Cante y guitarra: Mayte Martín. Guitarra: José Luis Montón. Contrabajo: Guillermo Prats. Violín: Olvido Lanza. Percusión: Chico Fargas. Aforo: Lleno
Juan Vergillos
fotos: Paco Sánchez
Coplas de viento y soledad
La ironía, el sentido del humor, es lo que salva a la poesía de Alcántara de la melancolía. O es la melancolía la que la salva del ingenio. Mayte Martín tiró de la melancolía, en tantas ocasiones amorosa, en su adaptación de un ramillete de poemas del malagueño. Fue junto al pantano del Guadalhorce en Ardales, en una tarde de soledad y viento. El viento aullando con fuerza en las copas de los árboles solitarios. Tanto fue así que en algún momento sospeché que el concierto se tuviera que suspender. Pero no fue así. La adaptación de Mayte Martín coge lo sentimental de Alcántara para traerlo a un terreno propio, el de sus melancólicas canciones amorosas. Las melodías tiene todas un aire de familia, normalmente en una progresión descendente con aire de bolero, con la excepción de un tango dedicado a un poema en memoria de Altolaguirre. Otros homenajes, como el de Miguel Hernández, y a las anónimas protagonistas de los versos y los besos del autor.

Mayte Martin |
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No estaba preparado para ello. Pensaba que Mayte cantaría coplas de Alcántara por cantes flamencos de tradición. No fue así. Llegué al pantano perdido entre la naturaleza asombrosa, feroz. Y perdido, desconcertado seguí hasta que la lágrima del puro verso, de la pura melodía, bañó mi rostro. “Siempre guardé un pequeño presupuesto para el amor”, el testimonio veraz de nuestra modestia sentimental. O el testimonio de los muertos “los muertos no conocen a los muertos”. Mayte Martín sedujo, como siempre. Por su música. Por su voz, por su fraseo hermoso. Por la verdad con la que dice las piezas (ya saben aquello de que el poeta es un fingidor, de Pessoa). Por su simpatía también. Incluso con su exceso de almíbar en las melodías originales y en los arreglos de violín y percusión.
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Especial MÁLAGA EN FLAMENCO
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