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X FESTIVAL DE JEREZ
25 de febrero de 2006
COMPAÑÍA DE BELÉN MAYA “DIBUJOS”
Teatro Guadalcacín
COMPAÑÍA DE MANUELA CARRASCO “UN
SORBITO DE LO SUBLIME”
Teatro Villamarta
CUADRO DE LA PEÑA TÍO JOSÉ
DE PAULA
Peña Tío José de Paula
LOS SABORES DEL FLAMENCO
Texto: Manuel Moraga
Ayer era día ideal para que una japonesa
realizara una tesis doctoral sobre las diferentes manifestaciones
del flamenco. En sólo unas horas pudimos pasar del
ritual casi doméstico a la sofisticación del
diseño en la escena.
La jornada comenzó a mediodía con la presentación
del libro-DVD “Rito y geografía del cante flamenco”
en la Bodega San Ginés. Allí estuvo el que
fuera el director de esta mítica serie realizada
por Televisión Española, José María
Velázquez-Gaztelu, y allí pudimos ver imágenes
de, entre otros, Tío Gregorio El Borrico, uno de
los flamencos más significativos que el barrio de
Santiago ha dado a este arte.
A
media tarde, dimos un salto en el espacio y en el tiempo.
Desplazados a Guadalcacín, su teatro albergó
“Dibujos”, de Belén Maya. Una propuesta
que explora terrenos concomitantes con la danza flamenca
y donde el baile se despoja de su atadura ancestral para
convertirse en un lenguaje autónomo, capaz de expresar
ideas propias. El rito ha desaparecido en beneficio de la
libertad expresiva, en beneficio del lenguaje. El baile
subraya su capacidad de crear dibujos en el espacio. Belén
bailó la guitarra de José Luis Rodríguez
y el cante de Manuel Gago ofreciendo un extenso repertorio
en el que no faltaron sus alegrías con bata de cola.
La bailarina logra distanciarse de los cánones flamencos
para volver a ellos, pero no con la intención de
seguirlos como autómata, sino con un propósito
de recreación (nunca mejor dicho) en las estampas.
Un metrónomo da unidad a las diferentes piezas del
espectáculo mientras nos recuerda la disciplina del
tiempo.
Hora
y media después, el telón del Teatro Villamarta
se abre y sobre el escenario aparece ya plantada (mantón
ocre sobre vestido negro) la estampa flamenca de Manuela
Carrasco. El taranto abre una sucesión de números
de baile y cante. El sonido tuvo algunos problemas al principio,
pero solventadas esas dificultades, los artistas fueron
calentando el ambiente. Hacía falta, porque estuvo
lloviendo todo el día. Uno de los momentos más
intensos de la noche lo protagonizaron Manuel Molina (artista
invitado) y Manuela Carrasco. La poesía y el lirismo
cantaor del primero se veía correspondido con ese
grave dramatismo de la segunda. Tuvieron también
su sitio los artistas de la Compañía como
el bailaor Rafael de Carmen (espléndido), el guitarrista
Pedro Sierra o los cantaores José Valencia, La Tobala
y Samara Amador. En medio el baile de la Carrasco por alegrías
a la usanza clásica: manos en la chaquetilla al zapatear,
estampa compuesta en todo momento, hombros en su sitio,
brazos buscando el alma del baile... La apoteosis llegó
con el baile de la soleá. Ahí fue donde Manuela
Carrasco puso todo el arte, creando intensidad y descargándola
en sus momentos oportunos. Pero no una intensidad en movimientos,
sino interior, introspectiva y, por tanto, transmisora de
sentimientos.
Y para rematar la velada, nada mejor retroceder aún
más en el tiempo compartir un buen rato con las mujeres
del Cuadro de la Peña Tío José de Paula.
Escucharles cantar y verles bailar es una delicia, además
de un buen ejercicio de antropología. Eva Rubichi,
la Dolores, la Antonia, la Carmen, Fernando Vargas... Tangos,
fandangos y, desde luego, bulerías a raudales y a
compás. El compás de Santiago. En menos de
seis horas habíamos pasado de la visión contemporánea
del flamenco a la raíz vivencial de este arte. Y
si el día comenzaba con imágenes de Santiago,
qué mejor que terminarlo in situ después de
haber realizado esa enriquecedora panorámica estilística
de un arte que nunca deja de provocar sabores.
Foto Manuela Carrasco por Manny Rocca.
Foto Belen Maya por Rafa Manjavacas
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