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"A Solas"
Joaquin Grilo
Martes, 3 de octubre, 2006. 2100h. Teatro Central
Especial XIV Bienal de Flamenco de
Sevilla. Reseñas, programación, fotografías...
A oscuras
Baile:
Joaquín Grilo, Esther Jurado. Músicos:
José Valencia, Carmen Grilo, Pablo Martín,
Alexis Lefevre, Antonio Montiel, Daniel Méndez, Juan
Requena, Fidel Cordero, Joaquín Flores, Carlos Grilo.
Guión: Teófilo Calle. Dirección de
escena: Sebastián Haro. Aforo: lleno.
JUAN VERGILLOS
Qué bien baila Joaquín Grilo. Qué
centrado prodigioso. Qué dominio del cuerpo, del
contratiempo, de la guasa flamenca. Caderas, hombros, manos,
brazos. Y pies prodigiosos, quintaesencia de Jerez. Sin
duda lo mejor del baile jerezano de hoy. En este espectáculo
además se enfrenta a nuevos retos, como el de bailar
por soleá con zapatillas de orillo. Qué bien
canta José Valencia. Por soleá, por bulerías.
También se enfrentó a nuevos retos, a nuevas
melodías, de los que salió airoso de sobras.
Se vio obligado a buscarse en los graves, en nuevos tonos,
en nuevas fórmulas melódicas. Es, acaso, el
más solvente de los cantaores flamencos de la escena
actual.
Y
qué aburrido el teatrito. Al principio, cuando el
intérprete apareció caracterizado de artista
viejo (así decía el programa de mano) me creí
que iba a decir algo. Pero no dijo nada. O si lo dijo, yo
no lo oí. Confusa la historia, confusa la pena. Son
dos niveles de ficción muy diferentes, el de la representación
dramática y el de la representación flamenca.
Y la primera resultó, al tiempo, confusa y naif.
Mientras que la segunda es de una elocuencia arrolladora.
Además las exigencias dramáticas impusieron
una luz deprimente que impidió ver todas las evoluciones
de los intérpretes. Esther Jurado, bellísima
y dominando todo el escenario, cargándolo de sensualidad
y ligereza femenina: brazos prodigiosos, cintura flexible.
Y la música, comprometida, de Méndez, Martín
y Lefevre. Pero lo que lastró la historia fue, ya
lo he dicho, la historia.
Es la contraposición entre un lenguaje fundamentalmente
abstracto, frente a la narración, el argumento. En
el primer caso el intérprete conecta, en su ficción-representación
de penas o alegrías, con su bagaje personal. En el
segundo debe recurrir a factores externos, a personajes
y situaciones inventados y construidos por terceros. Es
curioso que cuando la tendencia del arte contemporáneo
es la abstracción, cuando el concepto y el esencialismo
llenan la escena, cuando lo narrativo, lo argumental, se
desecha de sus lugares naturales (la novela, el cine, el
teatro …) el flamenco pretenda ser moderno, contemporáneo,
precisamente con esta mirada acomplejada a la narración.
Más información:
Especial XIV Bienal de Flamenco. Programación,
reseñas, fotografías
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