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X FESTIVAL DE JEREZ
5 de marzo de 2006
Texto: Estela Zatania
Fotos: Rafael Manjavacas
LOS FARRUCO
Teatro Villamarta 2100h
Baile: Rosario Montoya “La Farruca”, Antonio
Fernández Montoya “Farruco”, Pilar Montoya
“La Faraona”, Juan Antonio Fernández
“Barullo”. Cante: El Canastero, José
Anillo, María Vizárraga, Juan José
Amador. Guitarra: Antonio Rey, El Perla.
La voz por alegrías de María Vizárraga,
una de las artistas más veteranas en el grupo de
Los Farruco, sin ser de la familia, arranca otro happening
bailaor de este grupo único. Guste más, guste
menos, es un espectáculo que no se puede confundir
con ningún otro del género. Desde el primer
instante en que aterrizas en planeta Farruco, entras en
un mundo de compás y energía flamenca de la
mano de Farruquito, nieto de aquel viejo Farruco que diseñó
la línea que hoy en día entendemos por farruquera.
Es probable que Carmen Amaya creara el concepto del baile
flamenco como “furia a ritmo”. Las fotos y relatos
históricos anteriores a la aparición de la
catalana delatan un tipo de baile centrado en la dulce sensualidad
femenina y la elegancia del hombre. Con la época
de la Amaya, y luego Farruco, llega el baile flamenco “enfadado”,
y es la imagen hecha lugar común que reina mundialmente.
Este
grupo lleva el concepto a sus últimas consecuencias,
y ahora Rosario Montoya “Farruca”, hija del
viejo Farruco y madre de Farruquito, que vuelve a bailar
después de varios años de inactividad, ha
plasmado una visión femenina de la línea familiar.
Los Farruco representan la antítesis de la mayoría
de los grupos actuales donde destacan más las elaboradas
coreografías que la espontaneidad que es el marchamo
de la familia. De hecho, la noche de 5 de marzo, algunas
cosas no se terminaron de cuajar como otras veces, pero
es la familia misma que ha colocado el listón a tanta
altura – sólo es posible comparar sus actuaciones
con otras suyas.
Los Farruco definen lo que significa “tener presencia”.
La aparición de cualquiera de ellos en el escenario
provoca la excitada reacción del público –
hoy en día sólo Manuela Carrasco tiene esa
clase de poderío – y cada uno de los intérpretes
tiene identidad propia: si la Farruca es mujerona felina,
Farruco es provocativo y atrevido, Pilar la Faraona es chuflera
con algo más, Barullo es fuerte y controlado…
Un sentido natural de la teatralidad procede directamente
del abuelo, que era maestro en trabajar el público,
en el mejor sentido de la palabra. De él son heredados
los magníficos contrastes – calma total a máxima
potencia – que produce las emociones fuertes que levanta
el vello.
Llega
Barullo como un Boeing tomando tierra para un baile en solitario
por siguiriyas – creo que es la primera vez que se
le encarga tanta responsabilidad – que maneja con
casi tanta madurez como los mayores. Otra novedad es la
larga bulería a palo seco sin marcaje obvio del compás,
“Bulería galáctica” dice el programa.
Primero los cantaores, de uno en uno, cual ronda de tonás.
Todo cante sin acompañamiento musical adquiere peso,
y la seriedad se mantiene gracias a la ausencia de percusión
de ninguna clase, el compás cuelga en el aire y reivindica
su autosuficiencia. Llega Farruco para bailar dentro del
círculo de voces: bulería corta, romanceada,
extremeña, jerezana…largo rato, cada cantaor
con su personalidad, el invento es eficaz y destinado a
ser copiado.
El baile de la Farruca cierra el espectáculo: soleá
que rápidamente se convierte en soleá por
bulería. Ella posee la oscura intensidad de Farruquito
y su baile es todo menos superficial. Cuando llega el momento
del saludo final, es ella que acapara el aplauso más
efusivo. Entonces sólo queda la pataíta del
pequeño Carpeta, el niño-hombre, la esencia
de Los Farruco en un paquetito de ocho años.
El Carpeta
TAMBIÉN…
Excelente presentación en el teatro Guadalcacín,
grupo flamenco de gran calidad, centrado en la guitarra
de Javier Patino, cante de Antonio Campos, el baile de Pedro
Córdoba y, aparte de la percusión habitual,
la inclusión de la txalaparta, instrumento ancestral
vasco que se integra de forma notable de la mano de las
gemelas Maika y Sara Ttujunak, con la guitarra, el cante
y el baile... permiten, al margen de la curiosidad, disfrutar
de un espectáculo flamenco 'De la frontera'.

Después
del Villamarta, a la medianoche en la Sala la Compañía,
Eliezer Truco, madrileña, presentó su cuadro
con el artista invitado, cantaor Talegón de Córdoba,
además de las voces de Manuel de la Malena y Jesús
del Almendro, las guitarras de Jorge Rodríguez y
Antonio Españadero, la percusión de Diego
Álvarez el Negro y la flauta y violín de Omár
Acosta. Ha sido interesante ver un tipo de flamenco tradicional
pero diferente. El veterano Talegón dice “soy
de Córdoba, pero artísticamente de aquí”
y para cantar en solitario eligió ‘caracoles’,
no sin antes rendir homenaje a don Antonio Chacón.
Otro solo de cante fue Anda Jaleo, la canción folclórica
popularizada por Pastora Pavón, y una rareza hoy
en día. La Truco bailó a cante abandolao con
bata de cola, taranto, soleá…competente, interesante
y digna.
La Truco
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