| XII FLAMENCO FESTIVAL DE BERLÍN
“Herencia”
Sábado, 18 de agosto, 2007. Pfefferberg-sommergarden, Berlín, Alemania
Texto: Estela Zatania
Fotos: Gijsbert Copier
Baile: Jairo Barrull. Cante: Tomás de Perrate, Fabiola Pérez, Javier Heredia, Rubio de Pruna. Guitarra: Antonio Moya.
El último día del Flamenco Festival de Berlín, vuelve a llenarse la amplia terraza del Pfefferberg-sommergarden donde a lo largo de la semana ha reinado un ambiente familiar y campechano de aficionados y curiosos, casi todos con ánimo de saborear lo mejor de España, y no sólo en cuanto al flamenco se refiere: se ve beber más vino que cerveza, y la gente hace cola para raciones de jamón serrano, tortilla española o paella, o examinan los puestos de accesorios de baile y otros productos relacionados.

Tomás de Perrate
Para la gala de clausura la organización optó por un cuadro de lo más tradicional, cante, baile y guitarra como se vería en cualquier lugar de entendidos españoles. Interesante destacar que a esta ciudad multicultural han venido pocas compañías españolas de gran formato, siendo Andrés Marín una de las figuras que mejor se conoce y más se admira.
El deseo de la organización de descubrir y apoyar a los jóvenes valores
La primera parte de la velada fue una muestra del resultado de los doce cursillos intensivos ofrecidos a lo largo del festival por los artistas invitados. Cada profesor, su grupillo, y coreografías variadas, seguido del espectáculo “Herencia” organizado por el guitarrista Antonio Moya, una celebración del flamenco de Utrera y su comarca destacando al gran cantaor Tomás de Perrate, y el baile del sorprendente Jairo Barrull de Morón de la Frontera. Apoyaron y completaron el cuadro el excelente cantaor joven, Rubio de Pruna, y la pareja cantaora festera de Fabiola Pérez y Javier Heredia. El director artístico del festival me había explicado el deseo de la organización de descubrir y apoyar a los jóvenes valores, y este cuadro colmó el objetivo sobradamente.
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Jairo Barrull, Antonio Moya, Rubio de Pruna
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La ronda de tonás con la que empiezan, con cuatro voces turnándose, logra un silencio absoluto en el concurrido patio, y el eco de Tomás de Perrate, recordando a su legendario padre, proporciona las primeras emociones fuertes. Llega Jairo Barrull con una explosión de compás y energía y el público grita su incontenible deleite. Asimilan bien la siguiriya con toná liviana que interpreta el Rubio de Pruna, y cuando Tomás de Perrate canta por cuplé en tono menor, los aplausos sinceros parecen indicar que el cante flamenco ha ganado nuevos aficionados esta noche. Fabiola por tientos tangos para un cambio de aire, y Javier Heredia vuelve a dar una lección en cómo decir más con menos, todo el poder del compás en un movimiento de mano, una mirada, un suspiro; tiene cuatro cosas para morirse de buenas.
Tomás de Perrate nos da el cante abanderado de Utrera, la soleá, con el inconfundible marchamo de su pueblo y familia, y el sensible acompañamiento de Moya que recuerda constantemente a Morón. Entre bocaditos de tortilla y sorbitos de Rioja la pareja vecina me pregunta “¿is dis flamenco puro?”Me limito a asentir con la cabeza para no romper el silencio, y me contestan “aaah…¡is gud!”
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Leonor Leal fue una de las artistas invitados que ofreció un cursillo
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Vuelve Jairo para mayor locura del público, y con su baile farruquero, intenso y concentrado, y el estupendo cante del Rubio de Pruna, entrega unos pellizcos de lujo, aunque pudo haber bailado más rato. Tomás, y luego Fabiola con más bulerías, y me pregunto si no será mucho “sota, caballo y rey” para un público extranjero. No es fácil trasladar la intimidad de una reunión íntima a un teatro de verano en Berlín, pero el fin de fiesta con el baile del Rubio y de Moya, y la efusiva ovación del público indican que el programa ha sido un acierto absoluto.
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