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José Antonio Rodríguez
“…en el tiempo”
Miércoles, 5 de octubre, 2006. 2100h. Teatro Central
Especial XIV Bienal de Flamenco de
Sevilla. Reseñas, programación, fotografías...
Texto: Estela Zatania
Autor, guitarra y dirección
musical: José
Antonio Rodríguez. Segunda guitarra: Francisco
Javier Gallardo, Javier López. Bajo eléctrico
y cello: Ángel Morilla. Voz: Rafael de Utrera. Saxo
y flauta: Jon Robles. Teclados y sampler: Miguel Ángel
López. Percusiones: Agustín Henke, Agustín
Díaz Sera. Baile: Rosario Toledo.
Natural de Córdoba, tierra de guitarristas,
José Antonio Rodríguez posee un impresionante
surtido de los más importantes premios concedidos
en guitarra flamenca. Con 20 años obtuvo el título
oficial de profesor de guitarra en el Conservatorio Superior
de Música de Córdoba, ha participado en los
grandes festivales de música del mundo y firmado
numerosas composiciones para orquesta, ballet y cine. Es
un auténtico músico para músicos, algo
que ni Ramón Montoya ni Ricardo ni Sabicas, ni siquiera
Paco de Lucía hubieran podido soñar en su
día. El destino del guitarrista flamenco siempre
había sido de acompañar el cante y el baile,
interpretar algún solo de guitarra entre números,
o incluso dar recitales de guitarra solista si el nivel
técnico y el repertorio lo permitían.

Rodríguez pertenece a la nueva generación
de guitarristas que ha desarrollado la música del
flamenco más allá de sus parámetros
originales, hasta el extremo de prescindir de voz y baile,
excepto como adorno o descanso – si antes el solo
de guitarra proporcionaba un breve cambio de aire dentro
del recital de cante o baile, ahora es el cante y el baile
que desempeñan esa función para el concertista,
una fórmula estrenada por Paco de Lucía, desarrollada
por Vicente Amigo y Manolo Sanlúcar y empleada hoy
en día por todos los concertistas de la guitarra
flamenca.
Incluso teniendo en cuenta y respetando la naturaleza y
legitimidad de este planteamiento, hay una decepcionante
uniformidad entre los temas de “…en el Tiempo”.
Con puntuales y breves excepciones, toda la música
del recital cae en el tono modal con una velocidad similar.
Cada composición empieza con lo que algunos llaman
la “introducción contemplativa”, esa
música indefinida, dulce y desprovista de un ritmo
seguido, que ubica oídos y mentes para lo que vendrá
a continuación. Es una moda convertida en recurso
que empezó hace más de veinticinco años
(otra vez, el joven de Algeciras), y que los actuales guitarristas
son incapaces de abandonar. Pero lo más sorprendente
es que el trasfondo binario que se esconde detrás
de todo palo flamenco, hasta los ternarios o de amalgama,
es destacado de tal manera que una siguiriya se proyecta
rítmica y anímicamente igual que una rumba,
una soleá, unos tangos, una taranta…
La eterna búsqueda de
la frontera entre lo que es, y no es el flamenco –
es posible que Rodríguez la haya encontrado y nos
esté desafiando a cruzarla con él.
La extraordinaria bailaora Rosario Toledo que pone movimiento
a algunas piezas, ha encontrado su camino contemporáneo
sin salir del territorio flamenco. Tiene la envidiable capacidad
de ser moderna a más no poder, a la vez que hace
gala de los valores estéticos del pasado. Su estilo
es auténtico, original y natural. El cantaor Rafael
de Utrera se ve obligado a moderar su hiperactiva voz y
buscarse en un terreno más relajado, casi susurrando
algunos tercios, aunque luego despegue en momentos puntuales
de la soleá apolá y la siguiriya.

Ocho músicos vestidos de negro, cuatro en cada lado
de José Antonio Rodríguez en camisa blanca,
es la sobria estampa para dos horas de recital sin intermedio.
Una flauta que refleja las melodías de la guitarra
nos ubica años atrás y proporciona un feeling
flotante, amorfo e inconfundiblemente jazzístico.
La percusión es admirablemente discreta. No cabe
duda que esta música rezuma elegancia y poesía,
pero la falta de contundencia da un carácter más
“norteño” que mediterráneo –
a lo mejor por eso cuesta relacionarla con el flamenco,
a pesar de la abundancia de elementos claramente identificatorios
(guitarra española, compás, escala flamenca…).
La eterna búsqueda de la frontera entre lo que es,
y no es el flamenco – es posible que Rodríguez
la haya encontrado y nos esté desafiando a cruzarla
con él.
Más información:
Especial XIV Bienal de Flamenco. Programación,
reseñas, fotografías
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