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Agujetas, El Pele, Juana
Amaya
Miércoles, 4 de octubre, 2006. 2100h. Teatro Lope
de Vega
Especial XIV Bienal de Flamenco de
Sevilla. Reseñas, programación, fotografías...
Texto: Estela Zatania
Cante: Agujetas,
El
Pele. Guitarra: Antonio Soto, Manuel Silveria. Percusión:
José Moreno, El Güito.
Grupo de Juana
Amaya: Cante: El Galli, Enrique
el Extremeño, Luis Moneo. Guitarra: El Bola,
Rafael Rodríguez. Percusión: Tete Peña.
La noche del 4 de octubre se presentó la obra
más novedosa de las principales actuaciones de la Bienal
de Flamenco de Sevilla. A saber: cante, baile y guitarra sin
obra alguna de principio a fin. Si ha habido actuaciones sin
formato de obra en el ambiente informal del Hotel Triana o
el Teatro Alameda, unos veinticinco espectáculos de
formato grande han sido repartidos entre los escenarios de
mayor lujo y prestigio del Teatro Central y el Lope de Vega.
Da a entender que el cante o el baile en estado natural carecen
de suficiente interés o categoría para merecer
su presentación en los mejores escaparates del dilatado
festival.
Hay ánimo en esta Bienal de exponer las nuevas tendencias,
pero las obras no son un estilo de baile sino el refugio
del artista con más recursos económicos que
artísticos. Si las luces, decorado y guión
son estupendos, si cada movimiento del baile está
montado con un numeroso grupo de músicos a base de
incontables horas de ensayo, el éxito no está
garantizado, pero hay menos margen para el fracaso y menos
responsabilidad recae en el protagonista. De hecho, es totalmente
posible el triunfo de una obra donde el artista principal
ha sido mediocre, pero siempre perdonamos una actuación
buena dentro de una obra mediocre: no hay pérdida.
Entonces
con la mayor admiración y agradecimiento asistimos
al recital compartido de Agujetas, El Pele y Juana Amaya,
tres anacronismos que no hacen más que apoderarse
del escenario y exponer la delicada mercancía que
son sus respectivas almas. No hay escenografía que
valga. No hay más que el artista, el tiempo y el
espacio, y las formas del flamenco para unirlos con coherencia.
El Agujetas llegó, cantó y se marchó.
Las actuaciones de este cantaor suelen ser así, el
hombre no tiene el don de gentes, ni nada que se parezca
a ello. Y francamente, la crudeza de su oferta es parte
de la atracción. Sabemos que Agujetas, el último
clásico de la última generación de
cantaores clásicos, no miente. “¡Buenas
noches, voy a cantar por soleá!”. A paso ligero
interpreta estilos tradicionales teñidos de su habitual
anarquía, y se jalea solito. Cortito y rancio. “¡Voy
a cantar por siguiriyas!” exclama casi gritando. Antonio
Soto a la guitarra toca con sorprendente y excesiva timidez,
el figurón se impone. “¡Unos fandanguitos!”
son tres letritas lanzadas con vehemencia. “¡Bulería
pa’ escuchar!...quiere decir ‘soleá al
golpe’, lo que en Jerez se llama ‘bulería
pa’ escuchar’”, explica el cantaor con
ánimo didáctico dentro de la espontaneidad.
Curiosamente Soto le acompaña al seis o siete por
arriba (desde la fila 7 no es posible precisar) cuando hubiera
podido tocar al uno o dos por medio, la postura acostumbrada
para estos cantes. “¡Voy a cantar por siguiriyas
muy viejas, más viejas que yo!” Aunque esté
mermado de facultades, su peleado decir otorga la jondura
que echamos de menos en cantaores más jóvenes.
“¡Un poco de martinete y me voy!” Dicho
y hecho.
No hacen más que apoderarse
del escenario y exponer la delicada mercancía que
son sus respectivas almas

Manuel Moreno Maya “El Pele”, Córdoba,
1954, caracolero con fuerte personalidad propia, buen contraste
a la voz anterior. Con la magnífica guitarra de su
paisano Manuel Silveria, abre por soleá con detalles
sensibles, fascinantes, un estilo personal con curiosos
arranques que aportan dimensión. Es un cantaor para
el que es necesario desarrollar el gusto. Malagueña
con abandolao, con ánimo de gustar. Siguiriyas “dedicadas
a toda la gente que viene de fuera, y a todas las personas
que están haciendo que este arte sea el más
lindo del mundo”, y se entrega de cabeza y corazón,
prácticamente entrando en trance y temblándole
el cuerpo entero cuando por fin remata “Se lo pío
yo a las estrellas”. Rompe acertadamente por “alegrías”,
que tenemos que llamar “cantiñas” por
ser estilos originales en su mayor parte. Este hombre del
interior es de los pocos capaces de convencer con creaciones
por alegrías, como ha demostrado con su brillante
interpretación de “Sobre la playa llueve”,
que ha sido copiada y grabada por otros cantaores a lo largo
de los años hasta convertirse en un clásico.
Todavía tiene ganas de cantar, y lo hace por bulerías,
recordando a Caracol, aires de romance y extremeños.
Silveria, sabio y respetuoso, apenas se nota, abundan las
sutilezas, Jerez queda lejos y son bulerías profundas.
Todo
esto, y todavía queda el baile temperamental de la
moronense Juana Amaya. Se presenta seca y poderosa, decidida,
guapísima a sus 38 años, racial sin estereotipismo
superficial. Expresiva y jonda por alegrías, no es
fácil, ni es su baile habitual. No sé en qué
se nota tan fácilmente que no es un baile coreografiado,
pero salta a la vista. Sus pellizcos, pasos y silencios,
todo llega cuando lo piden la voz, la música, el
momento y su propia necesidad de romper. Los cantaores se
encargan de hacer tiempo por bulerías mientras la
señora descansa unos minutos: David el Galli, de
Morón, Enrique el Extremeño y la sorpresa
de Luis Moneo, los tres cantando bien mantienen el interés.
Vuelve Juana, por soleá con aire de soleá
por bulería. Hay comentarios de que no está
centrada, pero los que conocemos su repertorio sabemos que
está luciendo un nuevo menú de movimientos,
algunos inspirados en los Farrucos, otros, absolutamente
originales. Entonces a pesar de algún que otro remate
sucio, hay una nueva energía, la emoción de
estar explorando movimientos que no son los de siempre,
admirable en una artista madura.
Cuando el flamenco tradicional está siendo casi
enterrado por el ruido de la superficialidad, estos tres
artistas, cada uno a su manera, han demostrado que todavía
pueden emocionar sin guiones ni escenografía.
Más información:
Especial XIV Bienal de Flamenco. Programación,
reseñas, fotografías
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