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Homenaje al Maestro Granero
Martes, 10 de octubre, 2006. 2100h.
Teatro Lope de Vega
Especial XIV Bienal de Flamenco de
Sevilla. Reseñas, programación, fotografías...
Texto: Estela Zatania
Coordinación artística:
José Antonio. Solistas: José Porcel, Celia
Pareja, Javier Latorre, Maribel Gallardo, Lola Greco, Francisco
Velasco, Angel Rojas, Carlos Rodríguez, Merche Esmeralda,
Antonio Canales, África Moreno. Centro Andaluz de
Danza. Guitarra: Juan Manuel Flores. Cantaor: Emilio Cabello.
Percusionista: Raúl Domínguez. Palmas: Juan
Martín.
La noche de martes, 10 de octubre, la organización
de la Bienal de Flamenco de Sevilla dedicó sus considerables
recursos, económicos e infraestructurales, a la producción
de un documental viviente en homenaje al coreógrafo
José Granero, fallecido en la primavera de este año.
El maridaje del baile flamenco con la danza española
ha sido una constante desde que en el siglo diecinueve intérpretes
destacados estrenaran sus creaciones españolizadas
en los teatros de las capitales europeas. Esta forma de
bailar llegó a popularizarse en los primeros cafés
cantantes y luego las grandes compañías de
baile que hasta la década de los sesenta seguían
ofreciendo un plato combinado de baile y danza.
 
No siempre ha sido una unión idónea. En el
subconsciente internacional, el Bolero de Ravel es el más
perfecto símbolo del “flamenco”, o en
un tablao flamenco a veces vemos coreografías de
la música de Turina, Albéniz u otros maestros
presentadas como parte del “flamenco show”.
La diversidad es buena, y la versatilidad de los intérpretes,
el intercambio cultural o estético, la ampliación
de las posibilidades y mentes y la incorporación
de técnicas ajenas. No obstante, parece que es la
danza que queda enriquecida por el baile, no a la inversa,
y la confusión resultante no favorece a ninguno de
los dos.
Expresada esa pequeña protesta por la inclusión
de este homenaje, por otra parte merecido, en un festival
de flamenco donde ha habido poco espacio para el flamenco
convencional, damos parte de que ha sido un acontecimiento
emotivo y bien organizado, especialmente teniendo en cuenta
las dificultades de reunir y representar medio siglo de
currículum en un par de horas sobre un escenario.
La hábil combinación de audiovisuales, los
sentidos testimonios grabados y en directo de personajes
destacados y las actuaciones de figuras como Antonio Canales,
Merche Esmeralda, Lola Greco, José Porcel o Javier
Latorre entre otros, con José Antonio haciendo las
veces de anfitrión, lograron dar forma de espectáculo
a un acto casi más privado que público. Autocares
de admiradores habían bajado de Madrid y otros lugares,
y los aplausos fueron desorbitadamente efusivos, dándole
a uno la sensación de haberse colado en una reunión
familiar.
La hábil combinación
de audiovisuales, los sentidos testimonios grabados y en
directo de personajes destacados y actuaciones de figuras
Una silla tapizada iluminada por un foco en un rincón
del escenario es saludada con respeto por José Antonio
que empieza pidiendo disculpas por las posibles incoherencias,
y explica que dio su primera clase de danza a los once años
con José Granero, “creador de creadores”.
Los alumnos del Centro Andaluz de Danza interpretan el único
baile del programa con cante y guitarra, una rondeña.
Interesantes imágenes de ensayos dirigidos por el
maestro Granero demuestran su dedicación y capacidad
docente. Emilio de Diego habla largamente recordando sus
primeras vivencias con el coreógrafo en Nueva York
al lado de Sabicas, Carmen Amaya, José Greco, Roberto
Ximénez y Manolo Vargas. El Bolero es empezado por
Latorre y Maribel Gallardo, y terminado en película,
una ingeniosa manera de esquivar la difícil logística
que presenta la coreografía. Pilar López,
filmada, da una lección importante que hubiera servido
a algunos en esta Bienal: “Si tenemos que leer el
programa para conocer el argumento, algo ha fallado”,
y destaca que José Granero y Antonio Gades han sido
los maestros de la coreografía de ballet argumental.
Arranca las primeras lágrimas de los presentes cuando
termina deseando que Granero esté “en el sitio
más bonito del cielo” y envía un beso
hacia arriba.

Sale Matilde Coral y recibe un aplauso sólo por
ser ella. Ofrece sus palabras sinceras y acaba brindándole
a Granero unos mantonazos, “sin música ni na’”,
no sin primero pedirle disculpas al maestro desaparecido
“por estos movimientos torpes de mi vejez”.
Imposible no sentir la fuerza de su emoción. Antonio
Canales y Merche Esmeralda, con cien años de vivencias
entre ambos, hicieron la pareja más carismática
de la noche en el paso a dos de “Medea”, la
obra emblemática y más aclamada de Granero.
Finalmente, José Antonio solicita la presencia de
todos los artistas que habían intervenido, e invita
a cualquiera del público que se sienta ligado a Granero
por cualquier motivo a subir a unirse al homenaje. Decenas
de personas se levantan y aceptan la invitación,
cual reunión evangélica, y el acto termina
con todos abrazándose entre lágrimas.
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