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Vicente Amigo “Un momento
en el sonido”
Lunes, 18 de septiembre, 2006. 2100h. Teatro Lope de Vega
Especial XIV Bienal de Flamenco de
Sevilla. Reseñas, programación, fotografías...
Texto: Estela Zatania
Guitarra: Vicente
Amigo. 2ª guitarra: José Manuel Herrero.
Voz: Blas Córdoba. Voz/percusión: Patricio
Cámara. Bajo: José Manuel Posada. Teclados:
Fidel Cordero. Percusión: Paquito.
Los “monstruos” a veces son muy delicados.
La figura delgada de Vicente Amigo apenas ocupa sitio. Tomó
asiento en el escenario del Lope de Vega y empezó
a sacar sonidos frágiles de su guitarra – todo
frágil excepto el inmenso poder de su creatividad
y su dominio técnico. Empezó con un solo de
guitarra en el sentido literal, sin la participación
de otros músicos, y hasta el programa lo advertía:
“Solo de guitarra” ponía para la primera
pieza que prologaba “Un momento en el sonido”,
la grabación más reciente de Vicente, con
diversas composiciones con el conjunto que incluye la camaronera
voz de Blas Córdoba, además de segunda guitarra,
bajo, teclado y percusión, siempre protagonizado
por el joven maestro, discípulo de Manolo Sanlúcar
y seguidor de Paco de Lucía, como todos los jóvenes
hoy en día, sin que se den cuenta a veces de la deuda
que tienen con éste.
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Con su mirada plácida y la cabeza echada para atrás
como manda la moda de su generación, Vicente plasmó
su visión con piezas que evocaban fandango, alegrías,
tangos, farruca y zapateado, además de tangos y bulerías
y la taranta que es el tema titular del disco. Las escalas
picadas se están dejando de llevar, pero Vicente
acude a ellas puntualmente, y el público reacciona
como es debido, con oles y aplausos.
Es posible que se abuse de los coros armonizados que tan
desfasados han quedado a pesar de que muchos músicos
jóvenes son reacios a abandonarlos, pero cuando Vicente
se despide diciendo “he intentado poner todo el alma”,
sabemos que es verdad y agradecemos la maestría de
una de las figuras más grandes de la guitarra flamenca.
Argentina
/ Daniel
Navarro
Lunes, 18 de septiembre, 2006. 2200h. Teatro Alameda
Corriendo en taxi para el Teatro Alameda (una se pregunta
por qué motivo no han programado este recital media
hora más tarde), ha sido posible pillar los fandangos
de Huelva con los que se despedía Argentina María
López, “Argentina” a secas para la afición,
joven onubense que está siendo promocionada como
“la nueva voz del flamenco”. Ojalá los
fandangos de su reciente grabación hubiesen sido
tan por derecho como los que cantó anoche, con algún
verso clásico de los hermanos Toronjo y cómo
no, “Calle Real de Alosno”.

Aplastante dignidad
Después del descanso, le tocó el turno a
otra figura joven. Hay más sustancia al bailaor cordobés
Daniel Navarro de lo que muchos piensan. Como ocurre tan
a menudo, su dominio absoluto hace que todo parezca demasiado
fácil, pero empiezas a preguntarte si el escenario
no estará trucado de alguna manera para que sus zapatos
hagan un contacto tan perfecto con la superficie. El esbelto
cuerpo de Daniel parece deslizar por el escenario con la
tranquilidad de un patinador sobre hielo, pero hay una fuerza
seca y precisa en el zapateado, y su forma rezuma una tensa
calma. Por encima de todo, hay una aplastante dignidad que
se agradece hoy en día cuando el baile flamenco tiende
más y más a la acrobacia y un exceso de movimiento.
El elegante baile de Daniel Navarro es deliciosamente plácido,
sin que caiga en ningún momento en la frialdad, y
no depende de las endiabladas combinaciones de pies que
ejecuta sin esfuerzo aparente. De hecho, los elementos que
mejor aprovecha son los hombros y las muñecas. Sí…las
muñecas. En momentos puntuales, y con gran efecto,
las deja muertas, un gesto que es sorprendentemente eficaz.
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La larga bulería que Navarro convierte en baile
sustancioso, con algunos cantes extremeños que permiten
que figure en el programa como “jaleos”, es
excelente. En las alegrías, el bailaor viste un misterioso
tono de sandía y zapatos blancos, y baila con mayor
soltura, realizando unos pellizcos extraordinarios que envía
una carga eléctrica a todos los presentes que no
escatiman con oles.
El granadino Antonio Campos es magnífico en el cante,
como lo es Juan Requena en el toque. Guadiana y Juan Manzano
“el Coco” cumplen. Daniel, en dos palabras:
es-pléndido.
Más información:
Especial XIV Bienal de Flamenco. Programación,
reseñas, fotografías
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