Panda de las Casillas del Arroyo de los Frailes: Alcalde: José Daniel Fernández. Bandera: David Fernández. Baile: Toñi Romero, Mª Carmen Fernández, Noelia Bustos. Violín: José Molina. Guitarra: Sergio Cuesta, Carlos Fernandez, Carlos Pino y Domingo Romero. Platillos: Francisco Fernández, Javier Bustos y Antonio Ruiz. Pandero: José Fernández y Curro Cruzado.
Orquesta Chekara de Tetuán. Voz y violín: Jallal Chekara. Violín: Fathi Bin Yakob. Voz y ud: Youssef El Hosayine. Kanoun: Youssef El Mezghildi. Darbuka: Mouassine Koraichi.
Cante: Carmen Linares. Guitarra: Paco Cortés y Miguel Ochando. Palmas: Ana y Javier González.
Texto: Rubén Gutierrez
fotos: Paco Sánchez
AL MAL TIEMPO BUENA CARA. Era una de las citas más esperadas. Por mor del flamenco un once de septiembre se iban a reunir músicos árabes con músicos flamencos en el bello castillo de Sohail de Fuengirola, pero el tiempo lo impidió. La amenaza de lluvia obligó el traslado al vecino teatro de Las Lagunas de Mijas, pero el público malagueño no se amilanó y casi llenó el aforo. A mayor número de dificultades, mayor es la respuesta del público, y es que el equipo que encabezan José Luis Ortiz Nuevo y Antonio Benamargo está dando muestras de una gran profesionalidad en esta bienal malagueña.
Pero centrémonos en el aspecto musical, y cuando uno ve en el escenario a veintisiete músicos solo puede augurar que algo grande va a pasar, y así fue. Las melodías árabes, junto con la polirritmia de la panda de verdiales, y la flamenquísima voz de Carmen Linares nos condujeron a aquellos tiempos en los que la península ibérica era sinónimo de fraternidad entre razas. No me gusta el término “transcultural”, pues la cultura de los judíos, árabes y cristianos españoles siempre ha sido sólo una, aunque sí hubiera tres religiones. Este encuentro bajo el marchamo de los cantes de los montes de Málaga dejó abonado el escenario, para que fueran creciendo en él momentos de gran intensidad musical, cargados de buenas vibraciones.

Carmen Linares & Paco Cortés |
Carmen Linares |
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Tras esta primera reunión, y los cantes y bailes de la Panda de Verdiales, Carmen Linares se queda al frente del escenario para ofrecer una primera entrega de su recital flamenco. Principia por tangos, desde Extremadura hasta Graná, pasando por Triana. Junto a la bajañí de Miguel Ochando exhibe el poderío que atesora al interpretar los cantes mineros de la tierra que la vio nacer, y concluida la taranta, será Paco Cortés el que la secunde en la soleá. Las guitarras de ambos granadinos son el complemento ideal para el cante de la de Linares, y es que la sonanta de la ciudad del rojo alcázar posee tal embrujo, que por la cuesta del Sacramonte todavía se ve pasear a Glinka en busca del El Murciano para poder transcribir esas melodías y acordes heredados de tiempos morunos. Se despide con las alegrías de Cádiz, pero después del descanso volvería por su fueros.
Momentos de gran intensidad musical, cargados de buenas vibraciones
Llegaría el turno de los músicos tetuaníes para deleitarnos con la música andalusí. El sobrino del gran maestro Chekara, con el violín en sus rodillas, da paso a las nubas que se originaron en el Al-Andalus. Es absurdo decir que el flamenco se origina de este tipo de múscia, pero sí es más cierto que el flamenco contiene muchos genes de este genero musical por lo que podemos considerarnos primos hermanos, en especial en el empleo del modo frigio o flamenco, y en la estructura poética de las moaxajas. Igualmente el mawwal, composición libre de la música Al-lah, es muy similar a nuestra jabera. Jallal nos hizo recordar el eco de su tío, uno de los músicos mas grandes de la otra orilla del Mediterráneo.

Panda de Verdiales |
Orquesta Chekara de Tetuán |
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De nuevo Carmen aparece sobre las tablas del teatro para ofrecer tientos, pero como se cantan los tientos, con sólo un tercio por tangos para rematar el cante. En la malagueña se acuerda de la Trini y las seguiriyas nos conducirían al último número por bulerías, y en esta ocasión serían las letras de la Repompa las que nos hacen admirar la labor de esta mujer para recuperar la memoria de la mujer cantaora como así quedó registrado en su CD recién reeditado “Antología de la mujer en el cante”.
Ya sólo quedaba el fin de fiesta, un nuevo encuentro para entonar el himno oficioso de Tetuán. Nos referimos a la Tarara, composición que llegó a la Tamuda romana de manos de los judíos sefardíes que también fueron expulsados de España junto a los moros, y que se refugiaron en la ciudad que se desarrolló a los pies del monte Dersa. El público acabó haciendo palmas al compás de la composición en una acto de fraternidad entre músicos y razas, recordándonos el “Macama Jonda”, otros de mis discos de cabecera.
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Especial MÁLAGA EN FLAMENCO
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