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José Valencia /
Fuensanta la “Moneta”
Viernes, 29 de septiembre, 2006. 2100h. Teatro Alameda
Especial XIV Bienal de Flamenco de
Sevilla. Reseñas, programación, fotografías...
Texto: Estela Zatania
Grupo de José
Valencia: Salvador Gutiérrez y Miguel Iglesias,
guitarra. Manuel Valencia, Carlos Grilo, Luis Cantarote,
palmas.
José Antonio Valencia Vargas. Para los flamenco-geneálogos,
la estirpe que delata sus apellidos no deja lugar a equivocaciones
– el flamenco, si no el cante mismo, corre por sus
venas. Para los menos creyentes, José Valencia es
un joven cantaor que durante años ha demostrado ser
uno de los más destacados de una generación
empobrecida de cantaores clásicos. Su dominio del
compás, una voz potente, personalidad expansiva y
conocimientos le han hecho muy solicitado para cantar para
baile y en el último Festival de Jerez su presencia
en un gran número de los espectáculos llegó
a ser objeto de comentario. Pero “p’alante”,
como cantaor de cartel, le está costando un poco
más, no por culpa suya, sino por los tiempos de vacas
flacas que está experimentando el flamenco tradicional
en cuanto a grabaciones se refiere. Como diría Descartes:
“Grabo, luego existo”, y el que fuera Joselito
de Lebrija, ahora José Valencia, no ha grabado.
Cante genuino, sin ese sonido
“medidito y aprendidito” que abunda actualmente
Con la notable excepción del recital de Miguel Poveda,
hambruna de cante hemos estado sufriendo desde que empezó
la Bienal hace una quincena, entonces con más paladar
hemos recibido la sustanciosa oferta del joven de Lebrija.
Malagueña con fandango de Frasquito, soleá
con sabor a Lebrija y Utrera, cantiñas del Pinini,
siguiriya jerezanoide y bulerías al característico
compás de Lebrija con las sabrosas letras de Antonia
Pozo.
Un exceso de fuerza pulmonar y la práctica ausencia
de matices, seguramente el resultado de los años
que ha cantado para baile, se puede rectificar fácilmente
con sólo bajar el volumen en origen. Cante genuino,
sin ese sonido “medidito y aprendidito” que
abunda actualmente. A lo mejor hace treinta o cuarenta años
José Valencia hubiera sido uno más del bien
poblado paisaje del cante de entonces, pero en el 2006 es
un auténtico tesoro, un depositario de conocimientos
que expone a través de su perspectiva contemporánea
y un artista a tener en cuenta.
Grupo de Fuensanta
la Moneta: Enrique el Extremeño y Miguel Lavi,
cante. Eugenio Iglesias y Miguel Iglesias, guitarra.
La granadina Fuensanta “la Moneta”
es una de las jóvenes bailaoras más interesantes
de la actualidad. Posee una fuerte personalidad propia dentro
de la enérgica escuela de su tierra, detalles originales
y sorprendentes arranques que ella misma apenas parece capaz
de controlar y que dan la impresión de que la artista
está permanentemente al borde de la inestabilidad
psíquica. Técnica, compás, fuerza,
una oscura belleza y una mirada penetrante que multiplica
el efecto de cada movimiento. Sin ser gitana, es la imagen
estereotipada de gitana temperamental.
Un largo pellizco, de principio
a fin…
Abriendo por alegrías, luce una hermosa bata de
cola blanca que mueve con decisión, casi castigándola,
algo que fue muy criticado cuando presentó su recital
en el Monte de Sevilla, pero que no deja de ser otro tipo
de comportamiento, otro estilo. Luce posturas a la antigua
recordando estampas de Argentinita: esa espalda arqueada,
esa enorme sonrisa, esas peinetas…
Baila una farruca vestida de pantalón, y ahora es
Carmen Amaya. El ritmo de 4x4 de esta forma le viene de
herencia cultural ya que el tango, otro compás binario,
es el palo por antonomasia de Granada. Es otra coreografía
“retro”, tirando a desfasado – un poco
de nostalgia está bien, pero el efecto “túnel
del tiempo” empieza a pesar. Por siguiriya lleva un
vestido rojo vivo sin bata, ni mangas, ni adornos de ninguna
clase. Moneta en rojo.
Las cosas buenas pierden su valor, incluso se anulan cuando
se dan en exceso. Igual que pasó con Farruquito durante
unos años antes de sentarse y comprender la importancia
de los silencios, el baile de Fuensanta es un largo pellizco,
de principio a fin. No hay contrastes, y tanta intensidad
sin respiro termina por cansar o incluso deja de convencer.
Estás en una cueva de Sacromonte esperando el vaso
de sangría y debes consumir tu flamenco de un trago
porque el autobús sale dentro de unos minutos.
Hace pocos meses en el Festival de Jerez esta bailaora
fue magnífica en su recital, y parecía a punto
de convertirse en estrella. Las actuales figuras femeninas
del baile flamenco viajan por los senderos de lo contemporáneo
y experimental, o simplemente exhiben un repetitivo clasicismo.
Esta joven tiene la posibilidad de decir cosas importantes
y de revolucionar. Si sólo fuera un poco menos granadina
y más sevillana.
Los Juncales
Viernes, 29 de septiembre, 2006. 2330h. Hotel Triana.
Voz y guitarra: Manuel
Molina, Diego
Carrasco. Voz y pies: Tomasito.
Baile: Javier
Barón. Guitarra: Moraíto,
Diego del Morao. Palmas: Maloko, Bo. Percusión y
voz: Juan Grande.

Guasa acompasada a gogó en el patio del Hotel Triana.
El lujo de la presencia de Moraíto y la colaboración
del bailaor Javier Barón y el guitarrista Diego del
Morao, la complicidad de Manuel Molina haciendo de Manuel
Molina, Tomasito haciendo de Tomasito, Diego Carrasco haciendo
de lo que haga falta y está servido el plato único
de Los Juncales, una afortunada agolpamiento de talento,
con un mínimo de estructura.
Esta gente, da igual que bailen, toquen o canten, lo que
hacen es compasear y exhibir sendas personalidades, de Santiago
a Triana en la misma onda. ‘El sol joven y fuerte
vence tinieblas’ y nos devuelve a los años
setenta y el auge de Lole y Manuel con la voz y guitarra
de éste, con su compás imaginado, suspendido
en el aire. El magnífico Javier Barón –
por fin lo vemos en la Bienal – baila por alegrías,
aportando el momento más “serio” de la
actuación y redondeando una noche repleta de buen
flamenco en la Bienal de Sevilla.
Más información:
Especial XIV Bienal de Flamenco. Programación,
reseñas, fotografías
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