Texto: Rubén Gutierrez
Fotos: Málaga en Flamenco / Carlos Díaz Martín
JUEGO DE NIÑOS
Los jóvenes siempre andan reclamando un sitio, y más aún en las disciplinas artísticas. Todos ellos se lo merecen, es la mejor manera para que pueden llegar a convertirse en grandes estrellas, pero es más cierto que también deben poner de su parte, e hincar bien los codos. Esta quinta entrega del ciclo “Sólo apto para menores” merecería el calificativo de aprobado por los pelos, porque, aunque cada uno hizo lo que mejor que pudo en su terreno, en los números conjuntos se observó esa desidia hacia el estudio, también propia de la juventud.
De este modo, la pieza inicial por martinete con la que los cuatro protagonistas abrían la velada no nos supo a mucho, pues fue más la improvisación que la intención. Llegaría luego el malagueño Alejandro Moreno para interpretar una malagueña rematada por abandolao con su sonanta. Cómo es tónica habitual en los jóvenes tocares presenta una buena técnica, pero de sentimiento andaba cortito, tanta armonía no conduce a nada, si lo comparamos con las posibilidades expresivas que ofrecen unas melodías bien desarrolladas. Acompañado por Juan Ortigosa a la percusión, tocaría por tangos con el mismo carácter.

Alejandro Moreno |

Jesús Mendez
|
|
Cada uno hizo lo que mejor que pudo en su terreno
Con el terreno abonado de esta manera, es normal que nos sorprendiera el cantaor Jesús Méndez. Este joven jerezano se está abriendo pasó entre las compañías de baile flamenco y en el quinteto de Gerardo Núñez, y ofreció un recital propio de su tierra. Los ecos de la Plazuela de San Miguel sonaron con brillo en la soleá, la seguiriya y la bulería, con especial recuerdo de su tía, esa diva flamenca llamada Paquera. A su lado estaban El Manteca y Manuel Cantarote al compás, amén de Antonio Rey, muy buen guitarrista pero que no se prodiga en la guitarra de acompañamiento al cante. Igual se notó esa falta de práctica que suplió con sus falsetas. Antes del descanso se subiría a las tablas el madrileño José Maya. Su baile, eléctrico como el color del traje rojo que llevaba, es la tercera vez que podemos contemplarlo en esta bienal, lo cual le ha hecho un flaco favor, pues anda cortito de repertorio. Nuevamente bailó por alegrías secundado por Jesús del Rosario a la guitarra, Simón Román y Saúl Quirós al cante y la percusión de Lucky Losada. Es cierto que bailó muy gitano, pero a veces gitano no es sinónimo de flamenco.

José Maya |

Rosario La Tremendita & Salvador Gutierrez |
|
Cuando accedimos de nuevo al patio de butacas nos llevamos una sorpresa. Antonio Rey se había saltado el guión y apareció en escena para deleitarnos con la rondeña de Paco de Lucía. Aquí si demostró porque posee el primer premio en todos los concursos de guitarra de cierto empaque que se celebran en nuestro país. Otra buena sonanta, la de Salvador Gutiérrez, acompañó a Rosario La Tremendita. Su voz rozada, casi afónica, nos brinda auténtico dolor en los estilos dramáticos, como demostró con la zambra en memoria también de Francisca Méndez, y la milonga de la “Hija de Juan Simón”, pero su hilo de voz no llegó a cautivarnos ni en los tangos de Graná, y menos aún por bulerías. Nuevamente José Maya al estrado, esta vez por soleá. Aunque principió con elegancia y sentir flamenco, su baile se fue haciendo progresivamente una copia del anterior, y eso que el marbellí Simón Román hizo de profeta en su tierra y cantó como los viejos maestros. Sólo faltaba el fin de fiesta, todos por bulería, pero que quieren que les diga, pocas veces he tenido la oportunidad de presenciar un cierre de una velada tan caótico.
Más información:
Especial MÁLAGA EN FLAMENCO
|