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Alreó
de la fragua
Viernes, 24 de febrero, 2006. 24h. Bodega de los Apóstoles,
Jerez de la Frontera
Texto y fotos: Estela Zatania
Cante: Nano de Jerez, Gordo de Jerez, Fernando de la
Morena, Juan Villar. Guitarra: Eduardo Rebollar, Antonio
Carrión, Niño Jero. Baile: Yolanda Lorenzo.
Palmas: Perico de la Chana, Diego Montoya. Voz en off: Pepe
Marín.
Día 24 de febrero de 2006, casualmente el
trigésimo tercero aniversario de la desaparición
de Manolo Caracol, ha arrancado el décimo Festival
de Jerez de 2006, y el protagonista del primer espectáculo
del ciclo Café-Cantante en la Bodega de Los Apóstoles
ha sido la fragua y el ambiente añejo que la rodea.
Siguiendo la tradición flamenca del arte como herencia
familiar, “Alreó de la fragua” es hijo
de un montaje anterior, “La fragua de tío Juane”
que gozó de grandes éxitos desde 1987 hasta
1992 con un formato tan honesto como directo.
Ahora es el hijo de aquel viejo herrero que viene a transmitirnos
su versión de la pureza flamenca, frase manida pero
válida si logramos deshacernos de la mala prensa
que trae últimamente. Cayetano Fernández González,
“Nano de Jerez”, 57 años, es un cantaor
discreto pero sólido, tan legítimo como la
fragua encendida situada en el escenario, un hombre que
ama y respeta los cantes y recuerdos que están en
él y ansía hacernos comprender porqué
siguen siendo relevantes.

Nano de Jerez
Para el propósito hubiera sido difícil escoger
a mejor plantilla: el gaditano casi jerezano (por su personalidad
cantaora y su repertorio), Juan Villar, el jerezanísimo
Fernando de la Morena y el propio hermano del Nano, el Gordo
de Jerez. Los dos tocaores, Eduardo Rebollar y Antonio Carrión,
seguramente los más jóvenes hoy en día
que siguen una línea rigurosamente tradicional, también
son ideales para la tarea, y el apoyo no anunciado pero
muy acertado del Niño Jero redondea ricamente el
ambiente.
El Nano de Jerez canta con absoluta
soltura y dignidad
Ideal también, el marco de la bodega, con su techo
alto, suelo de piedra, barriles históricos y el venenciador
que recibe a cada “invitado” con una copita
de jerez fresquito y seco. “Alreó de la fragua”
se estrenó el año pasado en Cáceres
y luego en Madrid y es la primera vez que se presenta en
tierra autóctona. La voz en off habla poéticamente
del “fuego en el cante”, “el martinete
y la fragua” para introducir una ronda de martinetes
de estos cantaores tan bien formados para la tarea. Destacar
que el Nano tiene cierta fama de festero sin más,
en gran parte debido a su popular número del “bombero”,
(una chufla que aprendió del cantaor cómico
el Brillantina según cuentan los veteranos), pero
no es, ni muchísimo menos, un cantaor corto. Conoce
e interpreta los cantes básicos con absoluta soltura
y dignidad. El Gordo va haciendo una herradura mientras
cada cantaor ofrece sus martinetes, y misericordiosamente
los golpes del martillo sobre el yunque no pretenden imitar
el compás de la siguiriya. Acaba la ronda, el Gordo
alza la mano con la herradura y nos dice con voz de Moisés
cuando bajó del Monte: “¡esta es la herencia
que me dejó mi pare...ya está la herradura
terminada!” y se le siente tan auténticamente
orgulloso, que lo que hubiera podido ser un momento casi
bochornoso, llega a conmover.
El aire de la bodega se enamora
de la voz redonda y flamenca de Fernando de la Morena
Llegan los tocaores y el escenario se convierte en una
bodega dentro de la bodega. Ya estamos alreó de la
mesa de madera, fluye el vino y el toque de nudillos no
tarda en repiquetear. De pronto lo ves tan claro…estos
hombres están buscando el sabor de su recuerdo colectivo
para reivindicar un tipo de flamenco que para ellos es el
único. Soleá por bulería, ese cante
oriundo de las bodegas jerezanas, a golpe de nudillos y
palo seco. Entonces la enorme bodega se llena del sonido
de las doce cuerdas de Rebollar y Carrión para los
tangos del Nano. El hilo se rompe bruscamente con un baile
por taranto de Yolanda Lorenzo que aporta poco. Fernando
de la Morena canta por malagueñas con toda la personalidad
que siempre demuestra, y el aire de la bodega se enamora
de su voz redonda y flamenca. Juan Villar lucha valientemente
con unos tientos…la voz no responde a ratos, pero
al final Villar gana la batalla demostrando que es una de
las máximas figuras actuales del cante. La simbiosis
entre el Niño Jero y el cantaor es perfecta y Villar
acaba por tangos con los aires extremeños que siempre
ofrece.

Fernando de la Morena - Juan Villar
Juan Villar demuestra que es
una de las máximas figuras actuales
Un largo baile por soleá por fin da paso a las siguiriyas
de Villar, terminando como suele hacer con “Comparito
mío ‘Farruco’ “ con los detalles
en tono mayor que dan en Cádiz gracias a la versión
del maestro Fosforito. Bulerías final al 5 "por
arriba" y cuando la última pataíta ha
pellizcado, han pasado casi dos horas sin que nadie se haya
dado cuenta, y de esta manera tan brillante el Festival
de Jerez se da por inaugurado.
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