reclamo publicitario de la noche. Enrique Morente Junior y Juan Habichuela Nieto. El de la bajañí demostró con creces los genes que lleva dentro, y el albaycinero escogió un difícil repertorio para su debut en un festival flamenco de empaque. Granaína y bulerías, marca de la casa Morente, que denotaron que Kiki tiene afición y va por buen camino, pero ese camino tiene muchos obstáculos y hay que esforzarse para superarlos.
La portuense Nazaret Cala puso el toque femenino con su voz, valga la paradoja, y bien secundada por el jerezano Fernando Moreno a la sonanta cantó primeramente por soleá, muy acertada en el estilo de la Andonda, y con el compás de Luis y Ali de la Tota se meció con las olas cantiñeras de la bahía que la vió nacer. Llegó el turno del baile de la mano de dos jóvenes malagueños, Fátima y Moisés Navarro, con un espléndido Guadiana en el atrás, que también cantaba con Genara y contaba con Curro de María, Gaspar y Luis Santiago al arte de las seis cuerdas, Juanico junto con las hermanas Sarai y Rocío Navarro al compás y la percusión de Antón. Paso a dos en los tangos de la Repompa rematados con el baile de Fátima con los ecos de Extremadura, donde maneja bien la falda. Transición con las bulerías del Guadi, soberbio, y último número de esta primera parte por seguiriyas con el baile farruquero de Moisés pero que dramatizó con gusto sus movimientos.
Treinta y siete jóvenes promesas, alguna de ellas ya realidad
Tras el receso, otra buena sonanta, la del granadino David Carmona, que aunque con el mismo apellido, no tiene nexo ninguno con la familia Habichuela. Por soleá y tarantas demuestra que es uno de los alumnos aventajados del maestro Manolo Sanlúcar. Y vendría otro poquito de cante. Muy buenas maneras presenta otro joven malagueño que se hace llamar Ríos Cabrillana. Sorprende con su malagueña y en los fandangos, y su laína voz es bien llevada por la experiencia del esteponero Paco Jimeno a la guitarra. Málaga puede presumir de tener otro buen cantaor en ciernes, y en el duelo que tuvo con Rubito hijo salió victorioso. El de Paradas, aunque se busco una de las mejores guitarras de acompañamiento, la de Antonio Carrión, se le vió muy nervioso y su seguiriya no terminó de llegar, al igual que sus fandangos, quizás fuera por esa voz tan plana que presenta.
Tras más de dos horas largas sería el turno para que Encarna López ofreciera sus bailes. La cordobesa exhibe una buena técnica academicista, pero no supo montar los números, y se notó la falta de ensayos previos. Escogió un muy difícil repertorio con marianas y polo, pero la escasa compenetración con los cantaores David Lagos y Antonio Campos, y las guitarras de Niño Seve y Juan el Tomate, solo dieron para mostrar un buen braceo. No todos subieron al fin de fiesta por alegrías, que tampoco fue de los mejores que hayamos contemplado.
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Especial MÁLAGA EN FLAMENCO
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