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X FESTIVAL DE JEREZ
3 de marzo de 2006
Texto: Estela Zatania
Fotos: Rafael Manjavacas
BALLET DE SARA BARAS “Sabores”
Teatro Villamarta 2100h
Artistas invitados: José Serrano, Luis Ortega.
Cuerpo de baile: Alicia Fernández, Cecilia Gómez,
Ana González, Charo Pedraja, María Vega, Raúl
Fernández, José Galán, Raúl
Prieto, Daniel Saltares. Guitarra: José María
Bandera, Mario Montoya. Cante: Miguel de la Tolea, Saúl
Quirós. Percusión: Antonio Suárez.
Violín: José Amador Goñi.
De
las grandes figuras del baile flamenco actual, Sara Baras
es la que más acierta en la mezcla de elementos comerciales
y artísticos. Si Yerbabuena o Belén Maya son
a veces demasiado cerebrales, y la Pagés tira por
los espectáculos tipo Broadway (independientemente
de cómo baila cualquiera de éstas), Sara logra
atraer la atención con montajes vistosos para luego
despachar su flamenco sin miramientos, caiga quien caiga.
La persona que prefiere su flamenco libre de efectos o
recursos teatrales acude a estas grandes obras con cierta
predisposición negativa, pero esta bailaora sabe
hasta dónde puede llegar con lo comercial para complacer
al gran público, y en qué medida hay que ofrecer
sustancia para no perder al aficionado serio. Tiene abiertas
las puertas de los grandes teatros del mundo entero pero
también es objeto de admiración para muchas
jóvenes bailaoras. No es un equilibrio fácil
de conseguir.
La marcha del espectáculo es absolutamente coherente,
de principio a fin. Excepto por un solo de percusión,
nada sabe a relleno, la excelente iluminación (que
tanto falta en la gran mayoría de las obras que hemos
visto dentro del festival), cultiva el interés y
dirige la energía teatral, los números en
soliltario y del cuerpo de baile están bien contrastados
y espléndidamente coreografiados.
“Sabores” está dedicado a Concha Baras,
madre y primera profesora de baile de Sara, y ostenta un
deseo de honrar el pasado, un mensaje que es pregonado inicialmente
por un enorme retrato de Tía Juana la del Pipa y
unos miembros del cuerpo de baile que se sienten en el suelo,
de espaldas al público, para admirarlo detenidamente.
Y ¡zas!, retrato fuera para dejar sitio a un espectáculo
de flamenco contemporáneo que admite pocos peros.
El programa indica bailes como tangos, seguiriya, taranto,
tanguillo, martinete, zambra, soleá por bulería
o bulería, casi todo despachado de un largo tirón
sin costuras, de modo que los aplausos se guarden para el
final, aunque se siente el público ansioso de aplaudir
en cualquier instante y por cualquier motivo: Sara tiene
numerosos incondicionales y la mezcla de caras en el Villamarta
indicaba un amplio abanico de niveles económicos,
sociales y nacionales.
La seguiriya de Luis Ortega, artista invitado, con castañuelas,
o “palillos” como los llaman los profesionales,
es casi una curiosidad hoy en día cuando muchos jóvenes
bailaores ni aprenden a tocar este instrumento percusivo
relacionado siempre con todo baile español. José
Serrano, otro bailaor invitado, interpreta alegrías
empezando por las pocas oídas alegrías de
Córdoba y en general, el cuerpo de baile es sumamente
profesional y pulido, especialmente los varones.
Pero la estrella indiscutible es Sara Baras cuyo baile
principal es por martinete, y por si alguno no supiera que
es un cante de herreros, Sara luce camiseta negra de tirantes,
pantalón y mandil, una apariencia que sugestiona
placeres ocultos de otro tipo…es que la bailaora tiene
mucho olfato para estos detalles y conoce los límites.
La cantidad de besos extravagantes enviados hacia el público
ha disminuido (a Dios, gracias) y ya casi no tienes esa
sensación incómoda de que la Baras te quiere
vender su mercancía.
Un
alto grado de profesionalidad, una impecable puesta en escena
y una meticulosa preparación técnica caracterizan
toda la producción. El mayor punto negativo, pero
es cuestión de gustos, es el cante implacablemente
modernito de la pareja cantaora que abusa de las voces armonizadas
en clave rigurosamente camaronera. Es un sonido que llega
a cansar tanto como el cajón que no da tregua. El
vestuario diseñado por Sara luce un hermoso colorido
y una amplitud de faldas - otras bailaoras se empeñan
en llevar vestidos negros de poco vuelo, trapos muertos
que no dicen nada.
El fin de fiesta con la participación de la madre
de la protagonista, y un largo agradecimiento hablado de
la bailaora, redondean y clausuran una velada amena en el
teatro Villamarta.
TAMBIÉN…
A las cinco de la tarde en la Sala la Compañía,
José Luis Ortiz Nuevo ofreció su “Érase
una vez el flamenco” con la colaboración de
Ángeles Gabaldón y David Palomar, presentación
que se repite el viernes día 10. En el Palacio Villavicencio
había programa doble de lujo con los jerezanos Antonio
Rey, guitarrista de concierto de impresionante talento,
y Joaquín Jiménez “Salmonete”,
cantaor, con el acompañamiento de Alberto San Miguel.
Salmonete ofreció un comprometido recital de los
cantes básicos…liviana, soleá por bulería,
siguiriya, fandangos, buleriás…que son su especialidad.

Salmonete con Alberto San Miguel
El programa maratoniano del día concluyó
en la bodega Los Apóstoles con el inetiquetable Tomasito,
inspirado bailaor y adolescente profesional, con su grupo
rockero y mucho compás.

Tomasito
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